Rinaldi, el juez y la secta satánica son las tres líneas que se investigan

Descartaron otras posibilidades y ésas son las que siguen en pie.

Diez preguntas que esperan respuesta

NEUQUEN (AN)- María Alejandra Zarza era una joven de 25 años que estaba embarazada de siete meses y medio. Desapareció el 19 de febrero pasado después de reunirse con Nicolás Rinaldi, quien según ella era el padre del bebé que llevaba en el vientre. Su cadáver apareció una semana después en una laguna de Valentina Sur, sin rastros del embarazo. Los forenses dictaminaron que fue víctima de un homicidio.

Este es el núcleo de uno de los casos más terribles ocurridos en los últimos años en la región. En este núcleo no hay controversias. Pero fuera de él campean las sombras: es el resbaladizo territorio de la incertidumbre, las hipótesis y las especulaciones.

Desde que desapareció Alejandra, por la mente de los investigadores pasaron decenas de hipótesis. Las analizaron, buscaron pistas, pruebas. Ninguna les otorga certeza. Algunas ya quedaron descartadas. Otras, muy pocas, siguen en pie. Van desde la presunta responsabilidad de Nicolás Rinaldi hasta la siniestra intervención de una secta.

Aunque ninguna de estas tres teorías responde por completo las preguntas básicas que se hacen los investigadores, son las únicas que mantienen cierto vigor.

La «hipótesis Rinaldi»

Es la que más seduce a los investigadores y en la que han trabajado con inocultable intensidad. Nicolás Rinaldi fue el último que vio con vida a María Alejandra, y eso lo convirtió en sospechoso desde el primer día. Dos veces el fiscal pidió su detención y otras tantas el juez de la causa se la negó, pero de todas maneras no detuvo la búsqueda de elementos que lo comprometieran.

Cuando se reúnen para evaluar la marcha del expediente, los investigadores coinciden en que Nicolás podría ser el punto más débil de la cadena. Algunos opinan que quizá no participó directamente en el crimen, y hasta están los que creen que ni siquiera sabe en detalle cómo fue cometido. Pero especulan que tuvo un desempeño indispensable para que se cometiera: fue el entregador.

Para el Código Penal, quien brinda ayuda indispensable a los autores de un delito tiene la misma pena que quienes lo cometieron.

Al examinar la conducta de Nicolás Rinaldi, los investigadores no sólo tienen en cuenta lo que hizo la noche en que desapareció Alejandra sino los días previos y posteriores. Estos son algunos de los elementos.

A favor de esta hipótesis. El lunes 18 de febrero Nicolás la pasó a buscar a la salida del trabajo, en el Tribunal Superior de Justicia, y la llevó hasta su casa en automóvil. Según la propia versión del joven, hacía meses que no se veían. Alejandra lo llamaba para hablar del niño que estaba por nacer pero él no la atendía. Según Nicolás, también había insultos y amenazas telefónicas. Ese lunes acordaron verse al otro día para conversar.

Es decir -anotan los investigadores- que fue Nicolás quien provocó el decisivo encuentro del martes 20.

La noche del martes 20, el joven acudió a un subterfugio para verse con Alejandra: fue al cine con su pareja Jessica, pero sacó entradas para dos películas distintas. Una vez que Jessica entró a la sala, él fue hasta el estacionamiento, subió al automóvil Polo familiar y salió rumbo a la casa de Alejandra.

Demoró varios minutos entre que salió del cine y llamó a Alejandra desde el teléfono público de ADOS para confirmar la cita. Nadie sabe qué hizo en esos 20 minutos porque nunca lo explicó claramente.

Luego, lo más curioso: Nicolás llevaba en el automóvil una muda de ropa y se cambió para ir al encuentro de la víctima. Trató de justificarse diciendo que «quería estar presentable por si a ella se le ocurría ir a una confitería». Pero al mismo tiempo declaró que no se veía con Alejandra en lugares públicos, porque eso habría afectado su relación de pareja con Jessica. Los pesquisas no olvidan que tuvo que mentirle en el cine para poder reunirse con Zarza.

Los jóvenes fueron al Balcón del Valle donde según Nicolás, discutieron y ella se bajó del auto. Pero hay un testigo que asegura que los dos se fueron en el Polo.

Nicolás tiene otro bache en su relato: no explicó qué hizo desde el momento en que supuestamente Alejandra se bajó del auto y él regresó al cine a buscar a Jessica.

En contra de esta hipótesis. De acuerdo con la autopsia, Alejandra murió entre 2 y 12 horas después de salir de su casa para reunirse con Nicolás. Dentro de esos horarios, el sospechoso ya no estaba con ella. En consecuencia, difícilmente pudo ser el autor material del crimen.

Hasta ahora, los investigadores no pudieron probar que el joven la haya «entregado», como especulan, a los que cometieron el crimen.

Y en el caso que la haya entregado, no saben a quién, de qué manera, en qué circunstancias.

Y tampoco pueden demostrar que Nicolás la haya dejado en el lugar donde la mataron sabiendo que la dejaba para eso: para que la maten.

Guillermo Berto


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