El desconocido negocio de Abel Pintos lejos de la música: tiene un campo de nueces y ahora apuesta al pistacho

El cantante desarrolló en Mercedes un proyecto productivo con nueces pecán, vivero sustentable y un campo escuela. Ahora expande la iniciativa a Mendoza, donde adquirió 93 hectáreas para producir pistachos y recuperar olivos.

Redacción

Por Redacción

Además de llenar estadios y sostener una de las carreras más exitosas de la música argentina, Abel Pintos desarrolló una faceta mucho menos conocida: se convirtió en productor agropecuario. En Mercedes impulsó un establecimiento dedicado a la nuez pecán, la sustentabilidad y la educación ambiental, y ahora el proyecto se expande a Mendoza con una apuesta por el pistacho y los olivos.

Hay un Abel Pintos lejos de los escenarios que poco tiene que ver con recitales, discos o giras. Desde hace algunos años, el cantante comenzó a involucrarse en un proyecto ligado al campo que fue creciendo hasta transformarse en una iniciativa productiva, ambiental y educativa.

El corazón de esta nueva faceta está en Mercedes, provincia de Buenos Aires, donde funciona el Establecimiento La Matera, un campo dedicado principalmente a la producción de nuez pecán.

El proyecto está relacionado con Plan Divino, firma que Pintos integra junto con socios como el productor Marcelo González, y nació con una idea que fue mucho más allá de plantar árboles: desarrollar un sistema que pudiera acompañar distintas etapas de la producción y, al mismo tiempo, convertirse en un espacio para enseñar sobre el campo y el ambiente.

Abel Pintos y su campo de nueces pecán en Mercedes


En La Matera comenzaron con la creación de un bosque de pecanes y posteriormente incorporaron un vivero sustentable.

Con el crecimiento del emprendimiento llegaron también las maquinarias necesarias para desarrollar distintas tareas del proceso productivo, desde el manejo de las plantas hasta el tratamiento posterior de los frutos.

Según publicó La Nación, el establecimiento tiene alrededor de 120 hectáreas y unas 12.000 plantas de pecán. El proyecto mantiene además vínculos con productores y viveros especializados en este fruto seco.

El compromiso de Pintos con esta actividad llegó al punto de ser distinguido como embajador de la nuez pecán, un cultivo que viene ganando terreno en distintas provincias argentinas.

Y su participación no sería únicamente empresarial. El músico recorrió viveros, se interiorizó sobre las variedades utilizadas y se involucró en la planificación y el desarrollo del emprendimiento.

Un campo que también funciona como escuela


La producción es apenas una parte de La Matera.

En junio de 2024 se inauguró allí un Campo Escuela Recreativo, pensado para acercar a estudiantes y a la comunidad conocimientos relacionados con la producción agropecuaria, la plantación de especies, el cuidado del ambiente y la sustentabilidad.

La apertura reunió a más de 400 invitados, entre ellos unos 200 alumnos de escuelas rurales de la zona.

El espacio busca que quienes lo visitan puedan conocer de cerca cómo funciona un establecimiento productivo y comprender cuestiones relacionadas con el suelo, las plantas, los ecosistemas y el uso responsable de los recursos naturales.

La educación ambiental se convirtió así en uno de los pilares de un proyecto que inicialmente había nacido alrededor de la producción de frutos secos.

De la producción agropecuaria a la salud mental


La iniciativa sumó posteriormente una dimensión social.

En 2026, Abel Pintos participó junto al ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, de actividades del programa Manos en la Tierra, que busca incorporar el contacto con la naturaleza a espacios vinculados con la salud.

Una de las jornadas se realizó en el Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear, donde se plantaron árboles de nuez pecán.

La propuesta incorpora huertas, cultivos y compostaje como actividades que pueden acompañar los procesos terapéuticos. El objetivo es favorecer el trabajo compartido, la incorporación de rutinas y el desarrollo de habilidades mediante tareas relacionadas con la tierra.

La experiencia había comenzado previamente con la plantación de 30 pecanes en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y luego se extendió a instituciones de salud mental.

De Mercedes a Mendoza: la apuesta de Abel Pintos por el pistacho


El proyecto agropecuario de Pintos ya comenzó a atravesar las fronteras bonaerenses.

Junto con Marcelo González, el cantante adquirió 93 hectáreas en el departamento de Lavalle, Mendoza, con la intención de trasladar allí parte del modelo desarrollado en Mercedes.

Pero el protagonista cambiará: en lugar de la nuez pecán, la gran apuesta será el pistacho.

El proyecto, conocido como La Matera Cuyana, contempla destinar la mayor parte de la superficie al cultivo de pistachos y conservar y recuperar parte de los olivos existentes en el establecimiento.

La intención es que el lugar no sea solamente productivo. El plan incluye también un componente educativo y ambiental, siguiendo la experiencia del Campo Escuela de Mercedes.

La disponibilidad de agua, las características productivas del suelo y la ubicación del establecimiento fueron algunos de los factores considerados para avanzar con la inversión.

Abel Pintos y un proyecto pensado más allá de la música


Para el cantante, la decisión de diversificar sus actividades tiene además una explicación personal.

Pintos contó que esta nueva etapa representa la posibilidad de volver a aprender desde cero después de décadas dedicado profesionalmente a la música.

También vinculó la apuesta con el futuro de su familia y con su intención de generar nuevos caminos para sus hijos.

Así, mientras continúa con su carrera artística, Abel Pintos construye en paralelo un proyecto que une producción, sustentabilidad y educación.

Primero fueron los pecanes en Buenos Aires. Ahora llegan los pistachos y los olivos en Mendoza. Una faceta poco conocida del cantante que, esta vez, tiene al campo como escenario.


Además de llenar estadios y sostener una de las carreras más exitosas de la música argentina, Abel Pintos desarrolló una faceta mucho menos conocida: se convirtió en productor agropecuario. En Mercedes impulsó un establecimiento dedicado a la nuez pecán, la sustentabilidad y la educación ambiental, y ahora el proyecto se expande a Mendoza con una apuesta por el pistacho y los olivos.

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