“Seguridad versus inseguridad”
El fenómeno de la inseguridad tiene a nuestra sociedad en vilo, con una gran incertidumbre, quitándole ese valor social tan apreciado que es la tranquilidad y el resguardo a su vida y bienes, circunstancia que le resta calidad de vida y pone en riesgo todo un esfuerzo y perspectiva en cuanto a un futuro promisorio de desarrollo personal y progreso, que todo ciudadano de bien persigue. En mi incólume intención de ahondar en un aprendizaje social-gubernamental e invocando el último acontecimiento criminal de Cipolletti, bien vale la pena recordar el pensamiento del célebre jurisconsulto italiano Enrique Ferri (1886-1929), quien decía: “(…) hay que diferenciar o hacer una distinción (seguramente penal) del delincuente habitual del de ocasión”. También como impulsor de la moderna Criminología, aconsejaba: “(…) más cárceles, más jueces, más policías, se ataca sólo a los efectos del delito, cuando el énfasis o prioridad debe ser el ataque a las causas del delito (…) La política criminal del Estado debe estar articulada con otras políticas que hacen a la contención, sea en lo educacional, en lo social, lo jurídico, de legislación, etc.”. Cabe destacar que de estos dos últimos ítems nadie se hace cargo y así estamos, ya que la legislación, ajena a una realidad local pero sí foránea, tiende a favorecer a la delincuencia, priorizando sus derechos y garantías, obviando los de los ciudadanos de bien. Como reflexión, conviene deducir que en este patético caso los responsables institucionales no han cumplido acabadamente con su rol funcional. Otro autor sentenciaba: “La estadística criminal de una comunidad no se mide por el grado intelectual que posea, sino por el apego a su cultura ética, ella practicada de generación en generación”. Tema para reflexionar y debatir. Al respecto, con el inicio de la reforma de la ley de Educación de la provincia, concordante con la reforma de la ley nacional, insinué como propuesta pública incorporar al currículo escolar la materia “Seguridad General” a partir de la que, con una clara orientación criminológica, seguramente a largo plazo obtendríamos en la sociedad una gran reducción en la estadística criminal, tanto en los hechos como en la relación víctimas y victimarios. Como corolario, insisto en el pensamiento de un célebre patriota argentino, Francisco Pascacio Moreno (1852-1919), quien nos legó: “Cuando las escuelas y las fábricas estén llenas, las cárceles estarán vacías”. Considero que sería oportuno, autocrítica mediante, discernir entre los poderes del Estado cuáles son los factores de incidencia funcional que hacen a que la delincuencia se enseñoree en la sociedad. Carlos Rodríguez DNI 7.568.269 Las Grutas
Carlos Rodríguez DNI 7.568.269 Las Grutas