No es tan redonda: la NASA reveló la forma real de la Tierra
Un modelo tridimensional de nuestro planeta muestra su verdadera forma.
Desde hace mucho tiempo es de público conocimiento que el planeta Tierra tiene una forma irregular llamada geoide, determinada por las variaciones de su campo gravitatorio. Pero la NASA compartió una novedad: una visualización 3D inédita que permite ver con claridad esas irregularidades y cómo la gravedad moldea nuestro planeta.
El modelo de la agencia espacial estadounidense representa cómo sería la superficie terrestre si los océanos estuvieran completamente en reposo y respondieran únicamente a la fuerza de gravedad.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, esta nueva visualización se basa en más de mil millones de observaciones realizadas durante 15 años por 19 satélites. Estos satélites incluyen el Experimento de Recuperación de la Gravedad y el Clima (GRACE) de la NASA y el Explorador de Campos Gravitatorios y Circulación Oceánica en Estado Estacionario (GOCE) de la ESA.
Qué muestra la imagen de la forma de la Tierra
Al observar la imagen se pueden advertir bultos y depresiones que no representan montañas, océanos ni accidentes geográficos reales, sino que son las pequeñas variaciones del campo gravitatorio provocadas por la distribución desigual de la masa en el interior del planeta.
Es decir, que la gravedad no actúa con la misma intensidad en todos los puntos de la Tierra y, donde existe una mayor concentración de masa, la atracción gravitatoria aumenta y, por el contrario, esta disminuye en las zonas con menor densidad.
Se trata del comportamiento que da origen al geoide. La visualización muestra diferencias que van desde 85 metros por encima del nivel medio en zonas como Islandia, hasta 106 metros por debajo en el sur de la India.
Asimismo, la NASA aclaró que esas irregularidades fueron exageradas 10.000 veces para que puedan apreciarse visualmente, ya que serían imperceptibles para el ojo humano.
Para qué sirve la visualización 3D de la forma de la Tierra
Este modelo tiene aplicaciones científicas muy importantes, como por ejemplo para estudiar el comportamiento de los océanos, seguir las variaciones del nivel del mar, analizar el movimiento de las corrientes marinas, monitorear el derretimiento de los glaciares y comprender cómo se redistribuye el agua sobre los continentes.
Además, permite conocer mejor la estructura interna del planeta y detectar cambios que con tros métodos podrían pasar inadvertidos.
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