“Si no se miden las palabras…”

Redacción

Por Redacción

Al Sr. director del hospital de Plottier Me dirijo a usted a los fines de poner en su conocimiento la situación ocurrida en su nosocomio el 28 de octubre a las 12:30. En esa fecha mi hijo fue enviado y acompañado por su docente desde el colegio al cual concurre por haber sufrido una caída en la escalera del establecimiento. Al llegar al lugar la Dra. me informó del estado de salud de mi hijo y de los exámenes y el diagnóstico. Durante dicho informe realizó el siguiente interrogante: “¿Es medio atravesado para hablar su hijo?”. En su momento me vi sorprendida por el comentario de la “profesional” y sólo le pedí que tuviera cuidado con lo que estaba diciendo, porque mi hijo está diagnosticado con TGD (trastorno generalizado del desarrollo) y comenzó a hablar a los cuatro años. Mi hijo tiene siete años y a los tres años y medio comenzó con tratamiento psicológico hasta dar con su diagnóstico mediante diferentes tipos de estudios neurológicos y psicológicos. Desde ese tiempo hasta ahora también tuvo tratamiento de fonoaudiología y psicomotricidad y maestra integradora en jardín de infantes y primer grado. Ahora, gracias a todo este trabajo pudo estar solo en su segundo grado y entablar confianza y diálogo con sus docentes y compañeros. Luego de que pasó esta situación llegué a casa y consultando con mi marido y con distintos profesionales concluí en redactar la presente nota con el objetivo de que se tomen las medidas que usted crea convenientes. Para mí se trata de un hecho que avasalla los derechos de mi hijo (derecho al respeto y a la dignidad, artículo 19 de la ley 2302). Quizás para la doctora fue un “comentario desafortunado”; sin embargo, para nosotros su comentario tiene una connotación negativa y llega a constituir un agravio hacia nuestro hijo. La comunicación y los vínculos para quienes padecen este trastorno son procesos que llevan mucho tiempo y no todos lo logran. Para él es muy difícil conectarse con el “otro”… imagínese si ese “otro” echa por tierra todo el esfuerzo que hemos realizado hasta hoy. Quizá usted tampoco dimensione el hecho como algo grave; sin embargo, creo que debería tomarlo en cuenta y capacitar al personal en cuestiones de derecho infantil, trato digno y ética profesional, a los fines de evitar juicios de valor sobre la conducta de los niños sin contextualizar a cada uno en particular como ser único e irrepetible. Me tomo el atrevimiento de efectuar esta sugerencia con la misma libertad con la que personal (profesional) de su institución opinó sobre el modo de comunicación de mi hijo. Quiero dejar un mundo más justo y sin prejuicios para mi hijo; trato de educarlo y de integrarlo a la sociedad para que esté preparado para defenderse de toda esta gente que lo mira distinto… ¿o habrá que educar a la sociedad? Creo que se empieza de a poco, intentando que el otro tenga una mirada más integradora, comprensiva y de respeto. Quisiera que este llamado de atención signifique un aprendizaje no sólo para esta profesional sino para todos los demás, que sepan que pueden causar un daño psicológico, detener un proceso, afectar la confianza o resentir un vínculo si no se miden las palabras cuando se trata de niños en desarrollo. Candela Villoldo, DNI 27.106.907 Mauricio Garrido, DNI 20.558.823 Plottier N. de la R.: este diario se reserva el nombre de la doctora mencionado en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.

Candela Villoldo, DNI 27.106.907 Mauricio Garrido, DNI 20.558.823 Plottier N. de la R.: este diario se reserva el nombre de la doctora mencionado en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.


Al Sr. director del hospital de Plottier Me dirijo a usted a los fines de poner en su conocimiento la situación ocurrida en su nosocomio el 28 de octubre a las 12:30. En esa fecha mi hijo fue enviado y acompañado por su docente desde el colegio al cual concurre por haber sufrido una caída en la escalera del establecimiento. Al llegar al lugar la Dra. me informó del estado de salud de mi hijo y de los exámenes y el diagnóstico. Durante dicho informe realizó el siguiente interrogante: “¿Es medio atravesado para hablar su hijo?”. En su momento me vi sorprendida por el comentario de la “profesional” y sólo le pedí que tuviera cuidado con lo que estaba diciendo, porque mi hijo está diagnosticado con TGD (trastorno generalizado del desarrollo) y comenzó a hablar a los cuatro años. Mi hijo tiene siete años y a los tres años y medio comenzó con tratamiento psicológico hasta dar con su diagnóstico mediante diferentes tipos de estudios neurológicos y psicológicos. Desde ese tiempo hasta ahora también tuvo tratamiento de fonoaudiología y psicomotricidad y maestra integradora en jardín de infantes y primer grado. Ahora, gracias a todo este trabajo pudo estar solo en su segundo grado y entablar confianza y diálogo con sus docentes y compañeros. Luego de que pasó esta situación llegué a casa y consultando con mi marido y con distintos profesionales concluí en redactar la presente nota con el objetivo de que se tomen las medidas que usted crea convenientes. Para mí se trata de un hecho que avasalla los derechos de mi hijo (derecho al respeto y a la dignidad, artículo 19 de la ley 2302). Quizás para la doctora fue un “comentario desafortunado”; sin embargo, para nosotros su comentario tiene una connotación negativa y llega a constituir un agravio hacia nuestro hijo. La comunicación y los vínculos para quienes padecen este trastorno son procesos que llevan mucho tiempo y no todos lo logran. Para él es muy difícil conectarse con el “otro”... imagínese si ese “otro” echa por tierra todo el esfuerzo que hemos realizado hasta hoy. Quizá usted tampoco dimensione el hecho como algo grave; sin embargo, creo que debería tomarlo en cuenta y capacitar al personal en cuestiones de derecho infantil, trato digno y ética profesional, a los fines de evitar juicios de valor sobre la conducta de los niños sin contextualizar a cada uno en particular como ser único e irrepetible. Me tomo el atrevimiento de efectuar esta sugerencia con la misma libertad con la que personal (profesional) de su institución opinó sobre el modo de comunicación de mi hijo. Quiero dejar un mundo más justo y sin prejuicios para mi hijo; trato de educarlo y de integrarlo a la sociedad para que esté preparado para defenderse de toda esta gente que lo mira distinto... ¿o habrá que educar a la sociedad? Creo que se empieza de a poco, intentando que el otro tenga una mirada más integradora, comprensiva y de respeto. Quisiera que este llamado de atención signifique un aprendizaje no sólo para esta profesional sino para todos los demás, que sepan que pueden causar un daño psicológico, detener un proceso, afectar la confianza o resentir un vínculo si no se miden las palabras cuando se trata de niños en desarrollo. Candela Villoldo, DNI 27.106.907 Mauricio Garrido, DNI 20.558.823 Plottier N. de la R.: este diario se reserva el nombre de la doctora mencionado en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.

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