El potencial turístico de los trenes patagónicos
Este transporte permite agregar a los paisajes experiencias gastronómicas, históricas y paleontológicas que suman interés.

El ferrocarril ha tenido en el mundo su importancia, desde aquellos años en que largas distancias a centros turísticos se hacía utilizando el traslado por vía férrea. En la actualidad se mantienen particularmente en casos emblemáticos, desde los modernos y veloces servicios e inclusive algunos históricos como ser –entre otros, el clásico transiberiano entre Moscú y Pekín.
Manteniéndose y modernizándose otros casos que realizan conectividades en largas o cortas distancia, con trenes cuyas velocidades oscilan en transitar a 300 kilómetros por hora.
Las antiguas locomotoras a vapor han ido desapareciendo, reemplazándoselas por las diésel o eléctricas, más rápidas y económicas.
Para los aficionados, viajar a Suiza donde existe una sola vía regular transitada por locomotoras a vapor, como es la de Breinzer a Rothorn, durante el verano.
Pero entrando ya en la provincia de Río Negro, podemos resaltar que a través del tiempo ha logrado mantener una cultura ferroviaria muy activa.
En el gobierno de Horacio Massaccesi se firmó un acuerdo con el Gobierno nacional, para que el Estado provincial tomara a su cargo el servicio ferroviario entre Viedma y Bariloche.
Fue una acertada decisión. En momentos en que el servicio se privatizaba, Río Negro logró mantener el tren que une el mar con la cordillera, sirviendo asimismo a las poblaciones a la vera ferroviaria como un esencial servicio social. Ello se ha mantenido en el tiempo, como asimismo el servicio de la clásica trochita.
En una reciente visita a Bariloche, un reconocido periodista peruano, Mario González Olivera ponderó el funcionamiento del ferrocarril en Rio Negro.
Nos explicó que “viajar en trochita es rememorar tiempos idos, con vaivenes y traqueteos al ritmo de milongas, mientras se mantiene con éxito el actual servicio del modernizado tren patagónico que con locomotoras electro-diesel cubre una ruta de 827 kilómetros que comunica Viedma con Bariloche”.
Para González Olivera su país, Perú, tiene también su historia ferroviaria y en ese sentido nos relató que “la primera línea férrea del Perú y Sudamérica fue inaugurada por el presidente peruano Ramón Castilla, en 1851, cubriendo la ruta Lima-Callao de 12 kilómetros. Después vendría la de Arica a Tacna, en 1855, hasta que se emprendió el ambicioso proyecto de unir el Callao con La Oroya, una refinería de minerales ubicada después de salvar la altura de Ticlio o abra de Anticona”.
Destacó asimismo que ese paso montañoso de 4.879 metros de altitud en la Cordillera Occidental de los Andes “fue durante 120 años la estación ferrocarrilera más alta del mundo, hasta el 2006 en que, según dicen, fue superada en pocos metros por una estación de la vía ferrocarrilera Xining-Lhasa, construida en el Tibet, por la República Popular China”.
Desde hace unos años el gobernador rionegrino, Alberto Weretilneck, se enfocó en reforzar el servicio ferroviario provincial. Particularmente en el Alto Valle provincial.
Y es así como recientemente el presidente del Tren Patagónico, Roberto López, avanzó en las gestiones para unir el servicio de pasajeros desde General Roca hasta Plottier, en Neuquén.
Pero en las aspiraciones son que dicho servicio se extienda desde Chichinales hasta Zapala, también en territorio neuquino.
El gerente comercial del Tren Patagónico, Darío Dukart, explicó que para la inminente temporada invernal el tren que une la capital provincial con Bariloche prevé una interesante reserva de turistas interesados en realizar ese trayecto, que se complementa con la posibilidad del traslado de vehículos. También destacó que ese servicio se ha visto remozado con una interesante oferta gastronómica a bordo, con menúes regionales.
También continua realizándose la exitosa excursión turística entre Bariloche y la estación Perito Moreno, que comprende antes de regreso una típica cena regional, en un amplio quincho donde también actúan artistas regionales.
Y ahora se presenta la posibilidad de una nueva excursión turística. Salir por la mañana desde Bariloche, hasta Ingeniero Jacobacci. Desde aquí tomar la trochita hasta Ojo de Agua, donde se podría almorzar con exquisiteces regionales y retornar a Jacobacci. En el trayecto hacer un alto en Comallo, donde recientemente se habilitó el Paleoparque, donde los visitantes pueden descubrir un moderno lugar con exposiciones paleontológicas y arqueológicas .Y finalmente a la noche los turistas podrían cenar en Perito Moreno, para ya cerca de la medianoche llegar a Bariloche.
Una nueva variante, podría comprender –porque no- alguna excursión en la misma región sur rionegrina, como asimismo Neuquén, para conocer el descubrimiento del petróleo –Plaza Huincul /Cutral Co- o hasta conocer el dique en el Chocón.
En definitiva, no dudamos que el turismo es un desafío y cumpliéndolos, no solo se abren posibilidades turísticas, sino también económicas para los lugares que comprendan las mismas.
*Licenciada y experto en Tursimo.

El ferrocarril ha tenido en el mundo su importancia, desde aquellos años en que largas distancias a centros turísticos se hacía utilizando el traslado por vía férrea. En la actualidad se mantienen particularmente en casos emblemáticos, desde los modernos y veloces servicios e inclusive algunos históricos como ser –entre otros, el clásico transiberiano entre Moscú y Pekín.
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