Silvio Lang, un director casi adolescente

Silvio Lang tiene 21 años y dirige desde los 15. Mostrará hoy con Andar la obra "Formas de hablar de las madres de los mineros, mientras esperan que sus hijos salgan a la superficie".

Redacción

Por Redacción

Salta (Enviada Especial).- Todo funciona como un reloj en la 16 Fiesta Nacional del Teatro. Con aceitada organización el encuentro va cumpliendo día a día todas las etapas previstas. Ya se vieron más de veinte obras de teatro con picos récord de asistencia, hubo funciones en los barrios a las que asistieron cientos de chicos y se brindaron charlas y conferencias para todos los interesados en las artes escénicas.

En la novena jornada, el cronograma teatral sigue dando que hablar. Para hoy se podrá ver «La furia del silencio», una pieza de danza teatro de la compañía neuquina «Locas Margaritas» que dirige Mariana Sirote y refleja las historias cotidianas y la incomunicación de tres pasajeros que viajan en un colectivo.

La pieza es uno de los dos elencos que representan a Neuquén, junto con «¿Podés silbar?» del grupo Atacados por el Arte, que ayer al cierre de esta edición tenía previsto subirse al escenario para dar su primer función en esta ciudad.

A su vez, a cargo de las directora porteña Diana Szeinblum, se pondrá en escena «Secreto y Malibú» una obra que cuenta la historia de dos mujeres que llevan al extremo sus deseos imposibles.

«Formas de hablar de las madres de los mineros, mientras esperan que sus hijos salgan a la superficie» es otra de las obras que se presentará hoy. La puesta en escena es responsabilidad del grupo Andar de La Pampa que contó con la dirección de Silvio Lang, un joven de 21 años que dirige desde los quince.

En una nota que concedió a este diario, Lang confío que la pieza, que se presentó en Neuquén cuando compitió en el regional, «es una comedia y yo en algún momento dije irónicamente que se la podía consumir como una comedia ligera porque el título de la obra frustra las expectativas de la gente, ya que es como bastante pretensioso y serio».

Este joven que se formó en dramaturgia con Daniel Veronese sugirió que el nombre del título «habría que preguntárselo a Argentores, que es el único título que le permitió usar al autor».

De respuestas medidas y reflexivas, Lang recordó que para ponerla en escena, «el grupo Andar que está trabajando hace quince años eligió la obra y me convocó a mi, que vivo en Buenos Aires, para dirigir el trabajo que se montó en cuatro meses, pero básicamente el grupo la eligió porque venían haciendo obras de teatro infantil y títeres y querían incursionar en un texto teatral».

Para quienes no la vieron, aclaró que la anécdota central «es básicamente la de una madre que es citada a una mina para recuperar a su hijo que hace doce años que está adentro y en el transcurso de esta espera, aparecen unos personajes que representan ciertos roles familiares que la terminan engañando».

Antecedentes

Precoz en su debut en el mundo de las tablas, Lang tiene en su haber haber dirigido en Buenos Aires «Las troyanas» con un subsidio de la fundación Antorchas y en La Pampa, «Lo que no se dice» la clásica pieza de Tennesse Williams que fue su ópera prima y participó en el festival nacional de Catamarca, en el «97.

«La primera fiesta en la que estuve fue a los 17 años con la pieza de Tennesse Williams. Estudié dramaturgia con Daniel Veronese y Alejandro Cantareli. Estoy en el teatro desde los 13 años y la primera vez que empecé a dirigir fue a los quince», confió con indisimulado orgullo.

Satisfecho con la puesta lograda por los actores que dirige, aseguró que «el trabajo fue bastante ágil, el montaje duró cuatro meses, en los que estuve viajando cada quince días a La Pampa».

«Estrenamos «Formas de hablar de las madres de los mineros, mientras esperan que sus hijos salgan a la superficie» el 27 de agosto y ésta es la sexta función. Hicimos muy pocas funciones y la idea es llevarla de gira».

Lang, el más joven de todos los directores que concurrieron a la Fiesta Nacional del Teatro, admitió que se siente «bastante solo porque si bien en esta fiesta hay más gente joven, cuando yo estuve en Catamarca había muy poca y en otras fiestas a las que fui como asistente, la gente que había era de una franja de edad mayor de los treinta».

Aplomado, suele explicar a quien quiera saberlo que las piezas que dirige «tampoco delatan mi edad: hasta ahora en las obras que dirigí no se advierte que son de alguien tan joven y en algún punto eso es una ventaja y en otro una desventaja, pero los que más me respetan son los actores».

Aires de renovación

Una de las propuestas más novedosas que se vieron el jueves dentro del llamado teatro experimental fue la del grupo sanjuanino Círculo de Tiza Teatro que dirige Juan Carlos Encarta. Basado en un estilo expresionista, elementos despojados pero exagerados y maquillaje intenso que asemeja una máscara, el director sanjuanino puso en el tapete la indiferencia y la falta de compromiso social de los habitantes de esa provincia. La pieza se inspiró en el caso de una psicóloga que desapareció en 1998, que según Encarta «motivó que se viera cómo prolifera el rumor y el «no te metás». En la acción dos vecinas exponen la pobreza de sus sentimientos hacia lo que las rodea. Acabadas actuaciones, acertado manejo de los tiempos y códigos teatrales lograron una singular puesta en escena, que sorprendió por lo original y por la alta calidad de la obra.


Salta (Enviada Especial).- Todo funciona como un reloj en la 16 Fiesta Nacional del Teatro. Con aceitada organización el encuentro va cumpliendo día a día todas las etapas previstas. Ya se vieron más de veinte obras de teatro con picos récord de asistencia, hubo funciones en los barrios a las que asistieron cientos de chicos y se brindaron charlas y conferencias para todos los interesados en las artes escénicas.

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