El 15 de julio de 2010 Argentina se transformó en el primer país de América Latina en tener una ley de Matrimonio Igualitario.

Matrimonio igualitario, la ley que abrió el camino a otros debates

Mañana se cumplen 8 años de su sanción. Dos parejas cuentan sus historias y el impacto positivo que tiene en la sociedad la ampliación de derechos.

14 jul 2018 - 00:08

El 15 de julio de 2010, cuando se aprobó en el Senado la ley de Matrimonio Igualitario, Antonella Raschia tenía 22 años y Paula Aspiriz apenas 20. Todavía no se conocían. El encuentro entre ambas se produciría cuatro años después.

“El tema de casarnos fue una cuestión de libertad, de poder elegirlo. Aunque muchas personas piensen que el casamiento es algo que te ata, en realidad para nosotras es un tema más libre. Cada una hace lo suyo y juntas armamos otro camino y nos acompañamos, eso es lo más lindo”, afirma Paula, mientras ceba mates y ofrece medialunas. Está sentada a la mesa de un luminoso departamento en Neuquén capital. El sol de invierno llena todo el espacio. De a ratos interrumpen la conversación Aura, una perra Weimaraner de un año que es una “mostra” de ojos claros, y Afra, una Vizsla de tres años, cuya discapacidad en una de sus patas delanteras no le impiden saltar eufórica.

Argentina fue el décimo país del mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo hace ocho años. Tras la sanción se celebraron en toda la provincia de Río Negro 116 casamientos (ver aparte). Neuquén no lleva el conteo, pero el coordinador del Registro Civil, Santiago Núñez, aclara que es un trámite habitual.

Tan cotidiano es que Antonella y Paula se casaron recientemente, el 15 de diciembre de 2017. “Se nota que estamos en el momento del cambio, somos hijos del cambio, somos el cambio y nuestros hijos van a venir con otra cabeza, porque nosotros desafiamos lo que venía y bueno, pasa. Somos los rebeldes, no sólo nosotras, sino que conozco mucha gente que se ha plantado a decir: “yo soy distinto, no sigo la linea que sigue todo el mundo”. Todos esos nos juntamos y cambiamos las cosas”, asegura Paula.

Agrega Antonella: “Creo que la juventud en este momento es algo de lo que tenemos que estar orgullosos como país, porque el poder está todo ahí, y está bueno que esté ahí porque los jóvenes van para adelante.” Aclara que cuando se trató la ley de Matrimonio Igualitario en el Congreso no estuvo tan presente –como dice– “ahora lo estoy con el tema aborto.”

Hay puntos en común entre aquella discusión y esta. Incluso dos de los tres senadores de la región que en su momento votaron afirmativamente –Miguel Ángel Pichetto y Marcelo Fuentes (FpV)– renovaron sus bancas y anticiparon que acompañarán el proyecto de ley de legalización del aborto cuando llegue al recinto, el próximo 8 de agosto.

“Lo de aborto y matrimonio igualitario se ha vivido bastante parecido, esto de esperarlo mucho un sector y de denostarlo mucho otro. Yo creo que hay similitudes. Siempre en las leyes que tienen que ver con las ampliaciones de derecho de algún sector oprimido traen estas peleas. Hubo personas que se dieron cuenta después de que ni los iban a obligar a casarse con una persona del mismo sexo, ni íbamos a invadirlos, ni a convencerlos de nada. Yo recuerdo compañeros y compañeras de trabajo animándose a hablar conmigo: “che, ¿y ustedes que hacen los fines de semana?” Lo mismo que haces vos”, explica Cynthia Corroza de 48 años.

Hace casi veinte que está en pareja con Eugenia Revol, de 54 años, con quien se casó el 8 de febrero de 2014, en un fiesta que duró todo el día. Al vals le imprimieron ritmo y sustancia. Eligieron el tema cuyo estribillo es: “Hasta el fin del mundo te iría a buscar / De ti nada me puede separar / Cruzaría los siete mares hasta llegar a ti.”

Eugenia estudió durante la última dictadura cívico-militar, Cyntia comenzó el secundario en la década del 80, ya en democracia.

“A nosotras nos pasó que la primera vez que tuvimos una relación con una chica ni siquiera sabíamos que existía la posibilidad. Yo nunca había visto a dos chicas, desconocía que dos mujeres podían estar en pareja, no lo conocía directamente, no sabía y me pasó. Pensaba que no lo iba a poder hablar con nadie, que no había nadie igual a mi en ese momento”, plantea Cynthia.

