“Pateó el tablero”, empezó de cero en la ganadería y en siete años llegó a 560 vacas madres en la Patagonia

Verónica Hernalz dejó de ejercer como médica psiquiatra para hacerse cargo de dos campos en Río Negro. Hoy hace cría en secano para la venta de invernada en Choele Choel, Valle Medio, apuesta a la eficiencia reproductiva, proyecta una iniciativa de riego y busca potenciar la producción de carne con un manejo basado en el cuidado del pastizal y las inversiones de largo plazo.

Por Mara Diaz

El campo principal se encuentra en Choele Choel a 120 kilómetros del secundario en Río Colorado.

El campo principal se encuentra en Choele Choel a 120 kilómetros del secundario en Río Colorado.

«Soy médica psiquiatra de profesión y productora ganadera de vocación», resumió Verónica Hernalz de Choele Choel, al sintetizar el giro que dio su vida hace siete años. Trabajó en Neuquén, pero en 2018 volvió al Valle Medio junto a su marido, Matías, y terminó encontrando un nuevo rumbo.

Hoy está al frente de un planteo de cría en secano desarrollado sobre 9.500 hectáreas, distribuidas en dos campos: uno ubicado en Choele Choel cerca de Negro Muerto y el otro en Río Colorado. Entre ambos maneja un rodeo total de 560 vacas madres dedicado a la producción de terneros de invernada, un sistema que fue construyendo desde cero y que hoy combina manejo del pastizal, planificación reproductiva e inversiones pensadas para el largo plazo.

Cuando Verónica regresó a su ciudad natal, el proyecto era mucho más modesto. «Nosotros llegamos con un proyecto muy pequeño que tenía que ver con un engorde a corral. Nos parecía que era lo más sencillo porque era lo que podíamos encontrar en los libros y tenía que ver con nutrición animal», recordó. Sin embargo, el rumbo cambió cuando su padre, que había comprado el primer campo en 1996 como una inversión y que años después recuperó otro establecimiento que había pertenecido a su familia, les propuso comenzar a administrar toda la actividad.


De médica psiquiatra a productora ganadera: el cambio de vida en la Patagonia


«Nos empezamos a ocupar con mil errores. Hay familias que llevan tres o cuatro generaciones haciendo esto y yo recién hace siete años que empecé. Nos equivocamos muchísimo, pero también aprendimos muchísimo«, afirmó Verónica sobre aquellos primeros años en la producción ganadera.

El cambio tampoco fue inmediato ya que durante un tiempo combinó el consultorio con el trabajo rural, hasta que comprendió que ya no podía sostener ambos caminos. «Fue una crisis vocacional y existencial bastante fuerte. Tenía que ver con encontrarse y ser honesto con uno mismo. Con tres chicos ya no podía hacer todo y entendí que había encontrado mi lugar en el campo. Siempre en las decisiones hay que soltar algo», reflexionó.

Verónica lleva a sus terneros a los remates de la localidad. Foto: gentileza.
El campo se encuentra cerca de Negro Muerto en Choele Choel. Foto: Flor Salto.

Actualmente sus jornadas comienzan temprano junto a César Hernández y María Luisa Fernández, el equipo que ella llama su «Scaloneta» y que la acompaña todos los días. Recorre potreros, revisa alambrados, aguadas, eléctricos y controla el estado de la hacienda antes de definir las tareas.

«Nunca sabés con qué te vas a encontrar; puede ser un alambrado roto, una aguada o simplemente controlar que todo esté funcionando como esperamos», explicó. Después llegan las reparaciones, los movimientos de hacienda o el mantenimiento. «Me encanta el trabajo, hasta cuando reniego me gusta», reafirmó con una sonrisa.

Verónica junto a César y María Luisa, su equipo. Foto: Flor Salto.

«Hoy no volvería atrás. La psiquiatría me dio una manera de mirar las personas y la vida, pero el campo me dio un lugar donde siento que quiero estar», aseguró. También explicó que la maternidad cambió su forma de organizar el trabajo. Con tres hijos pequeños, aprendió a planificar cada jornada y a apoyarse en el equipo que la acompaña. “No podría hacer esto sola. César y María Luisa son fundamentales y mi marido también. Entre todos hacemos que el sistema funcione”, afirmó.

«Estas tierras tienen un potencial impresionante y todavía tenemos mucho por aprender. El campo también te enseña que todo lleva tiempo, el campo es paciencia»,

Verónica Hernalz, productora ganadera de Choele Choel.

