La visita de León XIV revive el histórico paso de Juan Pablo II por Viedma
La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, reavivó el recuerdo del histórico paso de Juan Pablo II por Viedma en 1987. Aquella multitudinaria celebración reunió a miles de fieles de toda la Patagonia.
La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, volvió a poner en primer plano uno de los episodios más recordados de la historia reciente de Río Negro: el paso de Juan Pablo II por Viedma, el 7 de abril de 1987, cuando miles de fieles de toda la Patagonia se congregaron para recibir al entonces líder de la Iglesia católica.
Cuando Juan Pablo II hizo historia en Viedma
La llegada de Karol Józef Wojtyła, quien ocupó el pontificado entre 1978 y 2005, marcó un hito para la capital rionegrina. El escenario fue un predio lindero al aeropuerto de Viedma, acondicionado especialmente para la ocasión. Allí, sobre una estructura sencilla de madera, con una alfombra roja y un sillón como principales elementos, el pontífice fue recibido por el entonces obispo de Viedma, Esteban Hesayne.
En medio del viento patagónico, una multitud esperó durante horas para verlo, aunque fuera por unos minutos. El Papa recorrió el lugar en el papamóvil, descendió para saludar a los presentes y dedicó una atención especial al sector reservado para los enfermos, un gesto que quedó grabado en la memoria de quienes participaron de aquella jornada.
Durante su mensaje, Juan Pablo II destacó la tarea evangelizadora de los salesianos, iniciada desde Viedma y proyectada hacia toda la Patagonia. También expresó palabras de cercanía hacia el pueblo mapuche y hacia los sectores más vulnerables.

El acto tuvo además un fuerte contenido simbólico. Hesayne fue el primer obispo que, durante aquella gira papal por la Argentina, hizo referencia a las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura y a las consecuencias de la guerra de Malvinas. También estuvieron presentes el entonces obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, y el gobernador rionegrino Osvaldo Álvarez Guerrero.
La visita dejó otro legado para la región. Entre los pedidos que recibió Juan Pablo II figuró el impulso a la causa de beatificación de Artémides Zatti, conocido como «el enfermero santo de la Patagonia». En 2001 el pontífice firmó el decreto que permitió avanzar con el proceso y, un año después, proclamó beato al salesiano de Viedma, cuya figura continúa siendo una de las más representativas de la Iglesia patagónica.
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