Ni en la heladera ni al sol: dónde guardar los tomates para que duren más y mantengan su sabor

Guardar los tomates apenas llegamos de la verdulería parece lo más sencillo, pero la temperatura y el grado de maduración pueden cambiar su sabor, textura y duración. Qué conviene hacer para conservarlos mejor.

Redacción

Por Redacción

Los tomates son uno de los alimentos que más dudas generan a la hora de guardarlos. ¿Van directamente a la heladera? ¿Es mejor dejarlos sobre la mesada? ¿Conviene ponerlos dentro de una bolsa?

La respuesta depende principalmente de qué tan maduros estén. En general, los tomates que todavía necesitan madurar se conservan mejor a temperatura ambiente, lejos del calor excesivo y de la luz directa del sol.

De hecho, investigaciones del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) encontraron que la refrigeración puede reducir considerablemente algunos de los compuestos aromáticos responsables del sabor del tomate.

El lugar donde no conviene guardar los tomates apenas los comprás


El error más frecuente es poner inmediatamente en la heladera tomates que todavía no alcanzaron su punto óptimo de maduración.

El frío retrasa el proceso de maduración y puede afectar el desarrollo del aroma y la textura. El USDA señala que las condiciones ideales para que maduren se encuentran aproximadamente entre 19 y 21 °C.

Por eso, si están firmes o todavía algo verdes, lo conveniente es dejarlos a temperatura ambiente, en un lugar fresco, seco y ventilado, evitando sectores muy calientes de la cocina.

Tampoco es recomendable dejarlos durante horas bajo el sol de una ventana.

El truco para conservar los tomates más jugosos


Hay otro detalle muy sencillo que puede ayudar: la posición en la que se guardan.

Una prueba realizada por el especialista culinario J. Kenji López-Alt mostró que almacenar los tomates con la zona del tallo hacia abajo puede disminuir la pérdida de humedad, ya que esa parte del fruto constituye una vía importante por donde se escapa el agua.

Así, para conservarlos durante unos días se pueden colocar sobre una superficie plana, sin amontonarlos y con la parte donde estaba el tallo apoyada hacia abajo.

¿Entonces nunca hay que guardar los tomates en la heladera?


No. La heladera no está prohibida para los tomates, y este punto es importante.

Cuando el tomate ya está completamente maduro y no se va a consumir enseguida, refrigerarlo puede ayudar a prolongar su conservación y evitar que continúe deteriorándose. Pruebas culinarias también han mostrado que el efecto del frío sobre un tomate ya maduro puede ser menor de lo que durante años se creyó.

En ese caso, una buena opción es sacarlo de la heladera con anticipación antes de comerlo para que vuelva a acercarse a la temperatura ambiente y recupere mejor su aroma y sabor.

Qué pasa con un tomate una vez cortado


La recomendación cambia por completo cuando el tomate ya fue cortado.

En ese caso debe conservarse en la heladera, preferentemente dentro de un recipiente cerrado. Las recomendaciones de seguridad alimentaria indican que los tomates frescos cortados deben mantenerse refrigerados y no permanecer durante períodos prolongados a temperatura ambiente.

En síntesis, la regla es sencilla: si el tomate todavía tiene que madurar, mejor fuera de la heladera; si ya está muy maduro y necesitás ganar tiempo, el frío puede ayudar; y si está cortado, siempre debe refrigerarse.


Los tomates son uno de los alimentos que más dudas generan a la hora de guardarlos. ¿Van directamente a la heladera? ¿Es mejor dejarlos sobre la mesada? ¿Conviene ponerlos dentro de una bolsa?

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios