Reactivan la investigación por el crimen de Giselle
Fue asesinada hace dos años. Era estudiante en la Universidad de Río Negro, militante radical y había sido testigo del homicidio de Lucas Bascur. Tenía 21 años.
Reactivan la investigación por el crimen de Giselle
Una cruz de madera con una humilde placa de metal, con el nombre de una joven, sobresale a un costado de la calle de ripio, que conduce hasta el barrio Vivero Municipal de esta ciudad. Muy pocas personas advierten la presencia de ese ícono, en el amplio descampado. Inés Monje debe cruzar habitualmente por ese lugar para ir hasta su casa. Sufre. Allí, hallaron una calurosa tarde del 11 de diciembre de 2013 el cuerpo sin vida de su hija, Giselle Monje. La mujer no tiene consuelo porque el crimen de la joven aún sigue impune.
La causa lleva casi dos años paralizada. El expediente ahora está en manos de la fiscal Betiana Cendón. “Estamos trabajando con personal de Criminalística de la fiscalía desde cero para darle impulso a la investigación”, sostuvo la fiscal, que asumió hace pocas semanas. Dijo que está leyendo el expediente para reactivar la investigación.
“Se tiene que esclarecer”, reclamó Inés en diálogo con “DeBariloche”. La mujer sospecha que su hija fue asesinada porque era testigo en la causa del homicidio de Lucas Bascur. A pesar de los 200.000 pesos ofrecidos de recompensa, nunca hubo datos.
Por el crimen de Bascur, que ocurrió el 9 de febrero de 2013, fueron condenados a finales de diciembre pasado Edgardo Omar “Enano” Vera a 19 años de prisión y Héctor Sebastián Bahamonde a 18 años.
El ataque contra Bascur ocurrió a plena luz del día, en el barrio Vivero Municipal. Cuando se hizo el juicio contra Vera y Bahamonde surgió el dato de que Giselle había observado la emboscada contra Bascur. Por eso, fue convocada a declarar en ese momento en la comisaría 28. Pero antes de que se presentara fue interceptada por un sujeto encapuchado que la amenazó: “Callate porque te pego un tiro”, le advirtió, según informaron entonces fuentes judiciales.
Nunca se identificó al autor de esa amenaza.
La investigación estableció que a Giselle la mataron la noche del 8 de diciembre o en la madrugada del 9 de diciembre de 2013. Según la autopsia, recibió dos puñadas en el cuello que provocaron una gravísima hemorragia y su muerte. También sufrió un puntazo en el hombro izquierdo. Los investigadores constataron que el crimen no ocurrió en el lugar donde hallaron a la chica de 21 años.
La causa avanzó con rapidez durante las primeras semanas tras el hallazgo del cuerpo de Giselle. El crimen de la estudiante de la Universidad de Río Negro y militante radical estremeció a la sociedad de Bariloche. Sin embargo, la investigación se fue diluyendo y las pruebas nunca aparecieron. La investigación apuntó hacia Roberto Bordón y Eduardo Ariel Fernández, quienes conocían a la víctima. Ambos estuvieron detenidos varios días en enero de 2014 imputados como supuestos autores del homicidio, pero el juez de Instrucción Marcos Burgos les dictó la falta de mérito a finales de enero de 2014 por falta de pruebas para procesarlos.
Después, Burgos dictó el 27 de agosto de 2014 el sobreseimiento de Bordón y Fernández.
“Uno no tiene los recursos necesarios y cuesta más tener justicia”, afirmó la madre de Giselle. “Nunca me ofrecieron una recompensa como pasó ahora con el policía”, señaló, en referencia a la causa por el homicidio del oficial Lucas Muñoz. El Gobierno provincial ofreció un millón de pesos por información certera que ayuda a la investigación del crimen del policía.
“Yo a veces pienso que Giselle es como que está paseando. Yo la espero. Mis hijos me dicen: vos estás loca. Nunca logro entender por qué no está conmigo”, expresó, angustiada, Inés.


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