Bajo la sombra del volcán: Mariano, Román y Daniel, los nuevos custodios del Lanín

Desde Mendoza, La Pampa y Entre Ríos, tres agentes de la Promoción 33 de Guardaparques Nacionales se suman a la imponente reserva de la Patagonia. Conocé sus historias y expectativas.

Mariano Ferrero busca conocer a las comunidades y pobladores que conviven en el Parque Nacional Lanín. (Gentileza).

El viento de la Patagonia no pide permiso. Empuja, sacude las copas de las lengas y marca el ritmo en la inmensidad de la cordillera. Allí, donde el paisaje se impone con una belleza que sobrecoge y exige respeto, tres nuevas figuras visten el uniforme color tierra y verde. No son turistas ni visitantes ocasionales. Son los flamantes custodios del territorio neuquino.

La llegada de la Promoción Nº 33 de Guardaparques Nacionales al Parque Nacional Lanín representa la renovación de un pacto con la naturaleza. En un contexto de emergencia ígnea y desafíos ambientales constantes, estas incorporaciones traen aire fresco, vocación de servicio y miradas distintas para una misma misión: la conservación.

Tres historias: desde Mendoza, La Pampa y Entre Ríos, llegaron los nuevos guardaparques del Parque Lanín


A Mariano Ferrero le tocó la Seccional Ñorquinco, en el extremo norte del parque. Dejó atrás su San Rafael natal, aquel oasis mendocino entre los ríos Atuel y Diamante. Hoy, su realidad tiene otras dimensiones. Acostumbrado a montes de baja estatura, el joven de 24 años alza la vista y encuentra araucarias de veinte metros que se erigen hacia el cielo.

Su camino comenzó con una tecnicatura en Mendoza, luego trabajó en el ámbito provincial y, finalmente, concursó para Parques Nacionales en 2023. En diciembre concluyó la formación y hoy ya se encuentra en suelo neuquino en plena adaptación. Había visitado la provincia “solo como turista” en 2019. Aseguró que la flora y la fauna de la región lo tienen por completo “maravillado” y en constante aprendizaje.

Su vocación nació de una conexión genuina con el campo y la montaña. “Quise ser guardaparque para entender esto de vivir en la naturaleza y tratar de devolverle un poco lo que ella nos da”, enfatizó.

Román Labrousse tiene 31 años y es uno de los nuevos guardaparques. Nació en Realicó, La Pampa, pero sus primeros pasos fueron en Neuquén. El destino quiso que la Seccional Puerto Canoa, a orillas del imponente lago Huechulafquen, sea su hogar por los próximos cuatro años.

Román Labrousse, uno de los nuevos guardaparques. (Gentileza).

Posee una vasta experiencia en parques provinciales dentro de San Juan, Misiones y Buenos Aires. Sin embargo, Lanín ocupa un lugar especial en su memoria. Fue en la seccional Quillén, durante un voluntariado en 2018, donde descubrió la complejidad y la riqueza de la zona.

Hoy, instalado frente a la cara sur del volcán, comparte la rutina con Héctor Pailacura, un guardaparque histórico próximo al retiro. El ciclo se cierra y se abre al mismo tiempo: la experiencia del veterano nutre la mirada del recién llegado, quien también asume el rol de guía para las nuevas voluntarias.

Entre sus principales tareas, la prevención de incendios y la seguridad de los visitantes ocupan el centro de la agenda. Labrousse vigila con celo el sendero de la cara sur del volcán, una ruta de alta dificultad que atrae a caminantes intrépidos. Ferrero, en el norte, despeja huellas, retira árboles caídos y se familiariza con una flora que todavía lo deslumbra.

Ambos coinciden en un punto crucial: el factor humano. Lanín no es un santuario vacío. Es un territorio vivo, habitado y compartido. La gestión participativa con las comunidades mapuches y los pobladores rurales define la identidad del área protegida.

Mariano busca, ante todo, conocer a la gente, entender el vínculo local con la tierra para tomar decisiones justas. Román, con su experiencia previa, valora esa interacción y entiende que la soledad del bosque es relativa. La red de vecinos y la tecnología mantienen el lazo con el mundo exterior, aunque él confiesa disfrutar esos momentos de aislamiento donde solo se escucha el canto de las aves, su gran pasión.

A este despliegue territorial se suma Daniel Luggren en la seccional Río Turbio, zona de Tromen. Oriundo de Entre Ríos, con herencia de guardaparque en la sangre y experiencia como brigadista, completa el trío que refuerza la presencia institucional.

Las historias de Mariano, Román y Daniel tejen la nueva trama del Parque Nacional. Hay entusiasmo, hay respeto por la biodiversidad y, sobre todo, una voluntad firme. Mientras el sol se esconde tras los picos nevados, ellos inician su guardia. La naturaleza tiene quien la defienda.

Daniel Luggren se integra a la zona de Tromen.

Los pasos para convertirse en guarda parques nacionales


El ingreso al Cuerpo de Guardaparques Nacionales (CGN) de la Administración de Parques Nacionales (APN) implica un proceso de selección estructurado.


Los aspirantes deben poseer un título terciario relacionado con la conservación o áreas afines. Varias instituciones en Argentina ofrecen carreras que cumplen con este requisito. Entre ellas se destacan el Instituto Superior Perito Moreno (Capital Federal), la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), el Instituto Superior San Pedro (Misiones) y la Tecona (Mendoza). Román Labrousse, por ejemplo, obtuvo su título en el Perito Moreno.


Luego, los interesados deben esperar la apertura de un concurso público y abierto. Estos concursos no tienen una periodicidad fija. La APN los convoca exclusivamente cuando surge la necesidad de cubrir vacantes en el CGN.


Los cursos de habilitación para Guardaparques Nacionales constituyen la etapa final del proceso de selección. Estos no son una oferta académica independiente, sino parte del concurso. Se dictan en el Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas de la APN, en Embalse de Calamuchita, Provincia de Córdoba. La duración oficial es de nueve meses, aunque puede extenderse, según detalló Labrousse.


Durante este período, adquieren conocimientos específicos y habilidades prácticas. Finalizada esta etapa, los aprobados se integran a la planta permanente del Estado como Guardaparques Nacionales y son asignados a los diversos parques del país.


La profesión exige un alto nivel de dedicación, como señaló Daniel Luggren. Expresó su anhelo de “estar a la altura de lo que demanda esta tarea, poniendo garra y compromiso. Labrousse, por su parte, destacó la complejidad de trabajar en territorios como el Lanín, con sus diversas comunidades y pobladores.


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