La Orquesta de los Chicos llegó a los 20 años con la música en Cutral Co

La celebración fue en el Centro Cultural. La jornada cargada de emociones reunió a los actuales integrantes y los que pasaron en etapas anteriores.

Por Andrea Vázquez

La primera vez que Miriam, una adolescente de Cutral Co, se subió al escenario como integrante de la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas fue en 2003. Veinte años después, la imagen se repitió, pero junto a su hija, Valentina, que también se sumó a la formación. La escena resume la celebración de la Orquesta que brinda una formación musical, gratuita, apuntada a garantizar el derecho al aprendizaje de las infancias.

La idea de gestar una orquesta -que es de cuerdas- empezó en 2003 con el maestro Marcelo Chevalier, que tiene a su cargo la dirección orquestal y de la profesora Ailén Vázquez que lleva adelante la coordinación general.

“Hay muchas experiencias que marcan la vida de la Orquesta de los Chicos en estos 20 años. Indudablemente el primer concierto fue altamente significativo porque ahí pusimos a prueba, en muy poco tiempo las afirmaciones que sosteníamos para el proyecto”, reflexionó el maestro Chevalier.

Describió que había una disposición social y comunitaria para una actividad de este tipo; y, una necesidad que no estaba cubierta. Por otra parte, se permitió a las chicas y chicos -desde los 9 hasta los 18 años- acceder a una experiencia musical integral, desde el primer momento.

Para llevar adelante el proyecto, se cuenta con el respaldo del municipio de Cutral Co, el Ente Autárquico Intermunicipal El Mangrullo, el Copelco, la Universidad Nacional del Comahue y la facultad Regional del Neuquén de la UTN.

“Aprender a tocar un instrumento en el contexto de una orquesta, lo aprenden leyendo y todo eso es una experiencia que se presenta en público. Y eso implica una trayectoria que es el eje fundador de una orquesta. Eso se ha sostenido durante todos estos años y es lo que impacta más fuertemente sobre la conciencia de la niñas y niños que participan”, agregó.

Cuando ingresan a la Orquesta de los Chicos, como la comunidad la bautizó, no es requisito saber música, ni tener un instrumento, o pagar cuota o matrícula. La enseñanza es gratuita y una vez que el proceso de enseñanza indica el compromiso demostrado, se les entrega el instrumento: violín, viola, violoncello y contrabajo.

En sus inicios, resultó difícil explicar de qué se trataba hasta que, con el correr del tiempo, la inserción en la comunidad se consolidó. Sin embargo, después de dos décadas, se observa el sentido de pertenencia que tienen, en especial, entre aquellos integrantes que empezaron a los 9 y se fueron a los 18 años.

“Se genera un vínculo muy profundo y de muchos años de aprendizaje y confianza. Es una experiencia saludable y se fortalece durante la vida”, agregó el director. Un ejemplo de ello es Miriam Neira que ingresó en 2003 y su hija Valentina, que forma parte del contingente 2023.

Otro de los objetivos de este programa es despertar vocaciones y se logró. Se cuentan aquí jóvenes que optaron por una carrera terciaria y universitaria relacionadas a la música, en los instrumentos que aprendieron cuando pasaron por la orquesta. O aquellos que eligieron dirección orquestal.

Una de las egresadas estudia dirección orquestal (Fotos: gentileza)

“Como toda actividad humana se promueven vocaciones que nos produce una enorme alegría”, subrayó Chevalier. Destacó que esto es una “prueba que el acceso y el ejercicio de un derecho que, en la medida que no se hace, no se está cumpliendo, y acá eso se da”.

El concierto de festejo por los 20 años fue la suma de las emociones porque estuvieron convocados aquellos integrantes que pasaron por sus filas. Se hizo en el Centro Cultural de Cutral Co y los ingresantes de este año tocaron “Al aire”, la obra emblemática que es la primera que aprenden. En este caso, tomó la batuta una exalumna: Milagros Poblete, quien estudia dirección Orquestal en la Universidad Nacional de La Plata y que viajó para formar parte del concierto.

Lo mismo ocurrió con Alan Benavídez, contrabajista, que terminó su formación en el Instituto Superior de Artes del Teatro Colón y cursa el ciclo superior en la Universidad Nacional de las Artes, en CABA.

En este largo proceso, la coordinadora Vázquez, sostuvo que la orquesta es un “programa que se construye cotidianamente. A lo largo de los años resulta ser un organismo vivo y en permanente movimiento y construcción”.

Uno de los ejes sobre los que se desarrolla y que anhelan sus impulsores es “que puedan transformar sus vidas a través del arte y, la práctica orquestal, en particular”. Recordó que en 2003 se pretendía que los integrantes pudieran finalizar la escuela secundaria al mismo tiempo que aprendían un nuevo lenguaje como el musical. Ese contexto que era difícil cambió y así avanzaron.

“A medida que Cutral Co fue transformándose, los objetivos fueron otros también”, agregó. Pero siempre en un continuo crecimiento, con nuevas metas en función de los cambios sociales, económicos y artísticos que aparecen. “Es un permanente desafío”, subrayó.

Uno de los más dificiles fue la pandemia de coronavirus. A pesar de las enormes dificultades lograron mantener las clases virtuales y hasta hicieron “tocatas” para mantener el contacto con el público a través de YouTube.

Las chicas y chicos asisten a las clases con profesores que al comienzo viajaban desde Buenos Aires. El equipo docente fue cambiando con el tiempo, pero muchos de ellos siguen hasta hoy.


Escenario compartido con el pianista Miguel Estrella y León Gieco


En las dos décadas que lleva la Orquesta Infanto Juvenil de Cuerdas, sus integrantes lograron compartir experiencias desde escuelas, actos hasta con músicos de amplia trayectoria como lo fue Miguel Ángel Estrella o León Gieco, que estuvo en Cutral Co.

Desde 2003 hasta ahora, la Orquesta de los Chicos prepara al menos dos conciertos: uno de invierno y el de cierre de año denominado “El regalo de los Chicos” que tiene un motivo solidario. A modo de entrada se solicita la donación de un juguete nuevo o usado en buen estado para repartirlo entre la sala de Pediatría del hospital local y de los que dependen de la Zona Sanitaria V.

Entonces, el compromiso es que los precoces músicos ofrecen su arte a cambio de la donación que aporta el público. En algunas ocasiones, los conciertos han sido en el hall del hospital local o el patio interno.

Desde 2003 pasaron varios niños, niñas y adolescentes. (Fotos: gentileza)

“Hubo experiencias desde el punto de vista humano y artístico. Han podido tocar con el músico Miguel Ángel Estrella, con León Gieco, viajamos a Buenos Aires y tocamos con otras orquestas de similares características”, contó el director. “Hubo muchos chicos y chicas que no habían salido de la ciudad, y pudieron conocer otras provincias del país, lo que es enriquecedor”, subrayó.

Esta orquesta que por sus características -es un programa social y educativo- pone el acento en los derechos que tienen las niñas, niños y adolescentes de acceder al aprendizaje musical. Entre quienes siempre se mantuvieron cercanos a la Orquesta figura Noemí Labrune, la fundadora de Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Neuquén, que murió en septiembre pasado. Además de la también fallecida jueza de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, que fue su madrina.


El compromiso y el aprendizaje


El paso del tiempo permitió consolidar una instancia en la que las familias tomaron conciencia que las niñas y niños pueden acceder a estudiar música, formarse y en tal caso, seguir una carrera afín.

Si en cambio, optan por otra formación, les deja como aprendizaje la disciplina, la solidaridad, el ejercicio de voluntad, y los forma para estudiar. Redunda en lo que son sus estudios primarios y secundarios, tal como indicó Chevalier.