Saber elegir… o lamentar

Para armar un jardín, consulte los catálogos de viveros y analice las características de cada planta.

Redacción

Por Redacción

Nuestra región del norte de la Patagonia es conocida en el mundo entero por su diversidad de buenos vinos y producción de frutas de pepita y carozo. Esto lo podemos observar con sólo recorrer la Ruta 22, que transcurre entre chacras desde Chichinales hasta Plottier. Interminables filas de frutales y viñedos trabajados en forma de cercos paralelos, apoyados sobre postes y alambres. En ellos, a causa de las podas, cada planta pierde su identidad como tal, para trasformarse en un ser masificado cuyo único objetivo es producir rentabilidad … la consecuencia son seres deformados, que hieren la sensibilidad de todo amante de la naturaleza. CHACRA VERSUS JARDÍN Esto no pretende ser una crítica a la fruticultura sino más bien marcar la diferencia con lo que pretendemos en un jardín. Lamentablemente esta práctica productiva está tan arraigada entre nosotros que, incluso hasta involuntariamente, la trasladamos a nuestro entorno. La consecuencia son árboles y especialmente arbustos totalmente desfigurados, que han perdido su forma y belleza naturales por las que las hemos elegido. Marquemos entonces las diferencias entre una forma de manejo y otra. En una chacra queremos ganar dinero y no nos va a interesar cuántos años de vida tendrá ni cuánto sufrirá … en un jardín queremos disfrutar de ellas, de su elegancia, fragancia, colores y transformaciones a través de las estaciones del año. Para hacer posibles estos objetivos debemos comenzar por saber elegir cada árbol y arbusto para que sus formas de crecimiento natural se adapten a lo que nosotros pretendemos en el paisaje de un parque o jardín. El conocimiento -o no- de este principio básico, es “el ser o no ser” del futuro jardín y sus consecuencias se verán a mediano plazo. UN CASO MUY COMÚN Para ejemplificar baste mencionar los errores que se suelen cometer con los rosales cuando se inicia una plantación. Me han sabido consultar de por qué rosales que plantados al costado de una vereda de entrada, no florecen nunca y se van en largas varas que obligadamente hay que podar constantemente … muy posiblemente esa persona que pretendió adornar su entrada con rosas de ramas rígidas como los de un pie bajo, por desconocimiento y falta de asesoramiento plantó trepadores. Lo mismo sucedería si se plantase antiguas rosas inglesas que florecen espectacularmente al final de largas varas arqueadas o incluso de muchas arbustivas. La poda constante elimina cualquier intento de floración y si no se los cambia de lugar el final es predecible y la inversión y -lo que es peor- las ilusiones, se van “al tacho”. Pero esto es sólo un ejemplo de una especie profusamente producida y plantada en toda la región, que se puede hacer extensivo a prácticamente todas las especies y variedades que conforman un jardín, sin mencionar los árboles de las veredas, donde las masacres (que ya están comenzando) son moneda corriente.

Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar

N


Nuestra región del norte de la Patagonia es conocida en el mundo entero por su diversidad de buenos vinos y producción de frutas de pepita y carozo. Esto lo podemos observar con sólo recorrer la Ruta 22, que transcurre entre chacras desde Chichinales hasta Plottier. Interminables filas de frutales y viñedos trabajados en forma de cercos paralelos, apoyados sobre postes y alambres. En ellos, a causa de las podas, cada planta pierde su identidad como tal, para trasformarse en un ser masificado cuyo único objetivo es producir rentabilidad ... la consecuencia son seres deformados, que hieren la sensibilidad de todo amante de la naturaleza. CHACRA VERSUS JARDÍN Esto no pretende ser una crítica a la fruticultura sino más bien marcar la diferencia con lo que pretendemos en un jardín. Lamentablemente esta práctica productiva está tan arraigada entre nosotros que, incluso hasta involuntariamente, la trasladamos a nuestro entorno. La consecuencia son árboles y especialmente arbustos totalmente desfigurados, que han perdido su forma y belleza naturales por las que las hemos elegido. Marquemos entonces las diferencias entre una forma de manejo y otra. En una chacra queremos ganar dinero y no nos va a interesar cuántos años de vida tendrá ni cuánto sufrirá ... en un jardín queremos disfrutar de ellas, de su elegancia, fragancia, colores y transformaciones a través de las estaciones del año. Para hacer posibles estos objetivos debemos comenzar por saber elegir cada árbol y arbusto para que sus formas de crecimiento natural se adapten a lo que nosotros pretendemos en el paisaje de un parque o jardín. El conocimiento -o no- de este principio básico, es “el ser o no ser” del futuro jardín y sus consecuencias se verán a mediano plazo. UN CASO MUY COMÚN Para ejemplificar baste mencionar los errores que se suelen cometer con los rosales cuando se inicia una plantación. Me han sabido consultar de por qué rosales que plantados al costado de una vereda de entrada, no florecen nunca y se van en largas varas que obligadamente hay que podar constantemente ... muy posiblemente esa persona que pretendió adornar su entrada con rosas de ramas rígidas como los de un pie bajo, por desconocimiento y falta de asesoramiento plantó trepadores. Lo mismo sucedería si se plantase antiguas rosas inglesas que florecen espectacularmente al final de largas varas arqueadas o incluso de muchas arbustivas. La poda constante elimina cualquier intento de floración y si no se los cambia de lugar el final es predecible y la inversión y -lo que es peor- las ilusiones, se van “al tacho”. Pero esto es sólo un ejemplo de una especie profusamente producida y plantada en toda la región, que se puede hacer extensivo a prácticamente todas las especies y variedades que conforman un jardín, sin mencionar los árboles de las veredas, donde las masacres (que ya están comenzando) son moneda corriente.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora