Reflexionar más que celebrar
Viedma
En el marco del 240° aniversario siento adecuado el momento para reflexionar sobre la realidad de nuestra amada capital, más que aquel vinculado a la celebración.
Están transcurriendo tiempos complejos para toda la comunidad Viedmense.
Es necesario ir al grano y hacer referencia al flagelo de las drogas que golpea en nuestra ciudad a diversos sectores de la sociedad mostrándonos un abanico tan amplio e innumerable de actores dentro de cada uno de los estratos sociales. Cierto es que la mayor preocupación nos la traen nuestros jóvenes cuya contención insuficiente o nula por parte del estado, deriva en un camino que comienzan a transitar y que lamentablemente se convierte en un laberinto del que no logran salir.
Indignante es que nadie haga nada cuando a cualquier hora, de noche o a plena luz del día y en cercanías de los diferentes espacios físicos en los que trabajan quienes deben estar al servicio de la comunidad, exista el obsceno mercado de las drogas.
Por otra parte, debemos decir, dentro de las infinidad de cuestiones que hacen de Viedma, una capital que no se condice con lo que debiera ser, que la precariedad laboral existente, que tampoco distingue edades, no alcanza ni siquiera para salir del pozo en el que a incontables familias, los ubica dentro de la pobreza.
A este cuadro de situación alarmante se le suman, por las razones mencionadas y por otras que no tienen asidero real, la inseguridad en aumento, la que nos quieren hacer crecer cada vez que se consulta, que ha disminuido. ¿Realmente piensan que los ciudadanos somos tontos?.
Por el presente que nos atraviesa me permito en este caso, ser crítico y dejar para otros tiempos cualquier manifestación de festejo. Ojalá en poco tiempo podáramos modificar este dramático pasar y ahí si festejar. Que estos días de sol no nos alejen de la realidad.
Nicolás Abelleira Tapia
DNI 32.049.598
Viedma
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