Sin pruebas de un asalto y violación en Huergo

Por Redacción

ROCA.- Sin condena quedó el calvario que sufrió una familia en Huergo. La desconfianza y las contradicciones de las víctimas hicieron caer la prueba como un castillo de naipes en el juicio y el único imputado, Luis Alfredo Molina, fue absuelto por el beneficio de la duda y recuperó la libertad después de pasar un año y medio en prisión. Según la investigación, era la 1:30 del 1 de marzo de 2014 cuando seis delincuentes irrumpieron en la casa de la Isla 56 donde vivían cinco integrantes de una familia de Tucumán radicada en la zona para el trabajo de temporada. Cuatro asaltantes tenían armas se fuego y los otros dos tenían cuchillos. En el juicio, la fiscal Laura Pérez describió que amenazaron a todos, los tiraron al piso, los ataron y los golpearon. Pero lo peor fue para una de las hijas, embarazada de cinco meses, a la que violaron para que revele dónde estaba la plata de los sueldos que todos acababan de cobrar. El final de la pesadilla llegó una hora y media después, cuando todos fueron tapados con una frazada y rociados con alcohol, mientras les anunciaban que iban a “arder como brazas”. La banda huyó con tres celulares y 14.000 pesos. Sólo Medina llegó a juicio ante la Cámara Criminal Segunda, que lo absolvió por falta de pruebas, como pedía el defensor Darío Sujonitzky. Todos coincidieron en que las víctimas fueron “reticentes o temerosas” al declarar. Pero la fiscal sostuvo que era “razonable” la “desconfianza en la institución justicia y policía”, por las “situaciones crónicas de desamparo” vividas. Recordó que otro miembro de la familia fue asesinado y ese hecho quedó impune y advirtió que los hijos callaron por “mandato familiar”, pues el padre les habría ordenado “volver a Tucumán y olvidar todo”. Medina fue detenido poco después del hecho. Llevaba un cuchillo y huyó cuando la Policía le dio la señal de alto. La fiscal pidió que lo condenen a 11 años por robo triplemente calificado y abuso sexual agravado. Pero los jueces Gastón Martín, Oscar Gatti y María Evelina García Balduini sostuvieron que “los escasos indicios que pueden valorarse para sostener la hipótesis de la acusación (…) no resultan suficientes para vencer el umbral de inocencia”. A favor del imputado enumeraron los allanamientos negativos en su casa y la irregular pericia odorológica que le hizo la policía. No sirvió la coincidencia entre la huella de la zapatilla de Medina con la hallada en la escena del hecho, porque era “un calzado deportivo de uso masivo”. Y la mancha rosa en esa zapatilla no era el esmalte de uñas que se derramó en pleno ataque, sino que “eran restos de chicle”, según la pericia. Por eso el tribunal ordenó devolver la causa al juzgado para que continúe la investigación.


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