Día del Biólogo: la historia del niño que coleccionaba insectos y hoy investiga la biodiversidad patagónica
Fernando Ballejo es doctor en Ciencias Naturales y se desempeña en el Inibioma. Entiende que la ciencia implica cierto grado de creatividad porque siendo creativo se generar nuevo conocimiento. Encontró un camino a través de la ilustración como medio para la divulgación.
Nació en Temperley, en el conurbano bonaerense, pero recuerda su primer contacto con la naturaleza cuando era pequeño y visitaba la casa de sus abuelos en Glew durante los fines de semana. Ese matrimonio de origen italiano tenía huerta, árboles frutales y animales. Fernando pasaba horas jugando afuera y aprovechaba la ocasión para juntar bichos. Así describe el inicio de su gusto por la biología y hoy, con 46 años, reconoce que sigue jugando con la naturaleza, al igual que cuando era pequeño.
Fernando Ballejo es doctor en Ciencias Naturales, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, y actualmente es investigador en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) que depende del Conicet y de la Universidad Nacional del Comahue.
«Mi doctorado lo hice en La Plata, pero mi objeto de estudio, las aves carroñeras, estaban en Bariloche. Por eso, viajaba constantemente. Se puede decir que durante muchos años, viví en los dos lados hasta que, en 2014, me mudé definitivamente a la Patagonia», indicó.

Su foco sigue siendo las aves carroñeras aunque en el último tiempo, incursionó de alguna forma en las ciencias sociales y en la interacción de las personas con las especies. «Sergio Lambertucci conformó el Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (GrInBiC) abocado al estudio de la fauna y su relación con el ser humano. No es menor: el ser humano es responsable de ciertas situaciones con algunas especies e incluso de ciertas extinciones», argumentó.
Ballejo se abocó a entrevistar a ganaderos en los alrededores de Bariloche y la Línea Sur para conocer la forma en que perciben la fauna con la que conviven. «Preocupa que coloquen cebos envenenados para los cóndores y otras especies carroñeras por considerarlos dañinos. La idea fue recopilar testimonios y contrastarlos con observaciones empíricas en el campo para ver si ese daño existe y cuánto repercute en la producción«, especificó Ballejo.
De esta forma, se intentó transmitir a los pobladores que estas aves “no están preparadas para matar sino para encontrar carroña” y además, se resaltaron los efectos positivos. «Tener estas aves implica gastar menos dinero que mantienen limpios los campos de focos infecciosos ya que sacan los cadáveres de otros animales que podrían transmitir enfermedades«, dijo.
No concuerda con la «mirada utilitaria de la fauna«. «En nuestra cultura -acotó-, muchas personas separan la naturaleza de la sociedad. Se entiende a la fauna como algo utilitario, para beneficio nuestro».
Ballejo disfruta alternar las salidas de campo para recopilar material -que dependen de las estaciones del año- con las larguísimas horas en el escritorio de la oficina para volcar por escrito las conclusiones de sus investigaciones. Destacó que la ventaja de ejercer en un lugar como Bariloche es la cercanía del campo.
Tiempo atrás, Ballejo hizo salidas al campo para poner cámaras trampa que se activan ante cualquier movimiento en cadáveres de ovejas. «Es impactante ver acercarse a 40 cóndores y verlos remontar vuelo después. La disciplina te da el privilegio de tener esa vivencia que no todos pueden ver«, señaló.
Para este biólogo, la ciencia implica también cierto grado de creatividad. Porque ser creativo permite generar nuevo conocimiento. Encontró un camino a través de la ilustración como medio para la divulgación.
«Inventé un personaje que se llama Evaristo, un cóndor andino animado apuntando a la divulgación. De esta forma, la ciencia no queda encerrada en nuestros papers y se comparte«, consideró. Así recorrió varias escuelas rurales donde brindó talleres y los alumnos «hablaban directamente con Evaristo». Por otro lado, los videos de You Tube resultaron un éxito.
«Soy Evaristo, el cóndor y juntos vamos a aprender algunas cositas sobre la conservación de la biodiversidad y a pavear un poco«, se presenta en el Instagram.
El biólogo que se disfraza de hada
Más allá de la biología y la ilustración, Ballejo despunta su costado creativo por la música. Desde hace 20 años, toca la batería en la banda de rock y ska de Bariloche, «Viernes Papa», junto a sus amigos de la infancia de Temperley.
«Es una banda rara con humor ácido, irónica. Es bizarra. La idea es tocar porque nos divierte y queremos que la gente se divierta con nosotros. De hecho, nos disfrazamos y yo toco disfrazado de hada«, aseveró.
Por qué Argentina celebra el Día del Biólogo el 27 de junio
Poco después de la Revolución de Mayo, y en pleno proceso de independencia argentina, Bernardino Rivadavia imaginó la creación de un Museo de Historia Natural.
Un 27 de junio de 1812, el Triunvirato oficializó el pedido de Rivadavia. El Museo de Historia Natural comenzó a funcionar en 1826 y poco a poco fue creciendo. Hoy continúa funcionando en un rincón del Parque Centenario en Buenos Aires.
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