Rosario, modelo K de seguridad

Oficialistas y opositores aprovecharán para debatir el proyecto antipiquetes K.

Por Redacción

– Al gobierno le va a venir bien exponer lo que está haciendo en materia de seguridad interior y lucha contra el narcotráfico… tiene mucho que mostrar … Antes del inicio de Semana Santa, tal fue el énfasis que puso una de las primeras espadas del Frente para la Victoria, ante la presidente Cristina Fernández, a propósito de la audiencia pública que se realizará el próximo jueves en el Salón Azul del Senado y que tendrá al secretario Sergio Berni como figura principal. En momentos en que el Ejecutivo promueve un proyecto para regular el piqueterismo y armonizar el derecho a manifestar con el de transitar libremente –lo que le ha valido reparos no sólo de organizaciones de izquierda, sino también de adherentes de la talla de Luis D’Elía y Horacio Verbitzky–, Berni pondrá el foco en Rosario como “modelo de ocupación territorial por parte de las autoridades legítimas”. “No hay que hacer demagogia, ni caer en miradas ultragarantistas o fascistas, simplemente aplicar la ley y dar cumplimiento efectivo a las penas”, evaluó un miembro de la comisión bicameral que recibirá esta semana al responsable del mega operativo en la ciudad santafesina. Munido de material audiovisual, el pragmático Berni defenderá un sistema al que no divorcia de las políticas de inclusión social. Su intención es extender el plan a Córdoba y al conurbano bonaerense, si es que consigue nivelar en este territorio (con tareas a cargo de los municipios) la influencia que ejerce el ministro Alejandro Granados en la administración de Daniel Scioli. Sucede que, sobre todo a partir de las atrevidas rebeliones de diciembre, el gobierno no apuesta a “las soluciones policiales que condujeron a fracasos tras fracasos”, sino que va por una reforma estructural donde tenga primacía el control ciudadano. Explicará Berni que en Rosario “se empezaron a instalar instituciones democráticas donde reinaba el terror impuesto por bandas marginales y parasitarias (no mafias de la envergadura de las maras mexicanas) debido al corrimiento del Estado civil”. En coordinación con el gobernador socialista Antonio Bonfati, tras la separación por sus fuertes vínculos con el narcotráfico del exjefe policial, Hugo Tognoli, Berni motorizó la movilización de las fuerzas federales para restablecer las condiciones que permitan imponer, a partir de ahora, la supervisión ciudadana. El desembarco sigiloso en Rosario se produjo el 22 de febrero, con la apoyatura del Sedronar, encargada de las adicciones a las drogas. “Sin embargo, hay que relativizar las adicciones como disparadores de hechos de violencia, en comparación con el alcohol”, apuntaron fuentes del Ministerio que conduce Cecilia Rodríguez. La pretensión es que de a poco el gobierno de Santa Fe elabore una ingeniería propia, con agentes entrenados, magistrados prontos a intervenir y una comunicación fluida para asegurar el éxito de las embestidas en las “zonas liberadas”. “En Rosario se actuó con gran hermetismo hasta que la justicia dictaminó que había calidad de prueba suficiente para identificar y arrasar con 80 y pico de bunkers”, indicaron los voceros. “No hubo tiros, ni se mató a nadie”, acotó un legislador que de ninguna forma aprueba los “linchamientos”, pero tampoco está a favor de que los delincuentes “entren por una puerta y salgan por la otra”. “Poner más uniformados en las calles, dándole el control total a la policía es invisibilizar el problema de fondo, donde hay una trama de corrupción y complicidades en estamentos de decisión”, evaluaron los voceros consultados por este diario que confían en el papel nivelador que en la provincia de Buenos Aires está desempeñando el jefe de gabinete, Alberto Pérez. No se salvará Berni de ser interrogado sobre el proyecto K antipiquetes presentado por el chaqueño Juan Pedrini, con el acompañamiento, nada menos, que de Carlos Kunkel y Diana Conti. Tratará de preservarse y dejar que la pelota bolle en el parlamento. Pero si lo apuran, está dispuesto a recordar que no es novedad que existe un protocolo de mediación e intervención en manifestaciones que datan de la época de Nilda Garré. En tal sentido, la iniciativa de Pedrini sigue un razonamiento que utilizó el extinto Néstor Kirchner para resolver los diferentes casos. “En una primera línea se ponen policías con chalecos y sin armas. Atrás las ‘tortugas’, guardias de infantería, para atender escalonadamente la situación. Recién si hay desbordes y se comprueban personas armadas entre los que protestan, se autoriza la intervención de fuerzas especiales y carros hidrantes”. “Sobre la vereda, por favor”, fue una de las sugerencias que dio Cristina en el último mensaje legislativo, para mostrar también su disconformismo por la proliferación de cortes de rutas y calles sin ton ni son, en especial en la capital federal y sus accesos, que concentran la mayor atención televisiva y radial.

Por Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

DE DOMINGO A DOMINGO