Secta y denuncia de abuso, más horror tras el crimen de Priscila

Ayer sepultaron los restos de la nena. La madre y el padrastro siguen presos.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES.- Los restos de Priscila Leguiza, la niña de 7 años que fue hallada asesinada a golpes, quemada y envuelta en una bolsa en un arroyo de Berazategui, fueron inhumados ayer en el cementerio de Avellaneda. Por el homicidio de la niña están detenidos su madre, Silvia Lafuente, y su padrastro, Pablo Verón Bisconti, mientras que la investigación avanza ahora hacia la pista de la posible intervención de una secta religiosa en el macabro crimen. El 7 de enero la policía halló el cadáver envuelto en una bolsa de residuos. Los forenses determinaron que la nena había sido asesinada a golpes y que su cuerpo había sido prendido fuego. Luego se verificó que la madre, el padrastro y dos de sus hermanos habían trasladado los restos hasta el arroyo en un carrito de bebé. Al ser detenido, Verón Bisconti confesó que él intentó quemar el cuerpo luego de que Priscila muriera por una golpiza que le había dado su madre. Sin embargo, esa declaración no tiene valor porque fue extrajudicial y al momento de la indagatoria tanto él como la mujer guardaron silencio. Por su parte el padre de Priscila denunció ayer ante la prensa que la madre “amenazó con un arma en la cabeza” a los otros hijos para que no hablaran sobre el crimen “y les dijo que si contaban algo les pasaría lo mismo” que a Priscila. Leguiza dijo además que su otro hijo, de 12 años, “anoche se quebró y reveló todo” lo que sucedió la noche del asesinato. “Los quisieron incriminar a los dos nenes, de 12 y 15 años. Hicieron eso sobre amenaza del padrastro y la madre. Les puso un arma en la cabeza”, expresó. Precisó que el chico recuerda “las imágenes de su hermana, de los maltratos que recibía” y dijo que el nene recibirá atención psicológica. El padre de Priscila sumó otro elemento a la hipótesis de la secta, al asegurar que su exmujer, cuando recientemente le reclamó la tenencia de la niña, lo “amenazó” con que “se la iba a ver feo” con un pastor de apellido Lescano si no le entregaba a Priscila. El supuesto pastor, ahora investigado por encubrimiento, declaró que antes de la aparición del cuerpo la madre de la nena lo llamó para decirle que se había mandado “una macana” y que no sabía qué hacer. Por otra parte ayer el diario La Nación informó que el padrastro de Priscila también está sospechado de haber abusado sexualmente de una hermana mayor de la nena. La chica tiene hoy 16 años y la denuncia contra Verón Bisconti se radicó hace dos años, se informó, citando al abogado Julio Torrada, quien representa al padre de Priscila.


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