Aniversario de San Patricio del Chañar: “Mi vida cambió”, la historia detrás de una fábrica que apuesta al trabajo local
La historia de una mujer que refleja como capacitarse y una inversión privada pueden abrir las puertas al mercado laboral
Durante años, Silvia Mora trabajó como empleada doméstica. La costura, sin embargo, había estado presente en su vida desde mucho antes. La aprendió en parte de su madre, la practicó haciendo ropa para sus hijos cuando eran chicos y la siguió cultivando en los talleres municipales de San Patricio del Chañar, donde asistió durante cuatro años.
Fue allí donde escuchó por primera vez que podía abrirse una fábrica textil en la localidad. La noticia llegó de boca del propio intendente y despertó una ilusión inmediata entre las mujeres que participaban del taller. “Nos pusimos todas felices”, recuerda Silvia.
Después vinieron las inscripciones, las prácticas y la capacitación. Finalmente, un grupo de ocho mujeres fue seleccionado para integrar el plantel inicial de Textil Nguilleu, dedicada a la confección de mamelucos y ropa de trabajo para la industria hidrocarburífera. Silvia comenzó a trabajar en septiembre del año pasado. A los 61 años, siente que encontró una oportunidad que le permitió dedicarse a lo que realmente le gusta.
“Mi vida cambió, porque estoy haciendo lo que realmente me gusta”, resume. Nacida en Chile y criada en la región desde los cuatro años, Silvia vive en San Patricio del Chañar desde hace 33 años. Como muchas personas que eligieron radicarse en la localidad, construyó allí su vida y su familia. Hoy forma parte de un proyecto que le abrió una nueva etapa laboral y personal.

Textil Nguilleu: a empresa que fomentó el empleo local
La fábrica Textil Nguilleu abrió sus puertas en la localidad en septiembre del año pasado. Según explicó Cristian Prada, socio del emprendimiento, uno de los objetivos es generar empleo para mujeres jefas de hogar y ofrecer productos de alta calidad para la industria regional. “El gran objetivo desde que abrimos la fábrica es darle sustentabilidad al proyecto”, señaló.
Actualmente, la planta emplea a ocho mujeres y continúa con un proceso intensivo de capacitación. Durante los primeros seis meses, cada trabajadora se especializó en distintas partes del mameluco; desde mayo comenzaron una nueva etapa para aprender a confeccionar la prenda completa. La fábrica funciona en el casco urbano de San Patricio del Chañar, una ubicación pensada para facilitar el traslado cotidiano de las trabajadoras. La meta es ampliar gradualmente la producción e incorporar más turnos a medida que aumenten las ventas.
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