De las aulas al territorio: cómo es estudiar Ciencias Ambientales en el Alto Valle

Desde el diseño de villas agroecológicas en Allen y Cordero hasta el impacto de Vaca Muerta. Así es la propuesta que se dicta en Cipolletti para formar profesionales capaces de transformar el desarrollo sostenible de la región.

Por Elena Egea

La licenciatura en Ciencias Ambientales incluye salidas al campo en el Alto Valle. (Gentileza).

La licenciatura en Ciencias Ambientales incluye salidas al campo en el Alto Valle. (Gentileza).

El desarrollo de las «villas agroecológicas» en Allen y Contralmirante Cordero surgió de una investigación realizada por el Laboratorio de Ecología de Bordes de la Universidad de Flores (UFLO). Luciano Boyero, quien participó del proyectos de uso mixto del suelo para recuperar tierras bajo riego, también dirige la Licenciatura en Ciencias Ambientales en la sede de Cipolletti. Según el investigador, existe un vínculo directo entre la generación de modelos territoriales y la formación de profesionales en el Alto Valle.

Esta propuesta académica de cuatro años otorga un título intermedio de técnico en Control Ambiental, tras completar los primeros tres años de cursada. La carrera se diseñó en torno a la matriz económica de la Patagonia norte, incluída tanto la actividad frutícola como el sector hidrocarburífero de Vaca Muerta. Para el director, estas industrias demandan especialistas que «piensen soluciones integrales y proyectos innovadores» que propongan marcos de sustentabilidad para el territorio.


La primera cohorte de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la UFLO inició con siete alumnos, una cifra que Boyero evaluó como positiva en comparación con otros registros nacionales de la misma disciplina.

El grupo de estudiantes presenta perfiles diversos: conviven jóvenes de 20 años con profesionales de otras áreas que buscan complementar sus conocimientos previos. “Esta interacción entre laboratorios, la ciencia y la formación profesional es a lo que aspiramos”, destacó el investigador.

Además, la universidad gestiona la futura llegada de la Ingeniería Ambiental como un trayecto complementario para los licenciados.

Boyero señaló que la licenciatura incorpora una mirada del paisaje y la planificación urbana, lo que permite que los egresados intervengan en el diseño de normativas para áreas protegidas. Según el director, el perfil buscado se distancia de otras áreas técnicas: “No queremos profesionales que sean meramente agentes de control y de implementación de normativas. Buscamos profesionales idóneos para generar nueva normativa y liderar el rumbo del desarrollo sostenible”.

Las inscripciones para la carrera reabren en agosto para quienes cuentan con equivalencias de estudios previos y deseen ingresar en el segundo cuatrimestre. Para el resto de los interesados, el proceso iniciará el próximo año con la segunda cohorte.

La propuesta busca consolidar perfiles profesionales situados en el Alto Valle que den respuesta a las problemáticas detectadas en las investigaciones sobre el uso del suelo y el avance de la urbanización sobre la matriz productiva.


El desarrollo de las "villas agroecológicas" en Allen y Contralmirante Cordero surgió de una investigación realizada por el Laboratorio de Ecología de Bordes de la Universidad de Flores (UFLO). Luciano Boyero, quien participó del proyectos de uso mixto del suelo para recuperar tierras bajo riego, también dirige la Licenciatura en Ciencias Ambientales en la sede de Cipolletti. Según el investigador, existe un vínculo directo entre la generación de modelos territoriales y la formación de profesionales en el Alto Valle.

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