Inédito hallazgo en los ríos de la Patagonia: descubren a pumas cazando salmón Chinook

Desde las cumbres de los Andes hasta las costas del Atlántico; el invasor silencioso, pero masivo, está provocando un fenómeno biológico sin precedentes en el mundo, según los últimos hallazgos del Centro Nacional Patagónico (Cenpat).

Por Florencia Bark

Carcasa del exótico e invasor salmón Chinook en los ríos patagónicos. Foto: gentileza.

El salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), un pez que puede superar los 1,5 metros de largo y los 60 kilogramos de peso, no solo ha colonizado los ríos desde la Patagonia norte hasta Tierra del Fuego, sino que está obligando a los depredadores terrestres a cambiar sus hábitos.

La preocupación científica y ambiental por su expansión sigue en agenda. Se trata de la invasión de salmónidos de mayor escala geográfica a nivel mundial. El Chinook proviene del Pacífico Norte. Al ser un pez territorial y «gigante» altera los ecosistemas locales y los investigadores monitorean al pez que compite con especies nativas y modifica la química de los ríos donde desova y muere.

Desde el Cenpat, Javier Ciancio lidera la investigación que lleva años en Santa Cruz. Foto: gentileza.

Desde el Centro Nacional Patagónico (Cenpat), principal institución científica y tecnológica del Conicet en la Patagonia, estudian a la población de este salmón desde hace varios años e hicieron importantes descubrimientos.

En Santa Cruz, la presencia de este enorme pez ya alteró la alimentación de especies carroñeras como, cóndores, zorros, zorrinos, caracaras, caranchos, chimangos o águilas mora. Lo novedoso fue que, los investigadores se encontraron con un hecho poco común.

Cóndores alimentándose de carcasas de salmón Chinook.

Hallazgo mundial: puma, un sorprendente pescador


El descubrimiento más asombroso del equipo del Cenpat fue registrar a pumas cazando salmones vivos en los ríos patagónicos por primera vez. A diferencia de Norteamérica, donde los osos dominan los ríos y desplazan a los felinos, en esta región, el puma no tiene rival.

Se trata del primer registro de este tipo, y aunque los pumas y los salmones coexisten en otras regiones del hemisferio norte, no existen antecedentes de esta interacción.

Pumas a través de cámaras trampa. Foto: gentileza Javier Ciancio.

«No había registros de pumas cazando salmones. Por eso es lo más interesante de este hallazgo. Nos pusimos a revisar toda la literatura científica».

Javier Ciancio, doctor en Biología Cenpat, Conicet.

«Entonces, la pregunta que surge es porqué en Patagonia y porqué no en otros lugares donde evolutivamente han coexistido mucho tiempo juntos», cuenta Javier Ciancio a Diario RÍO NEGRO, investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet). 

La historia del descubrimiento


“Desde 2003, observamos grandes cadáveres de salmón Chinook invasor dispersos a lo largo del valle del río Caterina, en el sur de la Patagonia. (…) Estos restos de salmón, algunos depositados a cientos de metros del río, sugerían la presencia de un gran vertebrado que atacaba a peces vivos”, cuenta el referente.

Un cardumen de salmón Chinook, pez exótico investigado hace años en Santa Cruz. Foto: gentileza.

Todo este tiempo, los investigadores utilizaron cámaras trampa las cuales toman fotos cuando detectan movimiento o calor, de día o de noche. Todos los días registraban la actividad de carroñeros que se acercaban a acechar las carcasas de los salmones.

«Sospechamos que había algún predador grande comiendo salmones porque encontrábamos carcasas de peces grandes lejos del río. El otro predador que podría desplazarlas es el zorro, pero sería raro que pueda arrastrar 10 y 15 kilos más de 100 metros», dice Ciancio.

Casi dos décadas después, en 2022 un pescador identificó signos claros de un cadáver fresco en un sitio de caza de puma junto al río, y más tarde avistó a estos felinos cazando salmones, convirtiéndose en la primera observación de esta interacción trófica sorprendente.

Al aumentar la densidad de salmones, se estima que algunos de estos depredadores comenzaron a especializarse en esta «presa inusual», un comportamiento críptico que podría estar ocurriendo en cientos de ríos sin haber sido detectado.

Una «bomba» de nutrientes en el ecosistema


La invasión del salmón Chinook comenzó hace unos 45 años y su impacto principal se da directamente en los ecosistemas fluviales. Este proceso comienza con la alteración de las condiciones del agua a través de la excreción de productos metabólicos y la deposición de huevos.

El ciclo de vida del salmón es una sentencia de muerte que termina siendo fuente de alimento de todo un ecosistema. Al ser especies semélparas, invierten toda su energía en un único evento reproductivo y mueren masivamente tras el desove.

Zorros en plena cacería.

En sectores del río Santa Cruz, se contabilizaron hasta 20 toneladas de carcasas de salmón. Es un banquete para las especies carroñeras: se ha integrado en la dieta de cóndores, águilas mora, zorros y caranchos. Estos fueron captados por cámaras trampa colocadas por Ciancio y colaboradores a lo largo del cauce del río para poder estudiar con precisión el comportamiento.  

“Estamos trabajando junto con ONGs como la Fundación Anfibia, la Secretaría de Pesca de Santa Cruz y APN, con el apoyo de Patagonia CO y en algunos ríos donde realizamos censos con drones estimamos hasta 20 toneladas de carcasas en un sector muy pequeño del río”, explica el investigador. 

¿Trofeo o amenaza biológica?


El Chinook presenta un dilema para la gestión ambiental en Argentina y encarna una paradoja difícil de resolver. Mientras representa una amenaza para la biodiversidad nativa, también es altamente valorado por la pesca deportiva, que lo considera un trofeo por su tamaño y fuerza.

Esta dualidad complica cualquier estrategia de manejo y control porque lo que para algunos es un recurso económico y recreativo, para la ciencia es un experimento ecológico en curso, con consecuencias aún inciertas.

Un sistema en transformación


Los investigadores coinciden en que los efectos de esta invasión son profundos y multifacéticos. No se trata solo de una especie que se suma al ecosistema, sino de un agente que reorganiza relaciones, abre nuevas interacciones y modifica flujos de energía.

En este escenario, la Patagonia se convierte en un laboratorio natural donde se puede ver cómo una especie exótica puede alterar el equilibrio de la vida.


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