La invasión silenciosa: los jabalíes ya hacen de los barrios de Bariloche su lugar de alimentación
Las huellas halladas en el barrio Las Victorias volvieron a encender la preocupación por una especie exótica invasora que ya fue registrada en el este de la ciudad. Especialistas advierten que los animales encuentran alimento en los residuos, pierden el temor a las personas y reclaman un plan coordinado para reducir su presencia en la ciudad.
Las huellas que marcan el paso de los jabalíes. Foto: gentileza
Durante los últimos días, la nevada dejó pruebas de la presencia de jabalíes en el este de Bariloche. Los vecinos del barrio Las Victorias detectaron huellas de unos 8 centímetros que, según los especialistas, dan cuenta de animales de más de 60 kilos, siempre muy cerca de los tachos de basura.
«Durante los últimos meses, la presencia de jabalíes en distintos barrios de Bariloche dejó de ser un episodio excepcional«, lamentó Sebastián Ballari, investigador del Conicet en el Cenac, un programa del Departamento de Conservación y Educación Ambiental del parque nacional Nahuel Huapi.
Desde el comienzo de 2026, se han registrado ejemplares de manera reiterada en barrios como Las Victorias, El Cóndor, Aldea del Este, Altos del Este, San Francisco, Costa del Sol, La Colina y sectores próximos a la ruta de Circunvalación, entre otros.
Ballari advirtió que «los últimos registros son especialmente significativos» ya que «se observan grupos numerosos a plena luz del día, animales circulando cerca de viviendas y ejemplares derribando cestos de residuos para acceder a la basura«. Según el investigador, estos últimos casos «son una señal de que algunos ejemplares están comenzando a utilizar los espacios urbanos de Bariloche como fuentes accesibles de alimento».

¿Qué implica esto? Algunos animales reducen su temor a las personas, los vehículos y la actividad urbana y por eso, regresan a los mismos sectores. «De esta manera -acotó-, los barrios dejan de ser solamente lugares de paso, o registro eventual, y comienzan a formar parte de sus áreas de alimentación y desplazamiento«.
Sin embargo, esta situación no comenzó este año. Ya desde 2018 se han reportado conflictos con jabalíes en Costa del Sol lo que demandó la colocación de trampas. La diferencia, aclaró Ballari, «es que actualmente los registros son más frecuentes, abarcan más barrios y se mantienen de manera reiterada desde enero de 2026«.
Los vecinos creen que el problema es que el jabalí está siendo desplazado de su ambiente natural por el crecimiento de la ciudad. Los especialistas insisten en que se trata de una especie exótica invasora, introducida en Argentina y actualmente distribuida en una gran parte del país, con «elevada capacidad reproductiva, una dieta muy amplia y gran facilidad para adaptarse a ambientes productivos, modificados y urbanos».

Ballari recalcó que en Bariloche, «el jabalí encuentra una combinación particularmente favorable: residuos domiciliarios accesibles, basurales clandestinos, jardines irrigados, baldíos abandonados, pinares sin mantenimiento, matorrales densos y corredores de desplazamiento asociados con caminos y apertura de calles, vías ferroviarias y sectores de vegetación próximos a los barrios».
Por lo general, estos animales generalmente evitan el contacto con las personas. Sin embargo, puede reaccionar defensivamente si se siente acorralado, si está herido, está acompañado por crías o es perseguido por perros.
Ballari agregó que la especie puede representar un riesgo potencial sanitario para las mascotas, animales domésticos y personas ya que puede albergar distintos patógenos que incluyen virus, bacterias y parásitos.
«Este año se han realizado reuniones entre organismos, juntas vecinales e instituciones técnicas, a fin de identificar zonas de tránsito e iniciar tareas de cebado y preparación de capturas con trampas. Estas acciones son importantes y deben ser reconocidas», recalcó.

También consideró que la captura de algunos ejemplares no será suficiente si continúan teniendo alimento disponible. «Bariloche requiere un plan operativo adaptativo. Esto significa contar con una estrategia coordinada entre la provincia, el municipio y las juntas vecinales. Se trata de registrar los eventos, identificar los sitios prioritarios, intervenir, evaluar qué funcionó y ajustar las medidas», evaluó al tiempo que puntualizó que este plan debería incluir un sistema único de reportes, un protocolo claro para los vecinos, manejo adecuado de residuos, eliminación de basurales clandestinos, identificación de refugios y corredores, cartelería preventiva, señalización en puntos de cruce vial, vigilancia sanitaria de los animales capturados y acciones focalizadas de control bajo la conducción de las autoridades.
«El objetivo no es buscar culpables»
Ballari considero fundamental definir responsabilidades. La Subsecretaría de Fauna Silvestre de Río Negro, entendió, debe liderar las decisiones técnicas sobre el manejo de los animales en colaboración con el Municipio de Bariloche que, además, tiene un papel central en los residuos, los espacios públicos, la vegetación urbana, el tránsito, Protección Civil y la comunicación con los barrios.
Las juntas vecinales y los vecinos, a su vez, pueden colaborar mediante el registro de los eventos, el manejo responsable de la basura y el resguardo de las mascotas.
«El objetivo no debe ser generar alarma ni buscar culpables, pero tampoco esperar a que ocurra un accidente grave para reconocer la dimensión del problema. El desafío es actuar mientras todavía existe la posibilidad de reducir los elementos que favorecen la presencia de jabalíes en los barrios de Bariloche», concluyó Ballari.
Durante los últimos días, la nevada dejó pruebas de la presencia de jabalíes en el este de Bariloche. Los vecinos del barrio Las Victorias detectaron huellas de unos 8 centímetros que, según los especialistas, dan cuenta de animales de más de 60 kilos, siempre muy cerca de los tachos de basura.
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