Roca: vecinos de Alta Barda temen por sus vidas

Denunciaron que una banda amenaza y efectúa disparos todos los días. Reclaman más presencia de la policía.

ROCA (AR).- Tienen miedo y se les nota en la cara. Saben que cualquier detalle que las vincule con esta noticia les pueda costar la vida a algunos de sus hijos, hermanos o maridos. Así viven varios vecinos del barrio Alta Barda, de Roca, que desde hace dos años padecen el accionar de una pequeña banda que cada vez que se enfurece, sale a disparar con armas fuego. No les importa a quién, ni tampoco el motivo. Muchas veces sólo lo hacen “de gusto”. “Escuchar tiros en este barrio es cuestión de todos los días. Ya no sabemos a quien pedir ayuda”, se lamentó una de las víctimas. Es que la situación no da para más. Según relató de estas madres de familia, hay un joven de 26 años -que tendría serios problemas de adicción- que desde hace tiempo tiene a maltraer a los habitantes de Alta Barda. Su actividad delictiva es acompañada por otros dos jóvenes del barrio. La zona más crítica se ubica en calle Camelias, entre Dalias y Evita. Desde su casa, este hombre diariamente sale con su revólver en mano sin importarle nada. “Ayer (por el martes) le efectuó dos disparos a un joven que salía de un mercadito”, comentó esta mujer quien aseguró que viven todos los días “con miedo”. Por lo general no hay un motivo determinado. Sólo hace falta cruzar por el frente de su casa para que eso ya sea motivo de conflicto. “En una oportunidad una familia no pudo regresar a su casa hasta el otro día porque era imposible en medio de la balacera”, relató otra de las mujeres. “Todos tenemos miedo por nuestros hijos. Si acá no hubo una muerte es por obra de Dios. En una oportunidad tomó a un chiquito de diez años y le gatilló en la cabeza”, contó otra de las vecinas. Es más aseguraron que este sujeto tiene al menos una decena de denuncias por portación de armas, amenazas y hechos delictivos de distintas características. Y en el barrio casi imploran para que la Justicia tome una determinación para que al menos “le prohiban el ingreso al barrio o bien ordenen su detención”. Muchos de los vecinos creen que con más presencia policial el problema se solucionaría, al menos de manera parcial. Si bien la comisaría está construida desde hace una década en la esquina de Copihues y Dalias, nunca fue ocupada oficialmente. “Tiene hasta calabozos pero actualmente y a veces, se ocupa como comedor barrial”, se lamentó una de las denunciantes. La situación resulta de tal violencia que varios vecinos ya están pensando marcharse del barrio ante el temor de que algo peor les pueda ocurrir a sus familiares.


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