SUH: la enfermedad letal que puede esconderse en un mordisco de hamburguesa

Aunque el Síndrome Uremico Hemolítico (SUH) se puede
prevenir, la Patagonia es el lugar del país con mayor incidencia,
y en la Argentina es la segunda causa de trasplante renal pediátrico. En Neuquén hay tres nefrólogos, en Río Negro ninguno.



Con un mordisco a una hamburguesa poco cocida es suficiente.

En esa porción de carne cruda pueden esconderse las razones del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una enfermedad endémica que afecta principalmente a niños de 6 meses a 15 años de edad y que tiene en este lugar en el que vivimos dos datos preocupantes: la mayor incidencia se observa en la Patagonia, y en Neuquén se demostró la cepa más virulenta.

Conocido como “el mal de las hamburguesas crudas”, el SUH es una intoxicación alimentaria contraída por el consumo de alimentos contaminados con la bacteria que produce la toxina Shiga, desencadenante de esta enfermedad, que tiene una mortalidad de entre 3 y 5%.

En la actualidad, no existe una vacuna o tratamiento específico disponible (aunque hay un suero en fase experimental), y Argentina presenta la mayor tasa de incidencia mundial de este mal en menores de 5 años: 500 niños al año desarrollan la enfermedad.

El SUH es causada por la bacteria Escherichia coli enterohemorrágica, que libera toxinas (llamadas Shigatoxinas). Estas bacterias y sus toxinas se transmiten mediante la materia fecal contaminada de los portadores: vacas (32%), cerdos u otros animales.
La principal forma de contagio es mediante el consumo de carne picada cocida de forma insuficiente, leche no pasteurizada, frutas y verduras lavadas con aguas contaminadas u otros alimentos contaminados. También se puede contagiar de persona a persona por falta de higiene

El Síndrome Urémico Hemolítico es la segunda causa de trasplante renal pediátrico en Argentina, en dónde se registran 10 veces más casos que en los países desarrollados y 3 veces más que países vecinos.

El período de incubación es de 3 a 7 días, y la detección de los casos es precoz ante una mejor conocimiento de la enfermedad del SUH.

Pero la gravedad depende de cada caso, fundamentalmente la presencia de anuria (falta de eliminación de agua y toxinas por insuficiencia renal aguda): cuanto más días de anuria peor pronóstico o de las complicaciones neurológicas (observadas en los últimos años ante una mayor virulencia de la bacteria).

Además puede haber fallas cardíacas, pancreáticas, perforación intestinal.

Números preocupantes

Aunque la Patagonia es uno de los lugares con mayor incidencia del país, en Neuquén hay tres nefrólogos, y en Río Negro no hay ninguno (ver recuadro aparte).

Las cifras son preocupantes. En 2018 se registraron 21 casos en menores de cinco años en la Patagonia. De ese total, 12 casos fueron en RíoNegro y Neuquén.

La tasa de incidencia cada 100 mil habitantes en la región patagónica es de 8,17;en el país, la cifra baja a 6,96.

“Un 40% de los niños con SUH quedan con secuelas renales (mínimas, como proteinuria e hipertensión arterial controlables), o insuficiencia renal progresiva, siendo el 30% de las causas de trasplante renal pediátrico en nuestro país”, puntualizó a “Río Negro” el doctor Daniel Allende, nefrólogo pediatra de Neuquén, intensivista y miembro del Comité de Nefrología de Sociedad Argentina de Pediatría y de la Fundación Lucha Contra el Síndrome Urémico Hemolítico (LuSUH).

“Comienza con diarrea acuosa, a veces cólicos abdominales y luego diarrea sanguinolenta. Posteriormente, palidez y disminución de la producción de orina (que puede ser total: anuria). Es necesaria la internación inmediata del niño para su control y manejo por el especialista”, detalló Allende.

“El índice de mortalidad del SUH es bajo (3-5%), pero el 40% de los pacientes que tuvieron la enfermedad desarrollan con los años hipertensión arterial, pérdida de proteínas en la orina (importante signo de daño renal), o insuficiencia renal crónica. Un 5% puede requerir diálisis permanente hasta poder realizar un trasplante de riñón”, finalizó el especialista.

En Río Negro no hay nefrólogo: es la única subespecialidad sin cubrir

La única subespecialidad pediátrica que aún no tenemos es nefrología”, subrayó Roberto Tomasone, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI)del hospital Francisco López Lima de Roca.
Si bien la UTI se inauguró semanas atrás en el nosocomio -única de cuidados intensivos de niños en Río Negro- la llegada de un paciente con SUH demandaría la realización de consultas externas o derivación a Neuquén.

“Necesitamos para poder atender a nuestros pacientes acá, esta es la única UTI en la provincia. Todos los pacientes en estado crítico se derivan a esta unidad”, remarcó.


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