Día del Combatiente Forestal: vocación, historia y desafíos ante incendios más extremos

La celebración se llevó a cabo en Bariloche. La historia de Rodrigo Nuñez, un brigadista que siguió los pasos de su padre, y, Monserrat Gutiérrez, una especialista en gestión de riesgos.

Por Lorena Roncarolo

Rodrigo Núñez es combatiente de incendios forestales desde 2017. Esta mañana, recibió el mensaje que más esperaba: Adrián, su padre, lo felicitaba por el día del combatiente forestal. «Igualmente», le respondió al hombre del cual heredó su vocación. Desde muy pequeño tuvo en claro cuál sería su camino porque su padre formó parte de Servicio de Prevención de Lucha contra Incendios Forestales (Splif), desde el inicio del organismo, durante 38 años. Lo vio en acción toda su infancia.

«Cada vez que se producía un incendio, mi padre dejaba todo y salía a dar respuestas. Más de una vez estábamos cenando o incluso en las celebraciones de Año Nuevo o Navidad. En ese entonces, el Splif no era lo que es hoy. Eran muchos menos. Yo me moría de ganas de ir con él, pero no se podía«, rememoró Rodrigo, oriundo de El Bolsón, que, hoy tiene 32 años.

No bien cumplió los 18 años se inscribió en el organismo, sin dudarlo. Hoy 14 años después, sabe que no se equivocó porque conserva su vocación intacta. «Tratamos de dar respuestas ante alguna catástrofe o algún incendio. Brindamos ayuda, sea lo que sea», admitió y agregó: «Y hoy la situación actual nos lleva a tener que capacitarnos constantemente teniendo en cuenta que los incendios son cada vez más frecuentes y más severos. Todo el tiempo hacemos cursos de primeros auxilios y meteorología. Nunca terminás de capacitarte».

Rodrigo Nuñez heredó la vocación de su padre, uno de los primeros integrantes del Splif. Foto: Alfredo Leiva

El Splif celebró el Día Internacional del Combatiente Forestal este martes en el gimnasio Pedro Estremador en Bariloche. «De la época de mi padre al día de hoy -acotó-, han cambiado los recursos. En un principio, eran cinco o seis personas con una camioneta; hoy en la sede, somos como 80 personas«.

En un inicio, la labor de los brigadistas estaba centrada en prestar colaboración a otras jurisdicciones, pero los incendios forestales fueron perpetrándose cada vez más cerca de la zona de influencia. Todas las temporadas, cada vez con mayor frecuencias y cada vez más severos. Los incendios definidos como «de sexta generación» llegaron para quedarse.

Rodrigo recalcó que el incendio de Las Golondrinas en 2021 que, provocó tres muertes y la destrucción de 500 viviendas, marcó un antes y un después. Fue, sin dudas, el siniestro que más lo impactó en su carrera. «No nos daban las manos. Apagabas una casa y se quemaban otras tres. Te daba una impotencia no poder llegar a hacer todo. Los vecinos pedían ayuda y había que elegir cuál sí y cuál no«, señaló.

Un trabajo que demanda una formación constante y la incorporación de tecnología. Foto: Alfredo Leiva

Si bien el trabajo fuerte ocurre en temporada de verano, Rodrigo advirtió que ahora comienzan los «trabajos preventivos» e incluso surgen algunas salidas para colaborar en la Línea Sur llevando alimentos o leña.

Entre tantos combatientes hombres, en los últimos años, también se observan varias mujeres. Montserrat Gutiérrez Greenfield se formó como técnica en Gestión Integral de Riesgos de Desastres en Buenos Aires y tiempo atrás, se radicó en Río Negro. Comenzó a trabajar en el área de Operaciones de General Conesa y luego, fue trasladada al área técnica en Bariloche.

«¿Cuesta siendo mujer desempeñarse en un ámbito que, hasta hace un tiempo, era muy masculino?», se le consultó. «Es difícil, todavía cuesta mucho, pero de a poco se va entendido que la mujer ocupa un rol importante y es necesario incluirlas también«, respondió esta mujer de 33 años.

Monserrat Gutiérrez tiene 33 años y se formó en Buenos Aires. Foto: Alfredo Leiva

Con las características de los últimos incendios forestales, Monserrat entendió que «cada vez se requiere un perfil más técnico»: «No solo los chicos que ponen el cuerpo al combate y van a luchar literalmente contra el fuego, sino se requiere el trabajo de muchos otros que acompañamos detrás, con todos los estudios para las acciones de prevención, de detección y respuesta a la hora de acompañarlos en la parte técnica».

¿Qué cuestiones se analizan ahora? Desde los factores climáticos hasta el comportamiento del fuego que ayuda a predecirlo para tomar mejores decisiones. «En esto es muy importante la incorporación de nuevas tecnologías. Toda esa información hay que analizarla, procesarla, interpretarla y eso es parte del rol técnico que no se ve», describió.

Un trabajo que demanda una formación constante y la incorporación de tecnología. Foto: Alfredo Leiva

Rumbo a los 40 años de vida del Splif

El Splif se prepara para la celebración de los 40 años desde su fundación a través de Roberto Molina, el primer jefe de la institución en Bariloche ya retirado que hoy reside en General Roca.

«Se desprendió de una rama de la policía y llegó a ser lo que es hoy. En un primer momento, estaba muy enfocado al combate de incendios. Hoy, aborda todo lo vinculado a los primeros auxilios, la búsqueda de personas, la meteorología, cartografía. Por eso, hay un abanico de capacitaciones para que el personal se pueda ir actualizando y responda de la forma en que lo hace», destacó el coordinador del Splif Río Negro, Orlando Báez que, cuando ingresó al Splif 20 años atrás, el equipo estaba integrado por tan solo siete brigadistas. Hoy son 300 combatientes en toda la provincia.

«Esta institución llegó para quedarse. El cambio climático nos marca una necesidad, el gobierno provincial lo ha entendido así y acompaña con inversión«, indicó al tiempo que resaltó que hay instituciones similares al Splif en todas las provincias, «algunas más y menos modernizadas aunque Río Negro se destaca, junto a las de Córdoba y Neuquén, como las mejores del país». En este sentido, advirtió que, por lo general, son invitados a disertar en instituciones de otros países. La próxima invitación corresponde una universidad de México.

Un trabajo que demanda una formación constante y la incorporación de tecnología. Foto: Alfredo Leiva

Rodrigo Núñez es combatiente de incendios forestales desde 2017. Esta mañana, recibió el mensaje que más esperaba: Adrián, su padre, lo felicitaba por el día del combatiente forestal. "Igualmente", le respondió al hombre del cual heredó su vocación. Desde muy pequeño tuvo en claro cuál sería su camino porque su padre formó parte de Servicio de Prevención de Lucha contra Incendios Forestales (Splif), desde el inicio del organismo, durante 38 años. Lo vio en acción toda su infancia.

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