Se disparó el uso de psicofármacos durante la pandemia

Según un estudio del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, la venta de Clonazepam y Alprazolam creció seis veces más que la de medicamentos. Sin receta, en los hombres subió un 31,7% y en las mujeres, 14,2%. Ansiedad, estrés y automedicación, las causas más frecuentes.





Instalada hace ya más de un año, la “normalidad pandémica” implicó efectos colaterales para gran parte de la población a nivel mundial. Adultos mayores, adultos, jóvenes y niños sufrieron las distintas consecuencias del aislamiento y la incertidumbre de un coronavirus que siempre parece estar cerca de terminarse y, nuevamente, vuelve a mutar y a generar dudas.


Entre tantas complicaciones generadas por este clima, surgió un dato que genera preocupación: según el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, hubo un gran aumento en el consumo de psicofármacos durante este tiempo. En un comunicado, el Observatorio señaló que “dos psicofármacos, que se venden bajo receta archivada, se encuentran entre los 15 más vendidos y la tasa de crecimiento de la cantidad de unidades dispensadas de estos remedios supera varias veces el promedio general”. Se trata de Clonazepam y Alprazolam, psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central y son utilizados en distintos tratamientos psiquiátricos, explicaron desde el organismo. El informe también reveló que durante 2020 se vendieron 187.009 unidades más de Clonazepam y 286.801 unidades más de Alprazolam que en 2019.

En Argentina, antes de la pandemia, se estimaba que 15 de cada 100 ciudadanos (casi 3 millones de personas) consumía drogas bajo receta. También, 2 de cada 10 personas que consumieron alguna vez tranquilizantes, lo hicieron con receta médica y luego continuaron por su cuenta. En los hombres el consumo sin receta médica se disparó al 31,7% y en las mujeres 14,2%. La razón del aumento de psicofármacos se debió en gran parte a los trastornos de la salud mental que trajo la Covid-19 como el insomnio y los problemas de sueño.

Por su parte, Esteban Wood, especialista en políticas públicas sobre drogas, consideró que “los datos ponen en evidencia varias aristas. Por un lado, la facilidad de acceso a medicamentos que deberían estar sujetos a estricto control; y la automedicación y la medicalización cotidiana”.

Los datos del Observatorio no son los únicos, claro. Según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), hubo un aumento del 28% en el consumo de psicofármacos desde el año pasado, con un pico máximo hacia mediados del 2020. ¿Cómo se calculó este dato? En 2019 se dispensaron 132 millones de unidades de psicofármacos, pero en 2020 la cifra alcanzó los 168 millones.

Los psicofármacos se venden con receta, pero son otorgados para el tratamiento de algunos malestares comunes en esta época.


El bioquímico Marcelo Peretta, secretario general del SAFYB, aseguró que “como consecuencia del encierro, se dispararon enfermedades y dolencias. Los problemas psicológicos y psiquiátricos son otras consecuencias, porque te volvés ansioso, perdés el sueño, genera fobias y ataques de pánico, que se tratan con psicofármacos”. De allí, lógicamente, surge el crecimiento de las dosis.

Al mismo tiempo, Peretta comentó que “aumentaron las dosis entre quienes ya estaban consumiendo y se ven nuevos pacientes consumidores; inclusive vemos adictos, gente que no puede controlar esta problemática y que toma más o por más tiempo las dosis, porque los psicofármacos en la mayoría de los casos se recetan hasta que el paciente pueda salir del pozo”.

Hay varias causas para entender este aumento. La automedicación es una de ellas: hay una gran facilidad para el acceso a distintas sustancias. Y si a eso le sumamos que en la vida cotidiana hay cierta “medicalización” que nos genera la necesidad de tomar una pastilla para aliviar cualquier molestia, el combo es peligroso. A esto falta aún sumarle un último paso: la publicidad, que estimula el consumo de medicamentos. Basta con poner la televisión un día para advertir que más de la mitad de las publicidades son de farmacéuticas.


¿Hay solución a este consumo excesivo? En principio, requerir siempre la atención profesional y evitar la automedicación, dos puntos fundamentales del tratamiento.

A esto hay que sumarle la necesidad de comenzar a desalentar las publicidades de psicofármacos y ese universo paralelo en el que “todo siempre está bien”. Lo hemos mencionado a lo largo de la pandemia:a veces, no estar bien también es normal. Y, sobre todo, es fundamental regular la venta de medicamentos, el dispendio de recetas y el fácil acceso a cualquier sustancia.


Algunos efectos adversos de los fármacos



Clonazepam:

– Somnolencia
– Vértigo
– Altibajos emocionales
– Alteraciones de coordinación
– Problemas de memoria
– Aumento de la salivación
– Dolor muscular o articular
– Problemas de visión
– Pérdida del equilibrio
– Cambios en el deseo o capacidad sexual
– Erupción cutánea y urticaria
– Inflamación o irritación de los ojos, labios, lengua o garganta
– Problemas respiratorios y dificultades en la deglución
– Ronquera

La facilidad para obtener medicamentos es una de las principales causas.


Alprazolam:

– Somnolencia
– Dolor de cabeza
– Estreñimiento
– Boca seca
– Alteración de la coordinación.
– Cambios en el apetito
– Fatiga
– Deterioro de la memoria
– Ansiedad y aumento del ritmo cardiaco
– Insomnio
– Aturdimiento, dificultad para focalizar la atención
– Náuseas, vómitos o diarrea

Fuente: elmejortrato


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