Reperfilar Vaca Muerta






El gobierno neuquino todavía está en el barco macrista e intenta que el congelamiento tenga una salida ordenada para enviar un mensaje a los inversores.


El eufemismo utilizado por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, el miércoles por la tarde resume la deriva en la que navega el gobierno nacional tras las PASO. El presidente Mauricio Macri está llegando al límite de las chances con las que cuenta para sostenerse a flote. Muchos gobernadores abandonaron el barco oficialista y reman a tierras seguras, sin embargo el MPN todavía está arriba de la embarcación pese a que el círculo rojo del gobernador Omar Gutiérrez mira desde hace rato a babor.

Antes del 11 de agosto desde este espacio analizábamos que cualquiera fuera el resultado de las elecciones algo no iba a cambiar de rumbo: Vaca Muerta. Como suele reprochar un alto dirigente del partido provincial, este columnista se equivocó. Y es cierto. Pero la pregunta sobre los no convencionales refería más al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, que al propio Macri.

En el sector petrolero corrió una gota fría de sudor cuando, mucho antes de la fórmula Fernández-Fernández, la expresidenta Cristina Fernández mostraba elevados indicadores de popularidad. Fueron operadores del mismo gobierno provincial los que se encargaron de repartir el “espanto” que le causaba a las empresas internacionales un posible regreso del kirchnerismo. Se recordaron escenas de intervencionismo explícito y hasta la expropiación de la mayoría del paquete accionario de YPF, que llevó la cotización de las acciones de la operadora por debajo de los 10 dólares, un par de dólares por encima del cierre de esta semana.

En la industria veían en Macri a un aliado. Y de hecho lo fue. Liberó el mercado de los combustibles, generó beneficios impositivos, impulsó una flexibilización laboral con la venia del sindicato de Petroleros y amplió los subsidios a la extracción de gas, lo que permitió recortar importaciones y generar excedentes para la exportación. Pese a la voluntad manifiesta, el sector no estuvo exento de chispazos.

Pese a la confianza multiplicada, los niveles de inversión se mantuvieron en el promedio histórico para Vaca Muerta, a excepción del 2016 que la industria petrolera mundial vivió una aguda crisis. El primer cortocircuito llegó cuando el mediático exsecretario de Energía, Javier Iguacel, tuvo que recortar la Resolución 46 que otorgaba subsidios al shale gas por razones fiscales y por entender que la empresa a la que mejor le sentó el programa, Tecpetrol del grupo Techint que controla Paolo Rocca, estaba aprovechando por demás los beneficios del Estado.


El intervencionismo estatal era visto como una amenaza que se blandía sobre la oposición con tono negativo y terminó un esquema actual.


La operadora de Rocca, un hombre cercano a Macri, fue la primera compañía en ir a la Justicia contra el gobierno nacional. Fue a fines del 2018 y, por entonces, un alto directivo de la petrolera definió el impacto del cambio de reglas: “Si así trata a los amigos, imagínate a los enemigos”.

El mismo camino tomó otro amigo del mandatario nacional: Gastón Remy, CEO de Vista Oil and Gas, la petrolera liderada por Miguel Galuccio. Remy no solo fue a la Justicia por los daños colaterales del congelamiento de los combustibles, sino que además, como presidente del consorcio IDEA, que nuclea al empresariado argentino, repudió la decisión de intervenir el mercado.

El gobernador neuquino, un aliado y beneficiado por las políticas de Macri, por lo menos hasta las PASO, también fue a la Justicia. Llamó la atención que lo hiciera por las regalías y la afectación a Vaca Muerta que provoca congelar el precio del barril de petróleo y crear un tipo de cambio artificial, pero no lo hizo por el recorte a la coparticipación tras los cambios en el IVA y Ganancias.

La explicación oficial fue que se abrió una instancia de diálogo. En paralelo Gutiérrez viene negociando para que la medida del congelamiento tenga una salida ordenada y se la declare públicamente como “transitoria” y “excepcional”. Entiende que eso es clave para enviar un mensaje a los inversores. Este puede ser el motivo por el que todavía está en el barco del oficialismo o quizá la angustia del fracaso macrista toca fibras más íntimas. Muchos a su alrededor creen que es momento de reperfilar los plazos de la relación. Piensan que Macri puede arrastrar con él a Vaca Muerta.


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