Costura que transforma: la historia de resiliencia y solidaridad de Araceli en Catriel

Después del siniestro vial que sufrió en 2023 y que terminó con una pierna amputada a principios de este año, busca salir adelante con la costura.

Por Andrea Vázquez

«Un día decidí levantarme, porque mis hijos, así como estoy, me necesitan. Como pueda, pero me necesitan», dijo con firmeza Araceli Duarte. Una cadena de solidaridad hizo que le llegara a sus manos una máquina de coser que le abrió la posibilidad reunir dinero para sustentar a su familia. En su casa del barrio Preiss, en Catriel confecciona set materos, bolsas de telas y todo artículo que le permita reunir dinero para afrontar los gastos.

Su historia de resiliencia le permite estar fuerte frente a las adversidades. Sin embargo, espera poder algún día llegar a la prótesis para su pierna.

Araceli tiene una hija de 16, dos varones de 17 y 19 años. La historia de esta familia de Catriel cambió tras un incidente vial en 2023. La mujer, que hoy tiene 43 años iba de acompañante en una motocicleta y la colisión terminó para ella con fracturas de tibia y peroné. Una cadena de complicaciones desde entonces derivaron en la amputación de su pierna, en febrero de 2026. Los días internada en terapia intensiva, con dos infartos en el medio y cinco en estado de coma, le hizo temer por su vida.

Sin embargo, se recuperó y logró tener el alta médica. El trabajo de limpieza en un casa, luego en una remisería ya no eran una alternativa para ella. Entonces, las necesidades apremiaron y comenzaron a hacerse cada vez más fuertes.

«Durante un tiempo me ayudó el municipio de Catriel, pero después no pudieron más porque hay otras personas que también necesitan», explicó a este medio. Entonces, la depresión la rondó y no quería levantarse porque ya no tenía una de sus piernas, tampoco comer, solo iba al baño.

«Un día decidí levantarme porque por más que esté mal, si sigo deprimida la pierna no la voy a volver a tener por más que quiera. Y mis hijos me necesitan, como puedo, pero me necesitan», sostuvo. Ese fue el principal empujón que la llevó a razonar y pensar a qué dedicarse.

Una experiencia de venta de tortas fritas, no le sirvió porque «hay mucha gente que vende y nos quedamos con todo. Esta bien, los chicos (por sus hijos) comieron, pero no teníamos plata para comprar cosas».

Hasta que un día se le ocurrió contactar a un vecino que visibilizó su situación. «Ahí me donaron una máquina de coser. El señor publicó que si la gente no usaba ropa o telas que me donaron y así empezaron a traerme», contó.

Optó por la costura porque es una actividad que puede hacer sentada. Sin embargo, Ara no sabía coser. Entonces, buscó en YouTube tutoriales y así comenzó su historia con los hilos, las telas y la costura. Realiza set materos, bolsas para guardar el papel higiénico, y otro tipo de elementos que sirven para el hogar.

«No vengo mucho, pero ahora por lo menos si hay algo para comer, porque hubo días que no teníamos ni para eso», dijo. Dos de sus hijos son estudiantes y el otro tiene trabajos temporarios o hace changas.

Además de la máquina de coser, le regalaron telas e hilos (Foto: Gentileza)

El sueño de llegar a la prótesis


Araceli sostuvo que su expareja le dejó la casa donde viven, por lo que no alquila aunque si tiene el resto de los gastos de impuestos y servicios.

En este contexto, la idea de Araceli es tener cada vez mejor las condiciones del lugar que utiliza a modo de taller de costura. Las telas, los hilos, los elásticos, o las cintas, con las que confeccionará sus creaciones debe tenerlas ordenadas y resguardadas.

«Todo lo que puedan ayudarme, lo voy a recibir. Sé que a toda la gente le cuesta porque a mí también, pero sé que con la ayuda de la gente puedo salir adelante, y ya no voy a tener que pedirles más ayuda», sostuvo .

Araceli mencionó que es la primera vez que se atreve a pedir ayuda porque antes no se animaba a hacerlo. «Capaz que así me escuchan en otros lugares y puedo tener mi prótesis», anheló.

«No soy una persona tan grande. No es que yo digo, ya caminé y ya está por eso quiero mi prótesis» contó. Mientras tanto y a pesar de que los dolores persisten aunque con menor intensidad, usa silla de ruedas. La organización Cáritas de la iglesia católica se la alquiló para que pudiera moverse.

En su casa del barrio Preiss puede desplazarse con muletas aunque tiene miedo porque ya se cayó y volvió a lastimarse su pierna amputada. Para salir sí utiliza la silla mientras aguarda reunir lo que se requiere para acceder a una prótesis. Por ahora, sigue entre telas, hilos y la máquina que llegó de la solidaridad de la gente para manterse.


"Un día decidí levantarme, porque mis hijos, así como estoy, me necesitan. Como pueda, pero me necesitan", dijo con firmeza Araceli Duarte. Una cadena de solidaridad hizo que le llegara a sus manos una máquina de coser que le abrió la posibilidad reunir dinero para sustentar a su familia. En su casa del barrio Preiss, en Catriel confecciona set materos, bolsas de telas y todo artículo que le permita reunir dinero para afrontar los gastos.

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