Saudíes siguen ofensiva contra no convencionales

El objetivo es frenar alternativas como el fracking.

Redacción

Por Redacción

Arabia Saudita dio señales de no ceder en su estrategia de inundar el mercado de crudo para hacer bajar los precios y de esta forma afectar a los productores de hidrocarburos no convencionales, incluidos EE. UU. y Argentina, con su yacimiento neuquino de Vaca Muerta. En abril, la producción saudita aumentó a un máximo histórico de 10,3 millones de barriles diarios y no hay indicios de que el país vaya a anunciar cambios en la reunión del cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) el mes que viene, pese a los pedidos de países como Venezuela y Rusia, muy afectados por esta tendencia. “No hay dudas. La caída del precio de los últimos meses alejó a los inversores del petróleo caro, incluyendo el shale estadounidense, el offshore profundo y el petróleo pesado”, aseguró a Financial Times un funcionario saudita en Riad. En los mercados internacionales, el petróleo cerró nuevamente en baja ayer en Nueva York, ante el ritmo de cierre de pozos en EE. UU. El precio del barril de “light sweet crude” (WTI) para entrega en junio perdió 19 centavos y cerró a 59,69 dólares. La OPEP rechazó en noviembre limitar su producción de crudo, con algunos países, como Arabia Saudita, bajando incluso sus precios para consolidar su primacía en el mercado petrolero. En pleno proceso sucesorio, tras la muerte del rey Abdalá y el ascenso al trono de Salman, su estrategia consiste, básicamente, en debilitar a sus principales competidores, en especial al “fracking”, su rival a largo plazo, y a otros países productores con una capacidad financiera para aguantar el embate muy inferior. Debido a los bajos precios, en los dos últimos meses, las reservas de divisas del Banco Central de Arabia Saudita han bajado en unos 36.000 millones de dólares, apenas el 5% del total. Pero pocos países productores cuentan con reservas de divisas como las saudíes, unos 700.000 millones de dólares, que les permitan soportar a largo plazo esa disminución de recursos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar datos que respaldan la posición saudita. La AIE anunció que la cantidad de plataformas operativas en EE. UU. se redujo un 60% en respuesta a la caída de los precios del crudo. Esto genera tensiones dentro de la propia OPEP. Mientras Catar y Arabia Saudita pueden capear la baja de precios, pero otros miembros de la organización, como Venezuela y Nigeria, necesitan que estén más cerca de 100 dólares el barril para financiar sus presupuestos nacionales. Venezuela enfrenta actualmente una grave crisis económica que los analistas estiman que se agravará por la caída de los precios del crudo, que genera 96% de las divisas que recibe el país por exportaciones.


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