Sin rentabilidad, ¿cuanto más aguanta el puerto de San Antonio Este?

Es uno de los grandes emblemas de la fruticultura regional. Hace ya cinco temporadas que no registra utilidades y está trabajando al 30% de su capacidad.



El puerto de San Antonio Este (SAE) está pasando por una crítica situación producto, entre otros puntos, de la fuerte caída que registra la oferta exportable regional de frutas.

Cada año que pasa se embarcan menos peras y manzanas por esta salida al mar, y la compleja tendencia que se observa en la actividad pone en jaque el negocio de la terminal portuaria Patagonia Norte (TPPN), empresa privada concesionaria del puerto rionegrino. Tampoco se encuentran productos alternativos para exportar que compensen semejante caída del volumen de frutas.

El problema es la escala de trabajo. En la actualidad el puerto de SAE esta trabajando al 30% de su capacidad. Esto trae aparejado principalmente altos costos fijos y pérdida de competitividad.

Según fuentes del sector, para poder sostener el negocio, el puerto necesitaría un volumen más alto del piso en el que hoy se encuentra. Según datos suministrados por TPPN los embarques de frutas al cierre de agosto de este año -con la temporada ya finalizada- alcanzó las 152.600 toneladas, cifra que representa una caída interanual del 21% y es la más baja de la historia del puerto.

Seguiremos ajustando costos y buscando salidas a esta crisis que está golpeando a todo el sector exportador regional”.

Cristián López, gerente general de TPPN.


Nadie garantiza que la fruticultura pueda recomponerse en el escenario económico actual. Por el contrario, muchos son los especialistas y empresarios que hablan de una continuidad del ajuste sobre el sistema frutícola. Si estos pronósticos se confirman, y no aparecen productos alternativos para exportar, la actividad portuaria continuaría perdiendo escala y la falta de rentabilidad del negocio se consolidaría en forma peligrosa. Según la información que salen de los balances de la empresa, el puerto de SAE no genera utilidades desde hace cinco años.

Los problemas estructurales que viene arrastrando el Valle frutícola de Río Negro y Neuquén son determinantes para el servicio portuario, ya que es el eslabón final de la comercialización de parte importante de todo el sistema. La dependencia de SAE es total, ya que el 100% de lo que TPPN exporta a ultramar en la actualidad son frutas. Si bien cuando se construyó el puerto (principios de la década de los 80) la idea inicial era que iba a ser un brazo clave para el desarrollo de la fruticultura, hoy queda demostrado que solo con las peras y manzanas el negocio no puede seguir mucho más.


Cambios de destinos


Cuando se analizan las estadísticas del sector se observa que no sólo cayeron las exportaciones por SAE de peras y manzanas a lo largo de estos últimos años, sino que también hubo un marcado desvío de comercio. Y frente a este nuevo escenario aparecieron nuevas salidas hacia mercados de ultramar que compitieron con la oferta de servicios que tiene el puerto rionegrino. Buenos Aires, Bahía Blanca y las vías chilenas han aumentado su participación en estos últimos años.

Los estudios de los últimas 15 temporadas dan cuenta de este nuevo contexto. Durante los primeros siete meses del 2005 las exportaciones de peras y manzanas argentinas totalizaban, hacia los distintos mercados del globo, unas 654.500 toneladas. Las estadísticas oficiales reflejan que, en ese entonces, el 78% (512.700 toneladas) de las ventas externas se orientaban por el puerto rionegrino de SAE hacia ultramar.


En la presente temporada -computando también los primeros siete meses de 2019- las exportaciones totales de pomáceas alcanzaron las 321.700 toneladas, concentrando SAE sólo el 47% (152.600 toneladas) de esa oferta exportable.

La estadística muestra también que durante el período 2005-2019 las exportaciones totales de peras y manzanas cayeron 51%. En otras palabras, el Valle cedió -en el período bajo análisis- mercados externos a terceros países por un volumen equivalente a 332.800 toneladas. La cifra no es menor y representa una caída de ventas de más de 300 millones de dólares.

