Los ríos y lagos de todo Neuquén también se quedan sin agua, con una sequía sin antecedentes

"No hay registro de esta magnitud de sequía", indicaron desde el EPAS. La imagen del brazo del río Limay seco que impactó en la capital, se repite en toda la provincia.





Ayer impactó la imagen de un brazo del río Limay tan seco que la gente lo usaba como peatonal. Pero esta no es una foto solo de Neuquén capital, sino de toda la provincia. Desde el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) indicaron que tanto en ríos como lagos el agua se retiró y obligó a correr las bombas, situación que se repite con las tomas subterráneas. La situación no tiene precedentes.

El gerente general de Servicios del Interior del EPAS, Juan Vasallo, aseguró que «no hay registro de esta magnitud de sequía». Explico, en diálogo con AM550, que no solo se trata del volumen sino del tiempo. Indicó que nunca habían tenido problemas en mayo, sino que era algo común en marzo por el alto consumo y la falta de lluvias.

El gran problema actual, según Vasallo, es que las bombas no llegan al agua. Describió que la emergencia hídrica en los lagos produce el «retiro del pelo del agua» y que en los ríos tan ha mermado el caudal «en forma muy considerable». El alarmante relato continuó: «las vertientes en el norte se han secado, todo lo que es el agua subterránea también ha bajado su nivel«.

El gobierno realiza tareas para que las bombas puedan captar agua y llevarla a las plantas potabilizadoras. (Foto Matías Subat).-

Vasallo contó que hicieron un relevamiento con intendentes y detectaron que las zonas que más sufren son el norte y centro. El sur tiene un mejor panorama porque cuenta con la cuenca del Limay, que tiene una regulación natural por los lagos y algunas lluvias.

Con este panorama, las tomas de agua quedan «colgadas» y se tienen que ir corriendo. Justamente, el decreto de emergencia hídrica del año pasado habilitó a disponer más fácilmente de fondos para realizar obras rápida. Estas son, esencialmente, correr las bombas y hacer que les llegue el agua, como lo que se trata de hacer en el Limay al extender la escollera y cavar canales. Recientemente,  la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia y la Municipalidad de Picún Leufú reacondicionaron el sistema de bombeo que abastece a la localidad, ubicado sobre la margen del lago Exequiel Ramos Mexía.

En Picún Leufú, el lago bajó tanto que dejó totalmente al descubierto la bomba y tuvieron que hacer tareas para volver a captar agua. (EPAS).-

La otra pata de la declaración de la emergencia fueron los planes de concientización para el uso racional del agua, señaló el funcionario: «hemos tenido muchas dificultades porque la población no esta acostumbrada». Desarrolló que en muchas zonas hay complicaciones por la topografía y si las partes bajas consumen mucho no hay presión para el suministro de los sectores altos, por lo que tuvieron que «jugar mucho con las presiones». Reconoció que hubo «grandes problemas con los municipios, pero una vez que lograron entender -que fue un poquito tarde- logramos estabilizar un poco».

Un aspecto más complejo es el de cómo esta situación afecta a las cañerías. Remarcó que el trabajo es parte de los planes directores de agua de cada localidad e implica mucha inversión porque las redes tienen una extensión de kilómetros. Puntualizó que se están haciendo reemplazos, por ejemplo, en Junín de los Andes y hay «un programa para reemplazar algo» en Chos Malal. Aclaró que lo se hace de forma más cotidiana son reemplazos parciales, cambiando o haciendo juegos de válvulas para que las cañerías no estén tan comprometidas por la presión. «Se trata de trabajar al 80% de la presión para que no haga eclosionar la red (…) es un trabajo muy difícil», manifestó Vasallo.


Los embalses


La primera en declarar la emergencia hídrica fue la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) durante julio del año pasado. El objetivo era preservar el agua de la zona y solamente erogar para generar energía para las localidades de la región, el riego y el abastecimiento de las industrias.

Actualmente, según informa el organismo en su web, la represa Alicurá tiene un coronamiento de 710 metros sobre el nivel del mar (msnm) y un nivel actual de 703.49, con un caudal entrante de 144,9 metros cúbicos por segundo (m3/s) y una erogación de 68 m3/s. En el Limay, el embalse de Arroyito que es el último de cadena, eroga 170 m3/s mientras que sobre el río Neuquén, la represa de El Chañar eroga 35 m3/s.


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