La NASA detectó una anomalía en el Pacífico: cómo afectaría El Niño 2026 a Argentina, Río Negro y Neuquén

La NASA detectó una anomalía térmica en el océano Pacífico que podría anticipar un fenómeno de El Niño 2026 de intensidad histórica. Qué advierten los organismos internacionales sobre las lluvias extremas y las sequías, y cómo podría afectar el clima de Argentina, Río Negro y Neuquén.

Redacción

Por Redacción

Los satélites de la NASA registraron un calentamiento extraordinario del océano Pacífico y cambios en el nivel del mar. La NOAA estima una probabilidad del 83% de que El Niño alcance una intensidad histórica hacia fines de 2026. Qué puede pasar con las lluvias, las sequías y cómo podría afectar a Argentina, Río Negro y Neuquén.

Una señal detectada desde el espacio encendió la atención de los científicos que monitorean el clima mundial. Los satélites de la NASA identificaron un aumento de hasta 40 centímetros en el nivel del mar en determinados sectores del océano Pacífico, asociado al desplazamiento de enormes masas de agua cálida. El fenómeno forma parte de un episodio de El Niño que continúa fortaleciéndose y podría convertirse en uno de los más intensos registrados.

El dato fue confirmado por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), que difundió imágenes satelitales para mostrar cómo el calor acumulado en el océano está modificando las condiciones atmosféricas.

La preocupación no se limita al Pacífico. El Niño puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta, aumentando el riesgo de inundaciones en algunos territorios y de sequías en otros.

Qué detectó la NASA en el océano Pacífico y por qué preocupa


Los registros de los satélites Sentinel-6 permitieron observar cambios significativos en la altura de la superficie del océano.

Según la NASA, durante los primeros meses de 2026 se detectó el desplazamiento de una gran masa de agua cálida desde el Pacífico occidental hacia las costas de América.

Este movimiento está relacionado con las llamadas ondas Kelvin, que transportan calor a través del océano ecuatorial.

A medida que el agua se calienta, se expande y ocupa un mayor volumen. Por eso, en determinados sectores del Pacífico oriental, el nivel del mar se elevó entre 30 y 40 centímetros por encima de los valores habituales.

El fenómeno no significa que todos los océanos del mundo hayan subido esa cantidad. Se trata de anomalías regionales que permiten identificar cómo se redistribuye el calor.

Los científicos también detectaron temperaturas superficiales del agua aproximadamente 1,7 °C por encima del promedio histórico en sectores del Pacífico oriental.

A estos cambios se suma el debilitamiento de los vientos alisios, que normalmente empujan las aguas superficiales hacia el oeste.

Cuando esos vientos pierden fuerza, el agua cálida puede avanzar hacia América del Sur y reforzar el desarrollo de El Niño.

La NOAA advierte que El Niño podría alcanzar una intensidad histórica


La magnitud del fenómeno también aparece reflejada en los últimos informes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

En su actualización del 8 de octubre de 2026, el organismo confirmó que El Niño continúa fortaleciéndose y que las condiciones oceánicas y atmosféricas son consistentes con un episodio de gran intensidad.

La NOAA estimó una probabilidad del 83% de que, durante el trimestre octubre-diciembre de 2026, el fenómeno alcance una intensidad superior a la de los eventos anteriores de su registro, iniciado en 1950.

Además, las proyecciones indican que las condiciones de El Niño fuerte o muy fuerte podrían mantenerse hasta los primeros meses de 2027.

Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que las temperaturas del Pacífico ecuatorial podrían alcanzar niveles récord hacia diciembre.

Aunque algunos medios utilizan la expresión “súper El Niño”, los especialistas aclaran que no se trata de una categoría meteorológica oficial. La denominación se usa informalmente para describir episodios excepcionalmente intensos.

¿Qué consecuencias podría tener El Niño en el clima mundial?


El Niño forma parte de un fenómeno natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que modifica la circulación del océano y de la atmósfera.

Sus consecuencias no son iguales en todas las regiones.

