Auca Mahuida: la hipótesis de un geólogo sobre la «irradiación de calor» en el volcán de Neuquén
Tras las medidas de seguridad dispuestas por el Gobierno neuquino ante la anomalía, un geólogo y geofísico con 40 años de experiencia, Mario Sigismondi, analiza las posibles causas del fenómeno.
Confirman actividad en el volcán Auca Mahuida. (Foto: Gentileza).
El Gobierno de Neuquén confirmó una «irradiación de calor» en el sistema volcánico Auca Mahuida, a más de 40 kilómetros de Rincón de los Sauces, y activó medidas de monitoreo. «En principio no hay ningún motivo de alarma. El peligro desde el punto de vista volcánico nunca se puede decir que es nulo, pero es casi nulo», sostuvo el geólogo y geofísico, Mario Sigismondi.
Según precisó la Provincia, se detectó un punto caliente muy localizado, de unos dos metros de ancho por cuatro de largo, sin cambios desde el día de su hallazgo, el 21 de junio. La zona quedó bajo telemetría constante y con un perímetro de seguridad de dos kilómetros, coordinado por Protección Civil y el municipio. Además, informaron que el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) realizará un monitoreo específico de la actividad sísmica del sector.
La noticia abrió dos interrogantes: ¿El volcán podría «despertar»? ¿Existe un vínculo entre el fracking en Vaca Muerta y la «irradiación de calor»? Sigismondi descartó ambas: “Esto no tiene absolutamente nada que ver con la actividad hidrocarburífera. No existe una relación causa–efecto directa entre la manifestación hidrotermal natural que tuvo el Auca Mahuida y la práctica de la estimulación hidráulica de los yacimientos no convencionales”.
Qué está pasando en Auca Mahuida: la explicación de un experto
Sigismondi explicó que su tesis doctoral se centró en la geodinámica de la cuenca neuquina, con herramientas geofísicas y datos de perforaciones, y que uno de los ejes fue calcular cómo se distribuye el flujo de calor en la región. A partir de esas evidencias detectó que, en la zona de Auca Mahuida, el calor que asciende desde el interior de la Tierra es superior al promedio. “En la zona del volcán Auca Mahuida hay una anomalía de calor, hay una anomalía térmica”, señaló. Esa particularidad se vincula con un vulcanismo Plio‑Pleistoceno, de entre 1,8 y 1 millón de años, es decir, geológicamente muy reciente.
El especialista describió a Auca Mahuida como un volcán de tipo “escudo”, ubicado en una zona de retroarco, con lavas basálticas fluidas y, por lo tanto, con menor explosividad que los grandes volcanes del arco andino. No se parece al complejo volcánico Caulle‑Puyehue ni al Chaitén, formados directamente sobre el límite de subducción entre las placas de Nazca y Sudamérica.
“Hay una diferencia en el origen, en el tipo de vulcanismo, en la provincia geológica donde se ubica, en el tipo de lava y en la explosividad”, aclaró. En el caso de Auca Mahuida, ese estilo de volcanismo dejó un “exceso” de flujo de calor respecto del promedio de la cuenca y del promedio mundial de zonas continentales, lo que eleva la temperatura de las rocas y de las aguas subterráneas que se infiltran por fracturas naturales.
Según Sigismondi, esa historia tectónica y volcánica generó un levantamiento térmico en forma de “domo” en el subsuelo del área, asociado a procesos como el adelgazamiento de la corteza y el ascenso de magmas desde el manto. Ese abombamiento habría producido una erosión preferencial de los sedimentos más jóvenes, algo que se observa hoy en los perfiles del subsuelo bajo el complejo de Auca Mahuida. “Puesto en cifras, el volcanismo localizado superior al promedio de la cuenca neuquina ha contribuido con 24 unidades de flujo de calor sobre un fondo de 72 unidades”, precisó.
¿Qué podría explicar entonces el punto caliente que detectaron? Para el geólogo encaja mejor con una manifestación hidrotermal superficial: agua que se infiltra por grietas, se calienta al atravesar sectores más calientes del subsuelo y reaparece cerca de la superficie. “Es muy posible que esa agua sea meteórica, sea agua de lluvia. Es muy posible que cuando asciende a la superficie, ascienda caliente como una fumarola”, graficó.
Para confirmarlo, planteó la necesidad de estudios multidisciplinarios: análisis geoquímicos de los gases, registro de estaciones sismológicas, imágenes satelitales en infrarrojo y mediciones de deformación del terreno mediante radar.

¿Hay señales de que la cámara magmática del volcán se mueva o se reactive? El geofísico sostuvo que no existen a la fecha indicios indirectos de ningún tipo de fenómenos asociados al movimiento de magma alojado en la cámara principal del subsuelo, aproximadamente a 12 km de profundidad. Explicó que un proceso de ese tipo debería o podría estar acompañado de sismicidad o tremores locales o regionales, deformación milimétrica del terreno, y anomalías térmicas persistentes en el tiempo desde imágenes.
Sobre el estado actual del sistema, recalcó: «No hay sismicidad sobre el volcán propiamente dicho, uno podría sospechar que la cámara magmática está prácticamente muerta, pasiva geológicamente hablando. Acá no es el caso de un volcán activo como los de la cordillera».

El Gobierno de Neuquén confirmó una "irradiación de calor" en el sistema volcánico Auca Mahuida, a más de 40 kilómetros de Rincón de los Sauces, y activó medidas de monitoreo. "En principio no hay ningún motivo de alarma. El peligro desde el punto de vista volcánico nunca se puede decir que es nulo, pero es casi nulo", sostuvo el geólogo y geofísico, Mario Sigismondi.
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