Adultos que vuelven a jugar: el fenómeno de los encuentros de juegos de mesa en Bariloche
Las reuniones son mensuales, durante tres horas, y participan entre 70 y 100 personas. La propuesta abarca 170 juegos.
Entre 70 y 100 personas se anticipan para reservar su lugar en cada encuentro mensual en Bariloche. Durante tres horas, eligen juegos de mesa, charlan, se ríen, permanecen en silencio, concentrados. Interactúan con gente que conocen -y muchos otros que no- y se olvidan del celular, hasta para tomar algún registro fotográfico de la reunión.
El puntapié inicial se dio en 2019. «Bari Ludens» nació con un modesto stock de juegos de mesa. Cuando Virna Negrete regresó a Bariloche, luego de egresar como técnica en tiempo libre y recreación, se propuso con otras tres amigas imitar una propuesta que cada vez se replica más y más en Buenos Aires: invitar a gente adulta a noches de juegos.
Desde entonces, se convoca, al menos, una vez por mes. Los primeros años, las organizadoras cortaban la actividad en invierno y en verano porque la mayoría, docente, quería descansar. Pero en el último tiempo, decidieron darle continuidad a los encuentros.
«El objetivo fue que las personas adultas vuelvan a poder jugar. Crear otra forma de encontrarnos a través del juego. Y la filosofía que sostenemos desde el inicio es que estos encuentros sean a la gorra, es decir que el que no tiene, igual pueda jugar», indicó Virna Negrete, una de las fundadoras de la convocatoria.

Los encuentros suelen ser los sábados de 20.30 a 23.30 y la oferta contempla alrededor de 170 juegos de mesa. De estrategia, equilibrio, rapidez visual. El abanico es amplio para todos los gustos. Desde «Catan», un juego de estrategia en el que los jugadores colonizan una isla construyendo caminos, poblados y ciudades para obtener puntos de victoria o, «Doctor Eureka», un juego de lógica y habilidad en el que los participantes actúan como ayudantes de laboratorio. O bien «El Ilustrado», un juego de cultura general en que los equipos deben reconocer, ordenar, clasificar o identificar elementos visuales en 320 tarjetas, cubriendo temas como marcas, geografía, música, arte y herramientas. También hay muchas propuestas de Roberto Fraga, uno de los autores de juegos más reconocidos a nivel mundial que vive en Francia. «Viene todos los años a visitarnos y nos trae juegos que acá no se venden. Son únicos. ‘El tesoro de los mayas’ o ‘River Dragons’ suelen ser los más buscados», explicó Virna.
La propuesta de Bari Ludens es para mayores de 18 años. La idea es que si concurren familias jueguen entre ellos. Muchas veces, concurren con niños, pero se trata de juegue todo el grupo junto.
Los grupos eligen los juegos, pueden usar el mismo las veces que quieran o pueden ir variando. Cuando ingresan al salón, las 15 o 20 mesas ya están armadas con varios juegos a disposición. A veces, los conocen y en otras ocasiones, las facilitadoras explican los pasos.
«Hay noches en que la gente entra y se sienta donde quiere. Otras veces, nosotras los ubicamos. Sucede que cuando hacen las reservas, les preguntamos si vienen solos o acompañados y, si es primera vez. Si son personas que van solas, los sentamos en las mismas mesas para que puedan hacer grupalidad», señaló y agregó que «en las últimas noches, cada vez se suman más grupos de amigos y deben seleccionar juegos de más de ocho jugadores por equipo«.
Virna aclaró que la gente suele buscar los juegos que se aprenden rápido y son de fácil resolución, como preguntas y respuestas. También suele elegir los que contienen materiales llamativos.
Hay quienes se inclinan por juegos más complejos y en estos casos, estudian las reglas antes de concurrir al encuentro, como el caso de «Catan», «Marco polo» o «Bariesus», en el que 2 a 4 jugadores se enfrentan para «controlar territorios utilizando cartas para combatir entre ellos».
Se trata del segundo año en que Bari Ludens participará del Encuentro Nacional de Juegos de Mesa que, este año se hace en Neuquén. Allí se compran juegos lúdicos que son probados por el público en los encuentros mensuales y en octubre, la gente vota «el mejor juego del país».
Bari Ludens llega para generar una pausa en un momento de vorágine y exceso de pantallas. «Hay que recuperar la parte lúdica y crear momentos sin tecnología. Cada vez, más gente elige estas propuestas porque permiten no estar hablando de la realidad o de la vida. Solo se juega», dijo.
Por lo general, los encuentros traspasan las tres horas de juego. Las organizadoras aseguraron que constantemente, «la gente pide que el evento sea toda la noche. Siempre recibimos algún comentario: ‘¿para cuándo hasta la madrugada?'».
Los que concurren solos terminan jugando con otros que no conoce. Muchos grupos se juntan con otros. Y destacaron que incluso «se han formado parejas«.
«Recibimos a gente de todas las edades. Hay muchos grupos de jubilados que quizás, asisten a los talleres de juegos de la Universidad Nacional de Río Negro y se acercan los fines de semana a jugar con nosotras», planteó.
Reconoció que les fascina las noches en que hay 100 adultos jugando al mismo tiempo: «Nos miramos maravilladas. Juegan y ni se acuerdan de sacar el celular para sacar una foto. Eso nos parece simplemente maravilloso«, sintetizó.
¿Por qué se suma tanta gente? Virna consideró que marca una fuerte necesidad, de hecho se han conformado grupos similares en varios puntos del país. Pero a la vez, la concurrencia obedece «a la constancia de haber sostenido el espacio en el tiempo con una misma metodología: una vez por mes te juntas a jugar y que sea un evento al sobre. Si tenés ponés y si no, no».
Cuatro mujeres lideran este emprendimiento y comparten una misma pasión: el gusto por el juego.
«En mi caso, hice una Tecnicatura Superior en Tiempo Libre y Recreación que me vinculó aún más con el juego y desde entonces, creo en el poder de lo lúdico como algo transformador, individual y colectivo. Creo que el juego tiene un poder transformador», advirtió. Silvia, otra integrante del equipo, también es técnica en recreación y maestra de nivel primaria, Candela es diplomada en recreación y profesora de educación física y María, maestra de grado.
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