“Sin chistar”

Por Redacción

Días atrás, en un encuentro informal dentro del Concejo Deliberante y conversando con uno de mis colegas acerca de cómo organizan los chicos sus “previas” antes de ir a bailar, le pregunté si él tenía hijos jóvenes. Rápidamente me contestó: “Yo soy joven”, acentuando su edad y aludiendo indirectamente, claro está, a mis almanaques, unos cuantos más que los suyos. Supe capturar el momento irónico… y lo guardé. Días después, durante un reportaje en una FM local, escucho al mismo concejal decir que “ellos (en referencia a quienes acompañan la gestión del actual intendente dentro y fuera del Deliberante) se encolumnan detrás de las decisiones de Martín… sin chistar”, renunciando, obviamente, a cualquier gesto de rebeldía lógico en una persona joven, con ideas propias y supuestamente contestataria. Inmediatamente asocié la juventud del concejal con esa decisión tan claramente explicitada de marchar detrás del líder de la manada sin poder contradecir ni cuestionar, obedeciendo… en silencio. Y entonces, inevitablemente me retrotraje al pasado miércoles 2 del cte., cuando Soria puso en marcha un nuevo período de sesiones del Concejo local, y me puse a revisar algunos de sus gestos y palabras inaugurales. Lo primero que se me vino a la memoria de aquél acto institucional llevado a cabo “en la propia casa del Deliberante” fue ver al intendente ingresando al recinto sin siquiera saludarnos, silenciándonos a lo largo de los 45 minutos de su discurso, sin reservarle ni una mínima mención al cuerpo legislativo que integramos ocho vecinos de Roca, ni al anterior que lo acompañó durante cuatro años, ni al que ahora comienza una nueva gestión por igual período. Todo un símbolo. Egocentrismo encarnado. Lenguaje explícito. Como en épocas renacentistas, cuando se entendía que el Estado funcionaba detrás de los designios de un personaje iluminado que hacía y deshacía a voluntad, mientras los súbditos acataban… sin chistar. Como a mí me está vedada la utilización de “la cadena municipal” sobre la cual se monta el intendente para dejar caer ironías sobre los que no piensan como él, tengo que acudir a estos mecanismos de expresión para subrayar lo siguiente: no creo que esté mal asfaltar, hacer cordón cuneta o colocar una pasarela donde no había ninguna. No es desechable inaugurar una rotonda o ponerle nuevas luminarias a la calle principal del pueblo. Nadie desprecia el césped. No está mal pintar un espacio público. Celebro que el Municipio esté desendeudado. Me parece bien que hayan revocado la adjudicación treinteañal que le habían asignado a un particular sobre la terminal de ómnibus. Hace 50 años que se parió la Fiesta de la Manzana, y no veo porqué habría que dejar de hacerla. ¿Se entiende? Pero también abonamos desde nuestra banca la necesidad de considerar otros temas: inclusión ciudadana, diversidad de género, seguridad, producción sostenible, participación barrial comunitaria a través de las juntas vecinales, turismo municipal, planeamiento urbano y vivienda, economía social, medioambiente, transparencia, etc.; coparticipando y educando al vecino para que éste compruebe que además de lo normal y habitual desde el Municipio también es posible abordar lo otro, lo que no se ve, lo que “no garpa” en términos electorales, lo macro. Lo esencial para fortalecer el tejido social de una comunidad que ya sobrepasó largamente los 100.000 habitantes y que merece recuperar protagonismo. Para eso hacen falta, entre otras cosas, intendentes generosos y concejales que sepan debatir ideas, levantando y defendiendo, llegado el caso, sus propias banderas; pero lamentablemente muchos de los que acompañan al actual intendente han optado por caminar a su lado, aplaudiendo y acatando… sin chistar. Y eso no le hace bien a nadie. Mario Álvarez Concejal JSRN Roca

Mario Álvarez Concejal JSRN Roca


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