Por su parte los embarques por el puerto de SAE se desplomaron 70% en las últimas 15 temporadas, reflejando una caída en volumen del orden de las 360.000 toneladas, sólo computando la comercialización de peras y manzanas. Si se toman otras frutas u hortalizas que en años anteriores partían por esta salida, la caída es todavía más pronunciada.

Datos clave

70%
Cayeron los embarques de peras y manzanas por el puerto de SAE en estas últimas quince temporadas.
330.000
Son las toneladas que dejó de exportar el Valle durante el período 2005-2019.


La participación del SAE en el total de la exportación hacia los mercados de ultramar también tiene números negativos a lo largo del tiempo. De ahí que los volúmenes registrados en la caída total de exportaciones de peras y manzanas del Valle es menor a la que registra SAE (332.800 toneladas contra 360.000 toneladas respectivamente). En esta misma línea se puede decir que en los primeros siete meses de 2005 por el puerto rionegrino se embarcaron el 90% de las exportaciones que partieron rumbo a los mercados de ultramar. En la presente temporada ese indicador alcanzó al 65%. La aparición de puertos alternativos (Buenos Aires, Bahía Blanca y Chile, entre otros) fue determinante en la caída del movimiento por SAE.

En pocas semanas más comienza una nueva temporada frutícola en el Valle. Las expectativas están puestas en lograr una buena cosecha en volumen y calidad. Con ella, el puerto podría comenzar a mejorar su escala, clave para recomponer su negocio.


Seguir bajando costos, consigna de la empresa que hoy maneja el puerto


El gerente general de la terminal portuaria Patagonia Norte SA (TPPN), Cristian López, se mantiene optimista frente al futuro de la actividad, aunque también se muestra cauto a la hora de opinar si este es el piso de la crisis o hay que esperar que los problemas del sector frutícola continúen por un tiempo más.

“En cada una de las últimas temporadas venimos diciendo: tocamos el piso con la caída de las exportaciones. Sin embargo, cada año que pasa, perforamos los datos anteriores. Eso nos genera un grado de incertidumbre tremendo”, destaca López en parte de la conversación que mantuvo con “Río Negro”. Los niveles de exportación que está manejando el puerto de SAE tocaron esta temporada sus mínimos históricos, lo que genera preocupación entre los accionistas de TPPN teniendo en cuenta la pérdida de escala que está soportando la actividad.

Proyectamos crecer para la temporada que viene. Hay que esperar que la cosecha llegue sin problemas”.

Cristián López, gerente general de TPPN.


López asegura que se están buscando salidas para sortear la coyuntura que está atravesando el puerto y confirma que en la actualidad están operando al 30% de su capacidad, pero manteniendo los puestos de trabajo como si estuviesen al 100%. “Este esquema nos complica. El modelo tal cual está no sirve para nadie. Hay que buscar seguir bajando costos, caso contrario no está garantizada la continuidad de la empresa”, refleja con seguridad. En la actualidad en el puerto trabajan unas 170 personas en forma permanente y se agregar otras 100 en época de temporada.

Inclusive destaca que se están cumpliendo con todas las inversiones previstas ya que, sin ellas, el servicio perdería competitividad y la fuga de fruta en busca de otros puntos de salida se aceleraría aún más. Sobre este tema agregó que San Antonio Este es competitivo y el desvío de comercio por otros puertos hacia ultramar se da fundamentalmente por los nuevos destinos que se abren mirando al Pacífico.

Remarca que el desembarco de los molinos eólicos por el puerto SAE dio “una mano enorme” para poder llegar con recursos a fin de año. Pero esta descarga fue única y es difícil que se repita en el corto plazo.


“Vamos a salir. Proyectamos, esta vez sí, crecer en movimiento para la temporada que se avecina. Hay que esperar que la cosecha llegue sin problemas y podamos lograr volumen y calidad para exportar”, agregó con optimismo el ejecutivo de TPPN.

Según los primeros datos del sector privado, se espera una mejora en la cosecha de la presente temporada, pero habrá que esperar para definir como pueden impactar posibles heladas y granizo en la región para poder terminar de definir el volumen final a recolectar.

“Seguiremos ajustando costos y buscando salidas a esta crisis que no solo afecta al sistema portuario sino que hoy está golpeando a todo el sector exportador regional”, finalizó López.


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