Granizo en Río Negro: las millonarias líneas de crédito para evitar que una tormenta arruine toda la cosecha
La temporada 2025-2026 dejó en evidencia el impacto del granizo en las chacras rionegrinas: cuatro tormentas afectaron más de 7.100 hectáreas y 640 establecimientos. La Provincia presentó distintas líneas de financiamiento para avanzar con la instalación de mallas antigranizo.
El granizo arrasó con miles de hectáreas en Río Negro y ahora buscan blindar las chacras. Foto: gentileza.
La protección contra el granizo dejó de ser una inversión complementaria para convertirse en una herramienta estratégica para la fruticultura de Río Negro. Ante la mayor frecuencia e intensidad de los eventos climáticos, la instalación de mallas antigranizo aparece como una alternativa para reducir pérdidas, mejorar la calidad de la fruta y dar mayor previsibilidad a las cosechas.
En ese contexto, el Gobierno de Río Negro avanzó en un esquema de financiamiento cercano a los $39.000 millones, con distintas alternativas destinadas a productores que buscan incorporar sistemas de protección en sus establecimientos.
El granizo afectó más de 7.000 hectáreas en una temporada
La temporada 2025-2026 volvió a mostrar la magnitud del riesgo climático que enfrenta la actividad. Durante ese período, cuatro tormentas de granizo afectaron 7.107 hectáreas y 640 establecimientos productivos.
Según los datos difundidos por la Provincia, la superficie dañada representó aproximadamente el 25% del área cultivada de Río Negro. Además, el impacto no quedó solamente en el volumen producido: cerca del 20% de la fruta afectada no pudo ser exportada debido a la pérdida de calidad.
El dato resulta especialmente relevante para una actividad en la que las condiciones de presentación de la fruta tienen un peso determinante para acceder a los mercados.
Por eso, la malla antigranizo comenzó a ser considerada parte de la infraestructura necesaria para sostener la producción y reducir la exposición de las chacras a fenómenos climáticos cada vez más difíciles de anticipar.
Qué beneficios tiene la malla antigranizo
Además de reducir el impacto directo del granizo, el sistema de protección ofrece otros beneficios para la producción frutícola.
La malla permite disminuir los daños provocados por el sol y el viento, mejorar la calidad comercial de la fruta y aumentar el rendimiento por hectárea. También puede contribuir a optimizar el uso del agua y generar condiciones más estables para el desarrollo de los cultivos.
Desde la Provincia destacan que la inversión apunta a proteger no solamente la fruta, sino también el trabajo y los recursos invertidos durante toda una temporada.
«El rumbo que marcó el Gobernador Alberto Weretilneck es acompañar a quienes producen con herramientas concretas para cuidar sus chacras y dar previsibilidad a una actividad estratégica para Río Negro. Proteger la producción es cuidar el trabajo, el empleo y el futuro de nuestra fruticultura», sostuvo el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy.
Banco Patagonia: una línea de hasta $15.000 millones
Entre las alternativas disponibles se encuentra una línea del Banco Patagonia destinada exclusivamente a productores MiPyME para la adquisición de mallas antigranizo.
El financiamiento puede solicitarse en dólares, con tasa fija desde el 6,75% anual, plazos de hasta 84 meses y hasta 12 meses de gracia.
También existen opciones en pesos mediante convenios con proveedores, con tasas desde el 25% y plazos de hasta 60 meses.
El cupo disponible para esta línea alcanza los $15.000 millones.
Los productores interesados pueden comunicarse con la sucursal del Banco Patagonia más cercana o con la línea exclusiva para empresas, al 0810-333-2265.
El CFI financia hasta el 80% de la inversión
Otra de las herramientas es la nueva línea del Consejo Federal de Inversiones (CFI), que permite financiar hasta el 80% de la inversión destinada a la protección de los establecimientos.
Los créditos van desde $4 millones hasta $500 millones, con una tasa fija del 16,8% durante los primeros dos años. Luego se aplica una tasa variable equivalente a TAMAR + 2%.
El plazo puede extenderse hasta 60 meses, con hasta 24 meses de gracia para el capital y alternativas de amortización mensual, trimestral o semestral.
La propuesta contempla además una evaluación técnica previa, destinada a determinar cuál es el sistema de protección más adecuado para cada establecimiento productivo.
Río Negro gestionó fondos ante el BID
A estas herramientas se suma un crédito integral que la Provincia gestionó ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer la protección de la producción frente al riesgo climático.
Además, otros $10.000 millones serán administrados por Río Negro Fiduciaria y estarán destinados exclusivamente a la instalación de mallas antigranizo.
De esta manera, el esquema provincial busca combinar distintas fuentes de financiamiento para acelerar la incorporación de infraestructura de protección en las chacras.
Para el secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, la incorporación de estas estructuras ya es parte de las necesidades de la actividad.
«La malla antigranizo ya forma parte de la infraestructura que necesita la fruticultura para seguir siendo competitiva. Protege la producción, mejora la calidad de la fruta y permite que cada productor planifique su actividad con mayor seguridad», señaló.
Y agregó que la existencia de diferentes alternativas de financiamiento permite que más chacras puedan avanzar con la instalación de estos sistemas.
Una estrategia para reducir el riesgo climático
La política de protección contra el granizo se suma a otras herramientas que la Provincia mantiene para acompañar a la fruticultura.
Entre ellas se encuentran los créditos para la adquisición de maquinaria, el programa de agroquímicos destinado a sostener el estatus sanitario y el Fondo Compensador de Daños por Granizo.
El objetivo es avanzar hacia una estrategia que permita reducir el impacto de los fenómenos climáticos y dar mayor previsibilidad a una de las actividades productivas tradicionales de Río Negro.
Con una temporada que dejó más de 7.000 hectáreas afectadas, la discusión ya no pasa solamente por cómo responder después de una tormenta, sino por cómo proteger de antemano la producción y sostener la calidad necesaria para llegar a los mercados.
La protección contra el granizo dejó de ser una inversión complementaria para convertirse en una herramienta estratégica para la fruticultura de Río Negro. Ante la mayor frecuencia e intensidad de los eventos climáticos, la instalación de mallas antigranizo aparece como una alternativa para reducir pérdidas, mejorar la calidad de la fruta y dar mayor previsibilidad a las cosechas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios