La tasa al turista es una de las “estrellas” de la recaudación del gobierno de Gennuso

El intenso movimiento turístico en lo que va de este año en Bariloche le permitió a la administración municipal percibir 173 millones de pesos en 9 meses y superar las estimaciones presupuestadas para el año. Sin embargo, no todos los visitantes pagan ese tributo por pernoctar en esta ciudad.





La tasa que cobra el municipio a los turistas en relación con la cantidad de pernoctes y la categoría de alojamiento que contratan en la ciudad ya recaudó este año más de 180 millones de pesos y se encamina a superar por mucho la meta establecida en el presupuesto 2022, a diferencia de lo ocurrido en temporadas anteriores.

Esa performance ubica a la tasa al turista como pieza central de la recaudación municipal y se traduce en un importante número de obras públicas de pequeña escala, que el intendente Gustavo Gennuso suele exponer como una marca registrada de su gestión.

Según la última rendición disponible, la tasa al turista recaudó en los primeros nueve meses del año un total de 173 millones de pesos, cuando el estimado para todo el año es de 177 millones.

A esa cuenta le faltan los ingresos de octubre y casi todo noviembre, con lo cual la cifra actualizada muy seguramente ya está por encima de la meta. Algo que no ocurre con otros tributos determinantes para las cuentas públicas como la tasa de Servicios o la tasa TISH. En promedio los ingresos “de jurisdicción municipal” habían aportado en septiembre un 66.3% de la meta anual.

El comportamiento de la tasa al turista solo fue superado por el canon del cerro Catedral (que aportó 116,8 millones contra un cálculo previo que lo había fijado en 102 millones) y la cuenta “control de tránsito”, alimentada por la multiplicación de multas, que previó ingresos anuales por 79,9 millones pero a septiembre ya llevaba recaudados 121,4 millones de pesos.

Otro dato notable de la ejecución presupuestaria son los “intereses por colocaciones financieras”, un rubro en el que el área de Hacienda esperaba ingresar en todo el año 521,2 millones de pesos, pero a septiembre ya recaudó 757,8 millones. Un 45% más que el objetivo inicial.

La tasa al turista lleva cinco años de vigencia y la ordenanza de creación obliga a conformar con ese dinero un fondo de destino específico, con el cual el municipio realizó obras como el skatepark, el mirador del cerro Capilla, el acceso este (con una extensa parquización, bicisenda, luminarias y sistema de riego), paseos similares en el oeste y sobre la avenida Juan Herman, infraestructura en las playas, soterramiento de cables, mejoras en el puerto y la costanera, más otros proyectos que hoy están en plena ejecución.

La recaudación de este año está asentada en el importante auge de la actividad turística, pero no siempre fue así. El año pasado la tasa al turista aportó, con los números cerrados al 31 de diciembre, solo el 70,9% de lo proyectado. En 2020 (plena pandemia) no superó el 30% y en 2019 alcanzó el 91%. Siempre por detrás de la estimación presupuestaria.


Los valores vigentes


El monto de la tasa hoy vigente hoy, varía entre los 90 pesos diarios (en hoteles y aparts de 1 estrella) hasta los 480 pesos en establecimientos de 5 estrellas. La implementación inicial del tributo ideado por Gennuso para aplicar en forma directa en obras de infraestructura turística fue resistido por buena parte de los prestadores hoteleros y por dueños de cabañas, que deben actuar como agentes de retención. Algunos incluso acudieron a la Justicia.

El dirigente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica Martín Lago reconoció que en un principio la tasa “tuvo mucho rechazo tanto de los turistas como de los prestadores, porque en un país con una presión tributaria como nuestra a nadie le gusta que se creen más impuestos”.

Pero dijo que esa mirada cambió con el correr de las temporadas. “Hoy los turistas, cuando uno les cobra la tasa, admiten que vieron los miradores, vieron las sendas, la señalización” y dan por verificado que el dinero “se aplica en cosas concretas”, dijo Lago. Aseguró que hoy la imposición municipal, que incluso fue copiada en otras localidades, “tiene buena aceptación y muy buena tasa de cumplimiento”.


Los que no pagan


Lagos señaló como punto en contra que solo una parte del universo de turistas que recibe la ciudad paga la tasa: los que se alojan en hoteles, bungalows, hostels, cabañas o campings habilitados. Hay un amplio circuito de departamentos y casas de oferta informal y sus clientes no son alcanzados por el gravamen.

Se les suman aquellos que también viajan en plan turístico y son recibidos por parientes o amigos con residencia permanente en Bariloche. El municipio tampoco tiene la forma de cobrarle la tasa a ese subgrupo.

Lago calculó que “alrededor del 50% de los visitantes que recibe la ciudad no pagan”, porque la oferta alojativa con habilitación y control por parte del municipio está lejos de abarcar la totalidad del mercado.

La recaudación podría ser todavía mayor si se pudiera ajustar ese desvío. Lago dijo que lo han estudiado con las autoridades. Una posibilidad sería por ejemplo la de gravar los ingresos por vía aérea, pero también resultaría muy imperfecto, porque una porción considerable de ese total son viajeros residentes, y también porque dejaría afuera los turistas que ingresan por otros medios. Además, una parte de quienes arriban al aeropuerto local, “no son turistas de Bariloche sino de otras localidades de la región”, sostuvo Lagos.

Por ahora, dijo, no hay otra solución que cobrar la tasa atada a los pernoctes y reforzar la fiscalización para encuadrar a los no declarados.


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