Cerámica con sello barilochense: piezas únicas que reivindican el consumo y la producción local

Más de 20 ceramistas que integran el colectivo Wizün presentan en la Sala Frey una diversidad de piezas utilitarias vinculadas a la gastronomía, desde platos y bandejas hasta ollas de barro, en el marco de Bariloche a la Carta. La muestra reivindica el trabajo artesanal, la creatividad y el consumo de productos hechos en la ciudad cordillerana.

Por Lorena Roncarolo

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

Más de 20 ceramistas de Bariloche nucleadas en el colectivo Wizün -que significa “alfarero”, en lengua mapuche- exponen sus productos en la Sala Frey, en el Centro Cívico hasta el próximo lunes. A muy pocos metros, se levanta la feria que concentrará los 200 productores en el Bariloche a la Carta desde este viernes.

Se trata de la edición 11 de muestra de cerámicas artesanales que, en esta ocasión, está vinculadas a objetos utilitarios vinculados a la gastronomía. Entre la diversidad de vajilla, se encuentran bandejas, platos, fuentes, ollas de barro para cocinar a fuego directo. Cada uno con su estilo particular porque, como definieron, “la diversidad nos representa”.

El colectivo se conformó en 2024 tras una primera muestra en el Salón Cultural de Usos Múltiples (Scum), organizada por la Secretaría de Trabajo, Producción y Empleo de Bariloche. “El colectivo fue creciendo y cada vez más ceramistas empezaron a participar de la exposición. Cada quien participa vendiendo su propia producción, entonces el estilo de cerámica es muy diverso. Hay mucha variedad”, indicó Susana Ruberti, una de las integrantes del colectivo.

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

¿Por qué la cerámica artesanal? Susana consideró que “está bueno plantearse como consumidores si queremos comprar el producto de nuestra comunidad. Consumo local, producción local. Seguramente consigas algo chino más barato, pero apelamos a la originalidad, al objeto único y a un producto de Bariloche hecho por barilochenses”.

Entre los ceramistas, hay diversas propuestas. Están quienes trabajan a baja temperatura y otros que trabajan en gres de alta temperatura -una pasta cerámica que se cuece entre los 1200 y 1260 grados, logrando una pieza totalmente vitrificada, impermeable y de gran resistencia-.

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

Susana comenzó su recorrido en la cerámica siendo muy joven en Bariloche, junto a las profesoras Leila Martínez y Ruth Viegener, una escultora. “Con ellas, dí mis primeros pasos. Me fui de Bariloche y al regresar, volví a amigarme con la cerámica en un taller de alfarería y esmaltes de alta temperatura”, contó. Durante la pandemia, surgió la posibilidad de armar un emprendimiento junto a su hija que, justo en ese momento, había regresado a la ciudad tras haber estudiado Artes Visuales en la Universidad Nacional de La Plata. “Nos lanzamos a encarar una pequeña producción”, dice Susana de Casa Grande Taller.

Al consultarle qué representa el oficio de la cerámica, no dudó: “Es un ejercicio de paciencia infinita. Para las personas ansiosas, como yo -rió-, es un proceso lento que exige esperar: esperar que la pieza se seque, esperar para hornearla, luego esmaltarla y otra vez al horno. Me encanta”.

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

A unos metros, Paula Seroni aseguró que también se inició de chica en la cerámica, a través de un taller. Al concluir el colegio secundario, decidió estudiar la tecnicatura y el profesorado en una Escuela de Cerámica de Avellaneda. Volvió a Bariloche también durante la pandemia y montó su propio taller, Ekis, en el que dicta clases y arma su propia producción.

“Trabajo la alfarería en alta temperatura gres y yo misma fabrico las pastas y los esmaltes que uso. Entonces, siempre está todo muy atravesado por la investigación y la experimentación”, definió Paula. Advirtió que intenta incorporar arcillas, arenas y elementos que aporten más impronta local. “Siempre estoy en una búsqueda hacia nuevas cosas que se pueden ir haciendo”, dijo.

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez

Coincidió con Susana en que el trabajo de la cerámica “requiere mucha paciencia, pero sobre todo creatividad. Es imaginar algo y poder llevarlo a una realidad tangible. Es algo súper lindo y muy satisfactorio ese proceso”.

Reconoció que, al principio, resultó algo frustrante, pero de a poco, “uno se va amigando con el proceso que tiene muchos momentos lindos”. En este sentido, Susana planteó que “es muy lindo el abrir el horno y ver qué salió. ¿Cómo salió el esmalte?, ¿salió bien?, ¿salió lo que esperabas o salió distinto? Siempre tiene muchas sorpresas”.

Se puede recorrer la exposición hasta el próximo lunes. Foto: Marcelo Martínez


Más de 20 ceramistas de Bariloche nucleadas en el colectivo Wizün -que significa “alfarero”, en lengua mapuche- exponen sus productos en la Sala Frey, en el Centro Cívico hasta el próximo lunes. A muy pocos metros, se levanta la feria que concentrará los 200 productores en el Bariloche a la Carta desde este viernes.

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