No sólo las historias que no se nombran no existen. Aún las que existían, hasta ese momento, no gozaban del mismo status. “Estas toda la vida acostumbrada a estar en un segundo plano, tratando de no resaltar porque si salís a flote te pueden señalar. Hasta que se blanqueó esta cuestión tratabas de estar lo más abajo posible, para que nadie se metiera con vos, y en el casamiento esto de vos ser el centro y que todos los que están ahí quieren compartirlo estuvo re lindo. Es una sensación muy agradable”, manifiesta Eugenia.

Casi al final de la entrevista muestran los álbumes con las fotos de aquel día de verano. Las tienen a mano. Les preguntó por qué se casaron. Cyntia responde: “Nos casamos porque teníamos ganas de hacerlo, nos parecía que...” Eugenia completa la frase: “era un acto político.” Y sigue Cynthia: “Claro, de hecho invitamos a nuestros amigos y amigas más cercanas, a nuestras familias, pero también invitamos compañeros y compañeras de trabajo, invitamos gente que hacía mucho tiempo que no veíamos. Era un acto político también. Decir: “bueno yo ahora lo puedo hacer igual que vos y que vos, lo voy a hacer y lo voy a aprovechar y vamos a ver quien quiere compartirlo.”

Ocho años de la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario
Image
En el mundo
25
países tienen la ley.
El último en aprobarla fue Australia, en diciembre de 2017.
4
países latinoamericanos legalizaron este matrimonio: Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil.
2000
fue cuando se aprobó la primera ley de Matrimonio Igualitario en el mundo. Ocurrió en Holanda.
“Somos de una generación que no tenía ninguna historia muy blanqueada, ni familiarmente ni laboralmente”,
asegura Cynthia Corroza, que está en pareja hace casi veinte años con Eugenia.
Lo que dicen las estadísticas en Río Negro

Los 116 matrimonios celebrados en Río Negro desde la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario descartaron la fantasía de que la normativa iba a desencadenar “un aluvión” de uniones entre personas del mismo sexo.

“Nos ha sorprendido el número porque siempre pensamos que después de la promulgación de la ley íbamos a tener un aluvión de matrimonios, y no fue así”, consideró la titular del Registro Civil Nº 1 de Cipolletti, Margarita Thumann.

Las estadísticas indican que la implementación de la ley 26.618 en el 2010 permitió que 14 parejas homosexuales puedan contraer matrimonio ese año en la provincia. Al año siguiente se casaron 12 parejas más y los registros indican que hubo 10 matrimonios más en el 2012 , 13 en 2013, 14 en 2014, 10 en 2015 y 12 en 2016, según se detalló desde la Dirección del Registro Civil y Capacidad de las Personas de Río Negro.

El crecimiento significativo del número de matrimonios igualitarios se expresó recién el año pasado, cuando la cantidad se incrementó en un 40%, alcanzando los 31. Se indicó además que de esa cantidad, 20 fueron masculinos y 11 femeninos.

“El dato por localidad informa que 8 se produjeron en San Carlos de Bariloche, 5 en Viedma, 4 en Cinco Saltos, 4 en El Bolsón, 4 en General Roca, 2 en Cipolletti, 1 en Dina Huapi, 1 en Lamarque, 1 en Luis Beltrán y 1 en Chimpay”, amplió el informe del organismo.

En tanto, este último año se produjeron 2.410 matrimonios en total en todo Río Negro.

Lo que es una tendencia en crecimiento es la realización de uniones convivenciales. “Se hacen el doble que matrimonios”, aseguró Thumann. “Hay muchas porque hay gente que convive y por ahí le es menos problemático que un matrimonio. Muchas veces se lo exigen en la obra social por ejemplo, ellos se ven presionados y obligados a hacer eso, porque el trámite incluso es más sencillo que un matrimonio. Se hace en el día”, explicó la delegada.

La normativa igualitaria demandó que se ajusten planillas, por ejemplo el reemplazo de los géneros por “contrayentes 1 y 2”. Lo que resta ahora es avanzar en los formularios para inscribir a los hijos de las parejas de personas del mismo sexo.

En números
31
matrimonios se celebraron en Río Negro durante el 2017. Fue el año con mayor cantidad, ya que desde la sanción el promedio anual era de 12.
“Nos casamos para decir bueno, acá estamos, esto existe y hacemos uso de este derecho y de tener la fortuna de poder decirlo”,
sostiene Antonella Raschia, que vive junto a Paula y sus perras, Afra y Aura.
Neuquén

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