Entre los principales impactos posibles se encuentran:

  • Lluvias más abundantes: algunas regiones pueden experimentar precipitaciones superiores a las habituales, con mayor riesgo de inundaciones.
  • Sequías prolongadas: en otros territorios, la modificación de los patrones atmosféricos puede reducir las lluvias.
  • Temperaturas más elevadas: El Niño puede contribuir a aumentar las temperaturas medias en distintas zonas del planeta.
  • Cambios en la actividad agrícola: tanto el exceso como la falta de agua pueden afectar cultivos y sistemas productivos.
  • Alteraciones en los ecosistemas marinos: el calentamiento del agua modifica la disponibilidad de nutrientes y puede perjudicar distintas especies.

Sin embargo, un episodio intenso de El Niño no significa que todos estos efectos vayan a producirse de manera simultánea ni con la misma gravedad.

Los pronósticos climáticos permiten identificar tendencias y probabilidades, pero no anticipar con meses de precisión dónde ocurrirá una tormenta extrema.

Cómo podría afectar El Niño a Argentina durante la primavera y el verano


En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su informe de octubre que el país atraviesa una fase cálida del ENOS de fuerte intensidad.

Las proyecciones indican que El Niño continuará durante el último trimestre de 2026, con posibilidades de seguir intensificándose.

En general, este fenómeno suele favorecer precipitaciones superiores a las normales en sectores del centro y este de Argentina, especialmente en el Litoral.

Sin embargo, la distribución de las lluvias depende también de otros factores atmosféricos.

Por eso, el SMN insiste en que un pronóstico trimestral más lluvioso no significa que vaya a llover todos los días. Puede haber jornadas secas, períodos de estabilidad y episodios de precipitaciones intensas.

La evolución del fenómeno será especialmente importante para las actividades agrícolas, los recursos hídricos y las zonas expuestas a inundaciones.

El Niño en Río Negro y Neuquén: qué puede pasar con las lluvias


En el norte de la Patagonia, Río Negro y Neuquén también podrían experimentar cambios en el comportamiento de las precipitaciones durante la primavera y el comienzo del verano.

Las perspectivas estacionales del SMN señalan una mayor probabilidad de lluvias superiores a los valores habituales en sectores del noroeste patagónico, incluido el Alto Valle.

Esta situación coincide con una primavera que ya presenta períodos de inestabilidad, temperaturas frescas y precipitaciones frecuentes.

No obstante, no todas las lluvias registradas en la región pueden atribuirse directamente a El Niño.

La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) explicó que el ingreso persistente de aire húmedo también influye en las condiciones meteorológicas del norte patagónico.

Para el Alto Valle, la cordillera y otras localidades de Río Negro y Neuquén, será importante seguir las actualizaciones del SMN y de la AIC, especialmente ante posibles alertas por tormentas, viento o precipitaciones intensas.

¿Cuándo alcanzaría su punto máximo El Niño 2026?


Los modelos internacionales coinciden en que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad hacia fines de 2026, con efectos que podrían prolongarse durante los primeros meses de 2027.

La Organización Meteorológica Mundial proyecta un pico alrededor de diciembre, mientras que la NOAA mantiene un escenario de elevada probabilidad de condiciones fuertes o muy fuertes hasta el verano del hemisferio sur.

El seguimiento satelital permitirá observar cómo continúa desplazándose el calor dentro del Pacífico y si se mantienen las condiciones que favorecen la intensificación del fenómeno.

La señal detectada por la NASA no anuncia una catástrofe inevitable, pero sí confirma un cambio oceánico de gran magnitud que merece un seguimiento cercano.

Para Argentina, y especialmente para Río Negro y Neuquén, la recomendación es prestar atención a los pronósticos oficiales y a las alertas de corto plazo, ya que serán los que permitan conocer con mayor precisión cómo evolucionará el tiempo en cada localidad.


Los satélites de la NASA registraron un calentamiento extraordinario del océano Pacífico y cambios en el nivel del mar. La NOAA estima una probabilidad del 83% de que El Niño alcance una intensidad histórica hacia fines de 2026. Qué puede pasar con las lluvias, las sequías y cómo podría afectar a Argentina, Río Negro y Neuquén.

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