Mitos y verdades sobre el trabajo “en la nube”

El servicio de alojamiento de archivos en la web existe hace años, pero se intensificó en pandemia debido al home office. Sin embargo, aún hay usuarios que se muestran escépticos respecto a su funcionamiento. Repasamos algunos mitos y los desmentimos.





Todos estamos “en la nube”. Incluso si no sabemos que significa este concepto. ¿De qué hablamos? Del alojamiento de archivos y de modos de trabajo en un servidor alojado en la web, un servidor que “no vemos” porque no es físico pero que existe y que todos utilizamos.


Básicamente, es guardar nuestros archivos y trabajos en un servidor web en vez de hacerlo en nuestra propia PC física. Lo hacemos, por ejemplo, cuando tenemos un smartphone con Android y tenemos las fotos de nuestro teléfono cargado en Google Fotos, un servicio que se sincroniza automáticamente.

Con el contexto pandémico y el trabajo remoto ya establecido como “normalidad” hace más de un año, las empresas necesitaban, casi de forma inmediata, capacidades de productividad, flexibilidad y seguridad que prácticamente ninguna se podía permitir tener en propiedad. Esto dio lugar a un gran aumento en el uso de las tecnologías en la nube, y a la inversión en su sistema.

Sin embargo, mucho tiempo después de hacer uso de ella, siguen existiendo ideas equivocadas que generan cierto escepticismo a la hora de migrar a la nube. Repasamos algunos mitos ( y verdades) sobre el tema.


“La nube no es segura”



Existe un marco de seguridad para la nube denominado Shared Responsibility Model (modelo de responsabilidad compartida) que establece que el usuario es el responsable de su aplicación y el proveedor es responsable de la seguridad física, es decir, del acceso al hardware o de la pérdida física de la información.


“Si tu aplicación no es segura, será peor si se encuentra en un servidor físico. Los servicios en la nube ofrecen un monitoreo que puede mostrar las evaluaciones y mediciones de tu desempeño y brindar recomendaciones sobre cómo mejorar tu seguridad”, explican desde Spark Digital.

Otro punto a favor es que en este sistema, un ataque no pasaría desapercibido fácilmente ya que existen controles de las conexiones del prestador de servicios en la nube. Si de seguridad se trata, el mejor lugar es la nube.


“La nube es para las grandes empresas por su alto costo”



Varios proveedores -caso Amazon- ofrecen una capa free: quiere decir que se pueden usar sus recursos de manera gratuita con algunas limitaciones.

Otros, como Microsoft Azure, ofrecen créditos y tienen un programa de patrocinio para nuevas empresas, lo que básicamente significa que dan mucho crédito para que lo utilicen durante un período de tiempo (1-2 años).


“Reduce la productividad”



Los servicios que habitan en la nube pueden variar. Desde las bases de datos de los clientes, pasando por el servidor para una aplicación, hasta el backup de los videos de las cámaras de seguridad. Esos servicios estarán disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana, los 365 días del año, sin excepción. Esta es una de las mejores razones por las que optar por su uso. Además, se pueden adaptar los propios servicios. “Para decirlo en términos simples, piensa en todas esas ocasiones en que te quedaste sin espacio en tu computadora o tu Smart TV pasa de moda y necesita más memoria para seguir funcionando. En la nube no tienes que interrumpir ni limitar tus operaciones ya que estás a solo un par de clics de poder realizar ese cambio sin pérdida de datos ni interrupción del servicio”, indican desde Spark Digital.


“Es poco confiable. Quiero ver el servidor”



Si bien es agradable poder ver el hardware, eso también significa que lo puedes perder; su funcionamiento puede detenerse o fallar. Además, implica costos de mantenimiento.


Hay que saber que el hecho de que la información personal o propia del trabajo esté en la nube, no quiere decir que sea pública. Hay que pensar en la seguridad como una serie de capas. Las capas superiores definen lo que las demás capas pueden hacer. Si una persona o su empresa son dueños de la capa superior, se tendrá el control de lo que puede o no hacerse público.

En conclusión, “estar en la nube”, es un beneficio que además, supera todas las limitaciones que presenta el hardware físico. No hay por qué temerle: es un lugar seguro y, sobre todo, perdurable.


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