“Silencio cómplice”

Por Redacción

Facundo Calegari

El politólogo Facundo Calegari expresó que “resulta particularmente curioso el silencio de muchos demócratas progresistas argentinos y latinoamericanos ante un régimen que, pese a los logros igualitarios obtenidos durante la primera década de la revolución, no oculta sus fracasos económicos, sus características opresoras y su vocación política totalitaria”. Asimismo, consideró que: • Los sectores progresistas de la oposición cubana consideran falsa la premisa que sugiere que un par de cambios económicos y la aprobación de la ley Migratoria significan el nacimiento de un nuevo país o, aún menos, una transición hacia algo “más democrático”. • Estos opositores creen que lo que falta en Cuba es una transición hacia una sociedad civil enteramente democrática que logre forjar una constitución que materialice derechos civiles, políticos y sociales como los que conocemos en el resto de América. Creen que hacen falta libertades políticas y derechos humanos, normas jurídicas básicas que protejan a los individuos de las arbitrariedades gubernamentales. Creen que la vigilancia política debe cesar y que no es aceptable convivir en el mismo suelo en el que existen presos políticos. Creen que todo aquel que piense que el destino cubano está atado indefectiblemente a la experiencia democrática no debería ocultarlo por temor. • La pretensión de inmovilidad perpetua y la negación al cambio representan los fracasos de la revolución cubana para buena parte de la oposición. Y tiene sentido, porque en su aspecto procedimental toda democracia favorece la canalización institucional de los conflictos y de los cambios, siendo así imposible una experiencia democrática que no contemple la necesidad de cambios derivados de conflictos permanentes, ineludibles. • En Cuba resulta actualmente imposible pensar en la productividad de una economía en franca bancarrota, la corrupción en las altas cúpulas mandatarias es exorbitante y hasta mafiosa, la ineficiencia de los servicios básicos como la salud, la educación o el transporte afecta directamente a los más vulnerables, el agua potable y la electricidad no son bienes públicos de fácil acceso, la falta de oportunidades para los profesionales obtura el autodesarrollo personal y la agregación de valor a cualquier cadena de producción, la educación inicial se ve jaqueada por la escasez de maestros, el acceso a la vivienda está vetado casi por completo y faltan instrumentos médicos básicos e higiene en los establecimientos de salud, así como drogas básicas que permitan la manufactura de medicamentos. • Dentro del ideario nacional y popular local, pero también al interior de la intelligentzia izquierdista clásica y de la no tan clásica, el revolucionario cubano es un caso que necesariamente se exalta bajo caracterizaciones heroicas y bastante románticas. • Los liderazgos políticos latinoamericanos no pueden seguir practicando ese silencio cómplice con la situación política y humanitaria de la Cuba contemporánea. La mirada idealizada y cínica no puede seguir ocultando la disruptiva distancia que existe entre el mito y lo fáctico, entre los héroes del pasado revolucionario y el sufrimiento humano de los días que corren.


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