“Si se hacen mal, salen mal”

Si las cosas se hacen mal, salen mal. El desaguisado que han hecho con motivo del proyecto original es descomunal. En el 2005 el contador Pedranti, a cargo de Viarse SA, contrató en forma directa el proyecto de ampliación de 87,5 kilómetros desde Chichinales al cruce Cipolletti-Isla Jordán por la suma de $ 1 millón. En marzo del 2014, o sea nueve años después, Neuquén elevó su monto permitido por ley de contrataciones directas a $ 600.000. Es sabido que dicho proyecto fue muy difícil de visualizar por todas las intendencias afectadas, aun a fecha de hoy. Aparentemente, al igual que toda la gestión posterior de programación y construcción, fue realizado “con la honda”. Para construir 20,52 kilómetros de Chichinales a Godoy ($ 170 millones) tardaron tres años al 2011 y para culminar el trayecto, al ritmo actual, finalizarían en el 2017. Demasiada condena para los sufridos usuarios de la ruta. Los contratos de los tramos Godoy-Cervantes / Cervantes-Gómez / Gómez-Fernández Oro y Fernández Oro-Cipolletti alcanzan los $ 1.100 millones al 2011 para 75,35 kilómetros. Neuquén gastó en ese año $ 100 millones para 23 kilómetros de la nueva Autovía Norte, con dos rotondas y un rulo elevado. Aparte del elevadísimo costo de esta faraónica ampliación, debemos soportar los innumerables “errores” de proyecto: • Hubo que correr dos kilómetros de ruta entre Chichinales y Godoy por problemas ambientales con una chacra productiva, o sea que no la vieron. • El cruce sobre Villa Regina debió reprogramarse a nivel de ruta, con semáforos. • Quedaron en la autovía construida dos curvas singulares que son motivo de accidentes continuos, tal cual lo demuestran los guard-rails deteriorados. Uno va manejando y no sabe con qué se va a encontrar. Las tuvieron que iluminar. • La división de guard-rail metálico no impide el encandilamiento. Hubiesen sido necesarios de hormigón premoldeado y de mayor altura. • Uno hubiese esperado que enderezaran las curvas y contracurvas luego de Godoy al oeste, pero no, las dejarán tal cual. Veremos qué hacen con los peraltes… • Hay discusiones similares en el ingreso a Roca, tal cual sucedió en Villa Regina. La solución de estos “problemas” derivó y derivará en mayores costos. A su vez, como las obras se dilatan a través de los años, recién ahora se dieron cuenta de que la autovía proyectada en el 2005 colapsará en poco tiempo y necesitarán entonces una autopista, con muchos cruces aéreos transversales, por lo que los costos se dispararán a las nubes, calculando un 50% más. Pero todos se pusieron de acuerdo: los radicales la proyectaron, los peronistas no levantaron la voz, y hasta el mismo presidente Kirchner donó $ 100 millones… Las constructoras deben estar contentas. Señores políticos, no vengan más. Deberían haber construido una ruta más segura, en dos años de trabajo, a cuatro veces menor presupuesto, por la barda norte del Alto Valle. Han dado un pésimo ejemplo de tozudez, impericia, deficiente administración y desidia. Ojalá sirva de ejemplo futuro de cómo no debe encararse una obra tan demorada y de tanta importancia. Han dilapidado el conocimiento acumulado por décadas de la antigua Vialidad Nacional. Y no me olvido de que los responsables andan libres por allí, como si nada. Hugo Luis Deangelis DNI 5.509.500 Roca

Hugo Luis Deangelis DNI 5.509.500 Roca


Si las cosas se hacen mal, salen mal. El desaguisado que han hecho con motivo del proyecto original es descomunal. En el 2005 el contador Pedranti, a cargo de Viarse SA, contrató en forma directa el proyecto de ampliación de 87,5 kilómetros desde Chichinales al cruce Cipolletti-Isla Jordán por la suma de $ 1 millón. En marzo del 2014, o sea nueve años después, Neuquén elevó su monto permitido por ley de contrataciones directas a $ 600.000. Es sabido que dicho proyecto fue muy difícil de visualizar por todas las intendencias afectadas, aun a fecha de hoy. Aparentemente, al igual que toda la gestión posterior de programación y construcción, fue realizado “con la honda”. Para construir 20,52 kilómetros de Chichinales a Godoy ($ 170 millones) tardaron tres años al 2011 y para culminar el trayecto, al ritmo actual, finalizarían en el 2017. Demasiada condena para los sufridos usuarios de la ruta. Los contratos de los tramos Godoy-Cervantes / Cervantes-Gómez / Gómez-Fernández Oro y Fernández Oro-Cipolletti alcanzan los $ 1.100 millones al 2011 para 75,35 kilómetros. Neuquén gastó en ese año $ 100 millones para 23 kilómetros de la nueva Autovía Norte, con dos rotondas y un rulo elevado. Aparte del elevadísimo costo de esta faraónica ampliación, debemos soportar los innumerables “errores” de proyecto: • Hubo que correr dos kilómetros de ruta entre Chichinales y Godoy por problemas ambientales con una chacra productiva, o sea que no la vieron. • El cruce sobre Villa Regina debió reprogramarse a nivel de ruta, con semáforos. • Quedaron en la autovía construida dos curvas singulares que son motivo de accidentes continuos, tal cual lo demuestran los guard-rails deteriorados. Uno va manejando y no sabe con qué se va a encontrar. Las tuvieron que iluminar. • La división de guard-rail metálico no impide el encandilamiento. Hubiesen sido necesarios de hormigón premoldeado y de mayor altura. • Uno hubiese esperado que enderezaran las curvas y contracurvas luego de Godoy al oeste, pero no, las dejarán tal cual. Veremos qué hacen con los peraltes… • Hay discusiones similares en el ingreso a Roca, tal cual sucedió en Villa Regina. La solución de estos “problemas” derivó y derivará en mayores costos. A su vez, como las obras se dilatan a través de los años, recién ahora se dieron cuenta de que la autovía proyectada en el 2005 colapsará en poco tiempo y necesitarán entonces una autopista, con muchos cruces aéreos transversales, por lo que los costos se dispararán a las nubes, calculando un 50% más. Pero todos se pusieron de acuerdo: los radicales la proyectaron, los peronistas no levantaron la voz, y hasta el mismo presidente Kirchner donó $ 100 millones… Las constructoras deben estar contentas. Señores políticos, no vengan más. Deberían haber construido una ruta más segura, en dos años de trabajo, a cuatro veces menor presupuesto, por la barda norte del Alto Valle. Han dado un pésimo ejemplo de tozudez, impericia, deficiente administración y desidia. Ojalá sirva de ejemplo futuro de cómo no debe encararse una obra tan demorada y de tanta importancia. Han dilapidado el conocimiento acumulado por décadas de la antigua Vialidad Nacional. Y no me olvido de que los responsables andan libres por allí, como si nada. Hugo Luis Deangelis DNI 5.509.500 Roca

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