Sociedad

Salatino Mazzulli, a los 100 años de edad, el mejor custodio del pasado regional

En sus exploraciones durante más de 50 años localizó unos 200 asentamientos pudiendo así reflotar las vivencias de los pueblos originarios en Valle Medio.

“Donde hubo fuego cenizas quedan” dice Salatino Mazzulli a quien el amor a lo nativo llevó a transitar “huellas, senderos, picadas, arenales y zanjones”, recorriendo ambas márgenes del río Negro, Colorado, lagunas y afluentes, por más de 50 años, “pinchándose las patas” y esquivando los azotes de “jarillas, alpatacos, molles y piquillines”.


Fue así que Salatino pudo localizar más de 200 asentamientos, carhué, paraderos o tolderías, “buscando la impronta” y reflotando las vivencias de los pueblos originarios que “con valentía, coraje y abnegación se fueron afincando en un desierto salvaje”.

Rafael (izq) y Salatino Mazzulli (der) , décadas atrás, explorando en las bardas de Valle Medio.


Así fue reuniendo una colección de más de 5000 piezas entre fósiles y material arqueológico lítico, fundamentalmente utensillos y adornos, como puntas para flechas y lanzas, buriles, espátulas, desgrasadores, curtidores, raederas, alisadores, trahuiles, morteros, cacharros, chaquiras… También “un rosario de piezas que son dignas de observar y conocer”, explicando que “es lamentable decirlo que nadie rescató el maravilloso secreto” del “arte de labrar las piedras como ellos lo hacían sin herramienta alguna”, comenta este custodio del pasado de Valle Medio.

Hoy este importante patrimonio arqueológico y paleontológico fue puesto en custodia del “Museo Histórico Regional”, dándose inicio, como paso previo a su exhibición, a las tareas de documentación y clasificación, para la creación de un catálogo, que incluye la edición fotográfica individual, su medición por fotogrametría y la confección de “fichas únicas de registro de bienes arqueológicos” todo ello de acuerdo con lo determinado por el Registro Nacional de Yacimientos, Colecciones y Objetos Arqueológicos, proceso a cargo de Adolfo Eliges y Emiliano Mange.

Todos los hallazgos arqueológicos e históricos que fue rastreando Salatino a lo largo de su vida hoy son objetos de estudio de científicos.


Salatino Mazzulli, quien hoy llega a la edad de 100 años, es autor de cinco libros que constituyen un rico y variado registro de cultura material en la periferia de la actual Choele Choel: “Pampa, Valles y Cerros” de versos y canciones criollas, “Apuntes de un Buscador de Cosas” sobre “campañas militares al río Negro, paleontología, arqueología, antropología y folklore, y una síntesis del diario de viajes”; “En pos de pueblos (vivencias) originarios. Sus carhué, aduar o hábitats del Valle Medio”, donde se propone “localizar y reflotar” los asentamientos “semi perdidos dentro del monte autóctono” indicando haber detectado más de 200 en un trabajo de investigación arqueológico.


También escribió “Las Heroínas fortineras. Las rastrilladas o caminos. Campos Santos Olvidados”, que rescata la historia de las mujeres que integraron las campañas, como doña Anselma Muñoz quien llegó a la zona en 1879 o Carmen Funes.
Finalmente hay mención del autor a un texto titulado “Apuntes de una historia sin historia” con una edición de 50 ejemplares.


El “Museo Histórico Regional” custodia y exhibe el patrimonio arqueológico y paleontológico regional. Un lugar que merece una visita para conocer aún más nuestros orígenes.

Nacido en Italia, llegó al país un 30 de septiembre de 1930, “después de navegar 26 días en el viejo vapor argentino Mendoza”. Ingresó en el Ferrocarril Sud, actual Roca, y en 1948 fue transferido a Darwin en la categoría Oficial de 3ª, Mecánica en Coches y Vagones, permaneciendo en actividad hasta enero de 1980.
En 1953 adquirió una chacrita sobre el margen norte del río Salado, en la Colonia Ruca Malén. Su pasión por el folklore lo llevó a acrear con un grupo de amigos la peña folklórica “Chasí Leufú”, impulsando y participando, incluso integrando el jurado, de los primeros festivales, siendo uno de los responsables de la elección de Choele Choel como sede permanente del Festival Provincial de Folklore.


En 1965 comienza su actividad de creación del museo “Salatino Mazzulli” de “ciencias naturales”, habiendo obtenido reconocimiento de la Sociedad Argentina de Historiadores y de importantes personalidades, entre ellos el etnólogo Rodolfo Casamiquela y el paelontólogo Rosendo Pascual.
Y lo más importante: no hay vecino de Valle Medio que no realce el conocimiento que Salatino produjo desde su humilde saber.


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