Cómo mejoró la producción de carne con un manejo eficiente de las vacas madres


Para Veronica, el desafío nunca fue sumar animales, sino producir mejor. En siete años el establecimiento pasó de 350 a 560 vacas madres, alcanzando un 86% de destete, resultados que considera muy buenos para un sistema de cría en secano.

Uno de los cambios más importantes, según explicó, fue incorporar el destete anticipado. Hoy los terneros se destetan con alrededor de 100 kilos, una decisión que permite recuperar antes la condición corporal de las madres. «Pensábamos que íbamos a perder kilos y después vimos que la vaca recuperaba enseguida su condición corporal. Al final esos kilos se terminan recuperando y el sistema funciona mucho mejor», explicó Verónica.

Parición

85%
Además, el establecimiento alcanza el 83% de destete, dos indicadores que reflejan la eficiencia del sistema productivo.

Más que aumentar el rodeo, la productora prioriza el estado de las vacas madres. Mantiene una carga que el campo pueda sostener y resume su filosofía en una idea simple: «Podríamos tener más vacas, pero preferimos cuidar el pasto. Mientras las madres lleguen bien al servicio y después al parto, gran parte del trabajo ya está hecho», sostuvo.

Para Veronica, producir más empieza por conservar el pastizal. El establecimiento está dividido en potreros que permiten realizar rotaciones permanentes del rodeo y dar descanso al campo. El establecimiento principal está dividido en nueve potreros, mientras que el campo de Río Colorado cuenta con cuatro, donde realiza rotaciones permanentes para dar descanso al pastizal natural. Además, en los años de menor oferta forrajera, además, incorpora suplementación estratégica con sales minerales para mejorar el aprovechamiento del pasto disponible.

El campo tiene 5.000 hectáreas y se encuentra a 60 kilómetros de la ciudad. Foto: Flor Salto.

El agua también cambió la forma de trabajar. Hoy la hacienda se abastece mediante perforaciones y aguadas distribuidas entre ambos establecimientos, con 19 puntos de abastecimiento que permiten manejar mejor el rodeo.

Con ese esquema, el planteo produce entre 8,4 y 8,8 kilos de carne de ternero por hectárea, un indicador que Verónica considera muy positivo para un campo de secano. Sin contar la carne de vacas y toros por descarte.

«Siempre creo que se puede mejorar un poco más. Pero desde hace un par de años las cosas empiezan a salir como esperamos y eso nos pone muy felices»,

Verónica Hernalz, productora ganadera de Choele Choel.

Las obras que transformaron el establecimiento y el próximo desafío productivo


La infraestructura también cambió el funcionamiento del campo. Durante años la hacienda bajaba a la costa del río para tomar agua y reunir los animales demandaba muchas horas de trabajo y varias personas. Para resolverlo alambraron la costa, reorganizaron los corrales y construyeron un corredor de casi 2.000 metros que conecta ese sector con la manga.

«Venir de otra actividad me hizo mirar las inversiones de otra manera. En el campo muchas veces se las posterga porque parecen caras, pero yo siempre pensé que, si estaban bien hechas, después se recuperaban. Ese callejón prácticamente se pagó solo la primera vez que lo usamos y hoy trabajamos menos tiempo y mucho menos estrés«, explicó Verónica.

El establecimiento principal cuenta con nueve potreros y un corredor de casi 2.000 metros que simplificó el movimiento de la hacienda. Foto: Flor Salto.

Mientras continúa comercializando terneros de invernada, ya planifica el siguiente paso. El proyecto contempla incorporar 200 hectáreas bajo riego sobre la costa del río Negro mediante una bomba alimentada con energía solar donde prevé implantar pasturas para desarrollar recría.

«Creo que la tecnología nos va a permitir hacer una ganadería mucho más precisa y eficiente. Estas tierras tienen un potencial impresionante y todavía tenemos mucho por aprender. Los números no mienten, pero el campo también te enseña que todo lleva tiempo. El campo es paciencia«, sostuvo la productora de Choele Choel.


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"Soy médica psiquiatra de profesión y productora ganadera de vocación", resumió Verónica Hernalz de Choele Choel, al sintetizar el giro que dio su vida hace siete años. Trabajó en Neuquén, pero en 2018 volvió al Valle Medio junto a su marido, Matías, y terminó encontrando un nuevo rumbo.

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