Las algas de Copahue bajo la lupa: una investigación busca multiplicarlas y usarlas en salud, cosmética y biotecnología
En la Laguna de las Algas, uno de los ambientes geotermales más singulares de Argentina, investigadores de la Universidad Nacional del Comahue estudian microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas. El objetivo es comprender su potencial para aplicaciones en salud, cosmética y biotecnología, sin comprometer el equilibrio natural del ecosistema.

En Copahue, donde el agua brota caliente desde las entrañas de la tierra y el paisaje parece salido de otro planeta, existe un pequeño universo que despierta interés científico. La Laguna de las Algas es uno de los ambientes geotermales más singulares del país, y desde hace años, personas con distintas afecciones en la piel llegan en busca de alivio. Ahora, la ciencia intenta comprender qué hay detrás de ese fenómeno.
La investigación es impulsada por la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y está liderada por la Dra. Betina Gramisci, la Dra. Micaela Sánchez y el Dr. Ricardo Ulloa, integrantes del Grupo Bioprocesos y del Laboratorio de Aguas y Arcillas de la Facultad de Ingeniería, en articulación con el Instituto PROBIEN (CONICET-UNCo). El trabajo busca ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad microbiana del sistema termal y sentar las bases para futuras aplicaciones innovadoras.
“Estoy en un laboratorio que hace muchos años trabaja con Termas de Copahue. Yo entré en 2019 y me hice cargo de la parte de algas. Antes se trabajaba más con los fangos, porque el laboratorio está orientado a aguas y arcillas, pero desde 2022 comenzamos con la cosecha de algas, la toma de muestras y el trabajo de laboratorio”, explicó Gramisci.

El equipo intenta descifrar la composición de este ecosistema único. «Estamos tratando de saber de qué está compuesto este ecosistema algal que está en la Laguna de las Algas. Lo que vemos es que producen ciertos metabolitos antioxidantes que protegen contra el proceso oxidativo generado por el ambiente. Estamos avanzando con algunas herramientas todavía rudimentarias porque, a través de la ingeniería genética, podríamos saber mucho más. Pero esas técnicas son costosas y estamos buscando recursos para acceder a ellas», señaló.
Gramisci explica la importancia de los estudios metagenómico en la investigación y cuenta que se realizó uno preliminar que permitió caracterizar la comunidad algal presente en la laguna e identificar organismos de especial interés. Entre ellos apareció un linaje de algas no fotosintéticas recientemente descrito en Sudamérica, un hallazgo que abre nuevas preguntas sobre la evolución y adaptación de estos sistemas biológicos.
«Mandamos a secuenciar este ecosistema de algas para saber qué teníamos preliminarmente. La idea es repetirlo en distintas temporadas porque factores como la cantidad de luz afectan su crecimiento. Son organismos fotosintéticos y esos cambios ambientales influyen en su desarrollo», explicó la investigadora.

Actualmente, el trabajo está enfocado en el cultivo de microalgas bajo condiciones controladas. El objetivo es multiplicarlas, sin depender exclusivamente de la extracción directa del ambiente natural y, al mismo tiempo, garantizar un aprovechamiento sustentable del recurso. «Lo que hacemos es investigación. Primero tenemos que asegurarnos de que lo que producimos en laboratorio es igual o muy similar a lo que existe naturalmente en la laguna. Y, si no lo es, determinar qué nutrientes debemos aportar para lograrlo».
En esta primera etapa ya consiguieron hacerlas crecer en laboratorio. El próximo paso es volver a secuenciarlas mediante herramientas de ingeniería genética y compararlas con las naturales. «Si son similares, podremos evaluar si es posible producirlas fuera de Copahue para cosecharlas. La idea es generar biomasa fuera del ambiente natural, pero eso requiere tiempo y muchos análisis para garantizar que el producto sea equivalente al original», indicó.
Los investigadores creen que los compuestos presentes en estas algas podrían tener aplicaciones en salud, cosmética y biotecnología. Además, los estudios podrían aportar evidencias científicas que respalden usos tradicionales que desde hace décadas se asocian a las propiedades terapéuticas de Copahue.
«Estas algas están recomendadas para afecciones de la piel, como psoriasis o dermatitis. Se extraen en el momento y se utilizan directamente. Copahue es un entorno muy rico y está comprobada la mejora en distintos casos de problemas dermatológicos. Nosotros investigamos en la medida que podemos, muchas veces remando contra la corriente, pero la Universidad produce conocimiento que después puede aplicarse y que surge de recursos propios de nuestra provincia», destacó Gramisci.

A partir de los resultados, se puede promover el desarrollo de alternativas innovadoras que permitan aprovechar el potencial de las microalgas termales de la región. «Copahue es la vedette de las termas, pero existen muchos otros lugares con aguas termales que también merecen ser estudiados. El recurso para investigar es finito y muchas veces hay que elegir dónde invertirlo. Por eso es importante seguir generando conocimiento sobre estos ambientes únicos».

En Copahue, donde el agua brota caliente desde las entrañas de la tierra y el paisaje parece salido de otro planeta, existe un pequeño universo que despierta interés científico. La Laguna de las Algas es uno de los ambientes geotermales más singulares del país, y desde hace años, personas con distintas afecciones en la piel llegan en busca de alivio. Ahora, la ciencia intenta comprender qué hay detrás de ese fenómeno.
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