Sensibilidades diferentes
También existen factores psicológicos, físicos e incluso genéticos que pueden modificar la acción de las drogas usadas contra el dolor y que recién ahora se están empezando a conocer.
«Algunas personas requieren para un mismo procedimiento mayor cantidad de analgésico que otras; las personas ancianas requieren menos que las más jóvenes, los niños en proporción requieren más que los adultos: todo esto tiene que ver con cuestiones orgánicas», sostuvo el experto.
Actualmente, la Fundación Dolor, de la Asociación Argentina de Anestesiología, tiene en muchos hospitales públicos centros de tratamiento del dolor crónico y en algunos casos agudos.
Para Bonofiglio, muchas obras sociales e instituciones tanto públicas como privadas no reconocen la importancia del tratamiento del dolor y no otorgan los recursos necesarios para que se produzca: «En muchos hospitales los anestesiólogos hacen tratamientos del dolor a partir de la cirugía. Esto no es lo lógico: debe haber anestesiólogos que se dediquen específicamente a esta actividad porque es necesario que siempre haya alguien disponible para el seguimiento de los pacientes. Hay centros –critica– que no reconocen ni los honorarios de un médico que hace tratamiento del dolor y tampoco el uso del material descartable.»
También existen factores psicológicos, físicos e incluso genéticos que pueden modificar la acción de las drogas usadas contra el dolor y que recién ahora se están empezando a conocer.
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