“Seguimos sorprendidos”
En el barrio Silvetti las preguntas abundan. Ni siquiera los vecinos de Gigli pueden encontrar respuesta a lo que sucedió hace un mes en el dúplex de calle Córdoba 991. “Tenemos las mismas dudas. Mucho misterio en todo esto”, se animó a decir un vecino que reside a pocos metros de la casa donde habitó por muchos años el hombre de origen italiano. Sólo la presencia de su hijo Taddeo alteró la quietud de la casa esta semana. Es que el juez Maximiliano Camarda le entregó las llaves de la vivienda a la exesposa de Gigli y madre del joven, el cual acompañó a su padre a Buenos Aires la madrugada del 1 de septiembre. Casi un mes después del asesinato la vivienda volvió a tener algo de movimiento. Dos personas acompañaron al muchacho a retirar algunos efectos personales y luego todo volvió al silencio. En el lugar todavía quedaban esparcidos los restos de reactivos utilizados por los investigadores para hallar huellas del posible asesino. Alrededor, los vecinos siguen mirándose con cara de sorprendidos cada vez que aparece un fotógrafo o alguna cámara de televisión por el barrio. “La verdad, todavía seguimos sorprendidos”, dijo por lo bajo otra vecina que ni siquiera se atreve a arriesgar una hipótesis. Por ahora, todo sigue siendo duda y sospecha en barrio Silvetti.