Roca, Bruselas, París

Redacción

Por Redacción

Tiene sólo 26 años, pero una vida musical intensa que la llevó de Roca a Basilea y ahora París, sin escalas. Lucía Couto tiene un tono suave. Sabe esperar para hablar. Piensa lo que dice antes de decirlo. Y al lado de Facundo Agudín, es una suerte de traductora de aquellas palabras que al director le cuesta encontrar. Una suerte de apuntadora discreta y de lujo. Lucía se formó en Roca, en el IUPA, y Fundación Cultural Patagonia fue la institución que le permitió realizar sus primeras experiencias profesionales. Nunca hubiera llegado a este momento sin el apoyo y la paciencia de los docentes del IUPA, en especial de Vitali Bujhiasvili y Elvira Faseeva, quienes son mis referentes, tanto a nivel profesional como humano”. En 2009, hubo una audición que le cambió la vida. Ella se presentó para formar parte de la Orquesta de la Universidad Nacional de Río Negro, interesada especialmente en el proyecto de formación. Pero su performance maravilló al jurado, que la eligió como solista. Y entonces, Agudín le insistió para que probara suerte en Suiza. Probó. Y ganó. Se fue a una de las escuelas de música más prestigiosas a nivel mundial: la Musik-Akademie der Stadt Basel. Dice que en aquel momento, no sabía una gota de alemán, que era el idioma al que debía remitirse para las clases. Pero ahora, después de tres años de convivencia en aquella Babel, entiende el inglés, el italiano, el alemán y el francés. Un idioma que usa diariamente porque ahora vive en París. Será sólo por unos más porque después, ella piensa volver a Roca, a devolver con música parte de lo que recibido en el mundo.


Tiene sólo 26 años, pero una vida musical intensa que la llevó de Roca a Basilea y ahora París, sin escalas. Lucía Couto tiene un tono suave. Sabe esperar para hablar. Piensa lo que dice antes de decirlo. Y al lado de Facundo Agudín, es una suerte de traductora de aquellas palabras que al director le cuesta encontrar. Una suerte de apuntadora discreta y de lujo. Lucía se formó en Roca, en el IUPA, y Fundación Cultural Patagonia fue la institución que le permitió realizar sus primeras experiencias profesionales. Nunca hubiera llegado a este momento sin el apoyo y la paciencia de los docentes del IUPA, en especial de Vitali Bujhiasvili y Elvira Faseeva, quienes son mis referentes, tanto a nivel profesional como humano”. En 2009, hubo una audición que le cambió la vida. Ella se presentó para formar parte de la Orquesta de la Universidad Nacional de Río Negro, interesada especialmente en el proyecto de formación. Pero su performance maravilló al jurado, que la eligió como solista. Y entonces, Agudín le insistió para que probara suerte en Suiza. Probó. Y ganó. Se fue a una de las escuelas de música más prestigiosas a nivel mundial: la Musik-Akademie der Stadt Basel. Dice que en aquel momento, no sabía una gota de alemán, que era el idioma al que debía remitirse para las clases. Pero ahora, después de tres años de convivencia en aquella Babel, entiende el inglés, el italiano, el alemán y el francés. Un idioma que usa diariamente porque ahora vive en París. Será sólo por unos más porque después, ella piensa volver a Roca, a devolver con música parte de lo que recibido en el mundo.

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