“Sin ustedes no hubiera sido posible”

Redacción

Por Redacción

En los tiempos convulsionados que nos toca vivir es necesario dar un respiro para bajar los decibeles en las personas y mostrar lo que está bien. Soy padre de Lorena Esther Sequeira, una niña de 21 años de edad. Y digo niña porque tiene capacidades diferentes y siempre será mi niña, una luchadora incansable. Con limitaciones intelectuales que en términos médico-científicos sería muy largo de explicar, mi hija no dejó nunca de luchar por aprender algo nuevo cada día, y durante tres años ella asistió al CEM Nº3 de General Roca. Pero esto no hubiese sido posible sin las herramientas del Estado puestas al servicio de los chicos con capacidades diferentes, y sin el amor, que es lo único que puede cambiar al mundo. Por eso digo gracias al señor ministro de Educación, por la instauración del programa ETAP que permitió la integración de mi niña a un colegio secundario normal. Gracias y mil gracias a la señora directora del CEM Nº 3 de General Roca, Amparo García, quien desde el primer momento aceptó a mi niña no como una docente, sino con un amor maternal digno de elogiar, preocupándose en todo momento por su seguridad, su comodidad y su bienestar dentro de la escuela. Gracias al equipo de docentes y profesionales que supieron adaptar a mi hija a la escuela con amor, paciencia y, por sobre todo, mucho respeto, adaptándose ellos también a las capacidades diferentes de mi niña. Gracias al personal de servicios generales del establecimiento educativo, que siempre respetó a mi niña, cuidándola y cada tanto haciéndole algún “mimo”. Vaya también mi respeto y eterno agradecimiento a los compañeros de Lorena, quienes siempre la trataron como a un ángel, la respetaron, la cuidaron y la ayudaron. Ojalá pudiera nombrarlos a todos con nombre y apellido pero el espacio no lo permite. Ustedes saben quiénes son, a todos infinitas gracias. Mi agradecimiento lo extiendo también a la gente de la mutual de empleados de comercio, quienes en todo este tiempo (tres años) se encargaron de los gastos del taxi que llevó a mi hija a la escuela y después la devolvió a diario a su casa. Mi hija sabe y se da cuenta de sus limitaciones, pero aún así lucha a diario por superarse y es mi motor y mi motivo de orgullo. Va a la escuela, hace talleres en el IMBA y va a natación y al gimnasio. ¿Cómo puedo entonces no dar a conocer a las grandes personas que con pequeños gestos, mucho amor y dedicación, de una u otra manera ayudaron a que mi hija conquistara este sueño hoy realizado? Gracias a todos por el amor incondicional que le brindaron a mi niña. Por esas cosas que tiene la vida, me toca hoy ser un padre separado pero no ausente. Tengo mi corazón dividido entre mi pueblo, Cervantes, en donde vivo y soy comerciante, y mis hijos que viven en General Roca. Ver a mi hija sonreír, con la meta cumplida, me saca más de una lágrima y el corazón me va a estallar dentro del pecho. Estas personas que trataron con mi hija son capaces de cambiar al mundo con muy poco. Simplemente, reitero y nunca me cansaré de decirlo, gracias a todos ustedes, desde lo más profundo de mi corazón. Víctor Joaquín Sequeira DNI 17.065.856 – Cervantes

Víctor Joaquín Sequeira DNI 17.065.856 Cervantes


En los tiempos convulsionados que nos toca vivir es necesario dar un respiro para bajar los decibeles en las personas y mostrar lo que está bien. Soy padre de Lorena Esther Sequeira, una niña de 21 años de edad. Y digo niña porque tiene capacidades diferentes y siempre será mi niña, una luchadora incansable. Con limitaciones intelectuales que en términos médico-científicos sería muy largo de explicar, mi hija no dejó nunca de luchar por aprender algo nuevo cada día, y durante tres años ella asistió al CEM Nº3 de General Roca. Pero esto no hubiese sido posible sin las herramientas del Estado puestas al servicio de los chicos con capacidades diferentes, y sin el amor, que es lo único que puede cambiar al mundo. Por eso digo gracias al señor ministro de Educación, por la instauración del programa ETAP que permitió la integración de mi niña a un colegio secundario normal. Gracias y mil gracias a la señora directora del CEM Nº 3 de General Roca, Amparo García, quien desde el primer momento aceptó a mi niña no como una docente, sino con un amor maternal digno de elogiar, preocupándose en todo momento por su seguridad, su comodidad y su bienestar dentro de la escuela. Gracias al equipo de docentes y profesionales que supieron adaptar a mi hija a la escuela con amor, paciencia y, por sobre todo, mucho respeto, adaptándose ellos también a las capacidades diferentes de mi niña. Gracias al personal de servicios generales del establecimiento educativo, que siempre respetó a mi niña, cuidándola y cada tanto haciéndole algún “mimo”. Vaya también mi respeto y eterno agradecimiento a los compañeros de Lorena, quienes siempre la trataron como a un ángel, la respetaron, la cuidaron y la ayudaron. Ojalá pudiera nombrarlos a todos con nombre y apellido pero el espacio no lo permite. Ustedes saben quiénes son, a todos infinitas gracias. Mi agradecimiento lo extiendo también a la gente de la mutual de empleados de comercio, quienes en todo este tiempo (tres años) se encargaron de los gastos del taxi que llevó a mi hija a la escuela y después la devolvió a diario a su casa. Mi hija sabe y se da cuenta de sus limitaciones, pero aún así lucha a diario por superarse y es mi motor y mi motivo de orgullo. Va a la escuela, hace talleres en el IMBA y va a natación y al gimnasio. ¿Cómo puedo entonces no dar a conocer a las grandes personas que con pequeños gestos, mucho amor y dedicación, de una u otra manera ayudaron a que mi hija conquistara este sueño hoy realizado? Gracias a todos por el amor incondicional que le brindaron a mi niña. Por esas cosas que tiene la vida, me toca hoy ser un padre separado pero no ausente. Tengo mi corazón dividido entre mi pueblo, Cervantes, en donde vivo y soy comerciante, y mis hijos que viven en General Roca. Ver a mi hija sonreír, con la meta cumplida, me saca más de una lágrima y el corazón me va a estallar dentro del pecho. Estas personas que trataron con mi hija son capaces de cambiar al mundo con muy poco. Simplemente, reitero y nunca me cansaré de decirlo, gracias a todos ustedes, desde lo más profundo de mi corazón. Víctor Joaquín Sequeira DNI 17.065.856 - Cervantes

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