Semana de definiciones en causa por crimen a policía

El juez de Instrucción Martín Lozada resolverá en estos días la situación procesal del principal sospechoso, un joven de 21 años.

Por Redacción

INVESTIGACIÓN

Mientras los investigadores del homicidio del sargento de la Policía de Río Negro Luciano Churrarín siguen armando el rompecabezas, todo indica que esta semana el juez de Instrucción Martín Lozada resolverá la situación procesal del joven de 21 años, quien está imputado en el hecho.

En la Fiscalía están convencidos de que es posible avanzar con el procesamiento del joven como coautor del homicidio en base a las pruebas e indicios recolectados hasta el momento.

Así lo pudo constatar Río Negro en Tribunales. Una fuente consultada señaló que se está esperando un informe de la Brigada de Investigaciones de la Comisaría 28, que trabaja en el caso desde el inicio de las pesquisas.

Churrarín fue interceptado la tarde del 20 de mayo pasado en Onelli al 1600 por dos sujetos, señaló una fuente relacionada con la investigación. Se produjo una discusión y todo finalizó con uno de los sujetos disparando tres veces contra el policía. Uno de los proyectiles impactó en el pecho y fue el que causó esa tarde la muerte de Churrarín. Los agresores escaparon corriendo del lugar.

Un vecino fue el primero en auxiliarlo cuando quedó tirado sobre la vereda en Onelli casi Rosales. Minutos después, policías de la Comisaría 28 llegaron al lugar y luego una ambulancia que trasladó al herido al hospital zonal donde murió.

Una de las fuentes sostiene que los dos jóvenes lo fueron a buscar al sargento. Estaba separado y tenía dos hijos.

De los tres detenidos que hubo tras el hecho, sólo queda alojado en el penal 3 el joven de 21, quien fue indagado el 23 de mayo pasado. Otro adolescente de 15 se entregó al día siguiente del crimen y fue enviado a una institución para chicos en conflicto con la ley ubicada fuera de la provincia.

La fuente observó que el joven detenido reconoció en indagatoria haber estado en el lugar del hecho y deslizó la culpa en el adolescente, pero no hay testigos que hayan visto disparar al menor.

Los investigadores creen que hubo dos armas de fuego en el hecho. Aunque no pudieron hallarlas. Especulan que los agresores tenían un problema con Churrarín y que se trató de un posible ajuste de cuentas.

Es probable que el conflicto se haya originado en un baile o tal vez en un procedimiento policial donde estuvieron involucrados los sospechosos.

Los investigadores esperan además los informes de las pericias a los tres celulares secuestrados durante los allanamientos que se realizaron tras el homicidio.

Con todo, una fuente señaló que se trata de un homicidio doblemente calificado por la condición de policía de la víctima, porque fue premeditado y por el uso de arma de fuego.

DeBariloche